Skate & Destroy

ASTROS

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Por: Víctor Eduardo Galván

El objetivo del ballet callejero es buscar el pico máximo de belleza en la ejecución sobre tu vehículo, perfeccionar el estilo, aprender, dominar e incluso crear nuevos trucos.

El skate te brinda la libertad de hacer y deshacer los skills a tu gusto; además, el no mantenerse ligado a una competencia en todo momento (como sucede con los deportes que llevan un marcador) lo convierte en un deporte libre, de mera diversión y disfrute. Esta es la principal característica y me atrevería a nombrarla como su esencia: la libertad.

Skateboard o surf en asfalto surgió a finales de los años 50, como una alternativa para que la juventud californiana pudiese surfear en cualquier época del año, en cualquier lugar y sin tener que esperar a que existiera buen oleaje o buen clima.

El primer intento para crear un skateboard fue demasiado rústico y parecido a un monopatín (patín del diablo); tiempo después fue retirado el manubrio y ese fue el primer modelo de un skateboard.

A pesar de haber nacido casi a la par del snowboard y sandboard, el skate tomó tal fuerza que para principios de los 60, fue lanzado el primer skateboard comercial llamado Roller Derby por la marca norteamericana Makaha.

La historia del skate en México comenzó mucho antes de que se diera un boom global en los 80. Entre 1976 y 1977, surgieron los pioneros del patinaje nacional en el norte del país: Soli, Chucho Patines, Gambox, Mauricio Jamal, Ian Palo o El batman.

Ellos se encargaron de esparcir toda su influencia norteamericana obtenida únicamente de revistas estadounidenses que tardaban de dos a tres meses en llegar, mientras tanto se movían hacia el entonces Distrito Federal compartiendo la cultura punk/skate entre la juventud mexicana.

Para mediados de los 80, en México ya se tenía infraestructura, y una evolución propia de su estilo de patinaje: se hacía handplant a una mano o Aerials a más de un metro saliendo del bowl sin profesionales que hubiesen explicado cómo hacer dichos trucos.

Esto llamó la atención del skate norteamericano, y así agentes de teams profesionales visitaron nuestro país para hacer scouting y reclutar gente con talento. En 1992, con la visita de Tony Hawk y Steve Caballero se mostró al país vecino del norte, que en México estaba surgiendo algo grande.

Y en Hidalgo...

En nuestra región, el skate no ha tenido gran apoyo y el poco que ha habido no ha sido correcto ya que la infraestructura creada en parques, se construyó sin consultar a un experto o las necesidades de los que la utilizarán.

Sin embargo, el mal acomodo de rieles con muros muy próximos a los mismos o un bowl sin la curva necesaria para mantener un buen impulso no han impedido a los riders locales continuar con la práctica.

Existe un dicho “patina y destruye” el cual es muy cierto, puesto que el uso de la infraestructura de la ciudad como skatepark, ha provocado que los espacios públicos se desgasten, situación que no toman así los patinadores, puesto que la  visión interna de dicha situación es tomada simplemente como “la ampliación de la zona de juego”.

Aun así, el uso de los espacios deportivos destinados al skate es muy importante puesto que dentro del movimiento se tiene una filosofía: “se entrena en el parque y se patina en las calles”, lo cual toma su certeza de un principio básico, el cual designa cualquier calle como parque de patinaje, haciendo del planeta Tierra el gran skatepark del universo.

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