Opinión

Un día dejé de creer en la Virgen de Guadalupe

SEMILLAS ESTELARES

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Por: Antonio Alcaraz

Ya no recuerdo el día en que decidí apartarme de la religión. Solo sé que una tarde de primavera comencé a quitar de las paredes y espacios de mi casa, incluso de mi cartera, imágenes, lienzos y figuras bíblicas y de otras doctrinas filosóficas-espirituales.

 Santos, arcángeles, budas, maestros ascendidos, deidades prehispánicas, crucifijos y hasta la imagen de Jesús y de la Virgen de Guadalupe — a quienes tanto les deposité mi fe —, fui guardando en una caja de cartón.

 Les agradecí, en especial a ese lienzo de tela de la Guadalupana, la santa madre de Dios, a quien en momentos difíciles de mi vida, entre lágrimas e hincado en la Basílica de Guadalupe (en la Ciudad de México), suplicaba a rezos por su ayuda.

 No fue un dejar de creer. Fue un dejar de CEDER MI PODER y asumir la RESPONSABILIDAD de mis actos, pensamientos y sentimientos. Sí, ese fue el ACTO DE AMOR, no un desprecio, fue gratitud por el acompañamiento durante mi “noche del alma” o madurez interna, pues, aprendí mucho. No lo sé todo ni pretendo saberlo todo.

 Pero, a través del camino de las religiones y filosofías espirituales, me di cuenta que la divinidad de la que me hablaron desde pequeño NO ESTÁ en una iglesia, una mezquita o una estupa budista, ni en una imagen, figura, lienzo, rito, libro, decreto u oración, sino en UNO mismo.   

 Lo anterior no quiere decir que estoy cerrado a las diferentes expresiones y conocimiento. Por el contrario, las observo, me nutro de ellas y hasta disfruto con respeto, trato de ser consciente que algo me están mostrando en este camino de evolución.

 ANTES DE CONTINUAR…

Esto que te comparto, lo hago con un profundo respeto del LIBRE ALBEDRIO de cada quien y de lo que se decida creer. Como siempre lo digo, “si algo te abona, tómalo y si no deséchalo, no pasa nada”.

 Dice el poeta William Blake que “cuando abres los ojos por dentro, te das cuenta que la realidad es un espejismo”. Fue durante ese proceso de “soltar” que percibí que al venerar y rendirles culto a esas entidades, les entregaba una parte de mi poder.

 En la medida que cedía mi poder, la fuerza interior se diluía en las expectativas proyectadas. Incluso, caí en dependencias de una oración sistemática, decretos, misa o canalizaciones. Todo eso me MANTENÍA DESAPARTADO DE MI MISMO.

 LA FE SIN ACCIÓN NO TE LLEVA A NINGÚN LADO

Por ejemplo, cuando uno se enferma y le pide a un santo que lo ayude a sanar. Suele pasar que se queda en “el pedir” y no se hace nada por cambiar los malos hábitos o conductas que llevaron a la enfermedad: La fe sin acción no te lleva a ningún lado.

 Hoy los procesos planetarios y las energías puestas a disposición por Gaia, el planeta Tierra, han abierto grandes puertas de consciencia mediante las cuales se brinda la oportunidad de manera continua, para que la humanidad recupere su conexión y su poder.

 TODOS RECIBEN EL POTENCIAL, MAS NO TODOS LO TOMAN

Nadie está siendo observado, nadie ha sido elegido. Todos reciben el potencial, mas no todos lo toman. Muchos son los llamados, pocos los autoelegidos. Esto es así porque se continúa entregando el poder a la religión, al gobierno, a los canalizadores y a todos esos aspectos de sí mismos en los cuales han depositado poder y autoridad.

 Ha llegado el momento de despertar, de abrir los ojos: Una persona no se define por su religión, ni por lo que come o por lo que viste. Una persona se define a sí misma y define su camino mediante sus actos hacia la VIDA y hacia los demás.

 “No eres más luminoso por predicar a viva voz tus creencias. No eres más luminoso por defender tu verdad desacreditando la de otros. No eres más luminoso por cambiar radicalmente tu dieta. No eres más luminoso por vestir las prendas a las que les has asignado santidad”.

 Por el contrario, eres más luminoso por tus actos generosos. Por la entrega de Amor incondicional. Por el entendimiento y la compasión. Por ser un PILAR, que más allá de sus propias experiencias se sostiene en el AMOR, comprendiendo que cada Ser humano es valioso y sagrado. Respetando el camino del prójimo.

 Eres más luminoso cuando eres autentico, espontaneo y sincero. Aquel que juzga evidencia que aún tiene camino por recorrer, en el entendimiento del Amor Incondicional. Aquel que juzga a los demás, es sin duda un severo juez de sí mismo.

 Y ahí, donde hay juicio, habrá siempre dolor. GRACIAS. 

 

Y tú, ¿qué opinas?