Vacunación… ¿quién va primero?

FRENOLOGÍA

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Por: Iván Lozano

La disponibilidad de vacunas contra COVID-19 ha planteado varios problemas, desde la política mundial de distribución hasta los procesos locales de aplicación con definición de sectores prioritarios y la intervención del sector privado. Como la mayoría de los países, México ha estado supeditado a su capacidad de negociación para conseguir dosis de naciones productoras como Estados Unidos, Gran Bretaña, China y Rusia que, en pos del nacionalismo y el interés de extender su alcance internacional, aplican la máxima del intercambio: dando y dando.

Hace unos días, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud Hugo López-Gatell, informó que en mayo comenzarán con la vacunación en forma del personal docente con el objetivo claro de reanudar las clases presenciales lo más pronto posible. Desde este lunes inició el regreso a las aulas en Campeche, aunque en escuelas de zonas rurales, con horarios escalonados, personal vacunado y bajo riesgo de contagio entre la población, escenario muy distinto a las grandes ciudades.

El anuncio de vacunar maestros acarreó sospechas varias, principalmente de quienes advierten intenciones electorales a pocos meses de la jornada del 6 de junio. Además, reclaman que aún no concluye el proceso para inmunizar a mayores de 60 años ni tampoco el de personal de salud, pues también exigen a las autoridades federales contemplar a trabajadores del sector privado al que consideran prioritario. 

Decidir a quién vacunar antes de quién no es cosa fácil. El consenso popular es poner al frente al personal de salud por el nivel de riesgo que implica convivir con pacientes, atención que requiere tratos directos y prolongados. Aunque desde el inicio de la pandemia millones de personas permanecieron también expuestos al tener la imposibilidad de trabajar a distancia, además de que a diario se encuentran en espacios reducidos y saturados como el trasporte público o viviendas que comparten con familia extendida, pero su calidad de indispensables no fue tan unánime ni insistente como la de médicos.

La demanda para vacunar médicos privados no es insensatez. Tan es así que el gobierno mexicano y los de todo el mundo reconocen la necesidad de proteger a quienes han estado al frente en la atención de infectados, por lo que deberían estar incluidos los del sector privado; sin embargo entre la discusión y las exigencias, muchas de ellas exacerbadas por la animadversión al presidente, se ha asomado ya un matiz que poco tiene que ver con la justa petición de resguardar la salud de quienes cumplen esa encomienda con todos los demás, que es hacer distinción de valor entre las personas.

Entre otras cosas, la pandemia puso en evidencia (más) la desigualdad que prevalece en México y el mundo, lo cual es ya bastante serio como para todavía repartir juicios sin reservas sobre qué personas importan más que otras.

ACLARACIÓN                                                     
La opinión expresada en esta columna es responsabilidad de su autor (a) y no necesariamente representa la postura de AM Hidalgo.
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