La Procesión de Domingo de Ramos en Irapuato inició con la bendición de las palmas . Foto: Eribaldo Gutiérrez.

Irapuato, Guanajuato.- Con gran fervor y fe, cientos de irapuatenses se dieron cita para la misa de Domingo de Ramos en la que aprovecharon para bendecir sus palmas y con la cual comienza la semana mayor. 

El obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, realizó una oración previa a la misa dominical de mediodía, donde habló sobre la importancia de la semana de pascua y destacó la importancia de celebrarla en familia y con respeto. 

El Obispo realizó una oración previa a la misa dominical de mediodía. Foto: Eribaldo Gutiérrez

La Procesión de Domingo de Ramos en Irapuato inició con la bendición de las palmas y posteriormente se llevó a cabo la procesión desde el templo de San José a la Catedral de Irapuato donde el Obispo llevó a cabo la homilía con cientos de personas que se dieron cita. 

Con cantos y levantando sus palmas ya benditas ingresaron a la Catedral donde el Obispo ofreció misa dando por iniciadas las actividades de la Semana Santa. 

Con cantos y levantando sus palmas ya benditas ingresaron a la Catedral. Foto: Eribaldo Gutiérrez

En rueda de prensa, el religioso mencionó que el Domingo de Ramos es cuando inicia la Semana Santa y con ello se llenan las calles y las iglesias de ramos y cantos a Cristo Rey. 

Queremos acompañar a Jesús, queremos hacer el memorial de aquella entrada triunfal en Jerusalén, triunfal por tan sencilla que parezca la podremos llamar triunfal, pero es una entrada lejos del triunfalismo y lejos del poder que aplasta”, dijo. 

Expresó que la entrada de Jesús en sus tiempos fue de manera sencilla, muy diferente a lo que hacen actualmente los gobernantes, donde se tiene un falso mundo y se deja de lado la dignidad de las personas. 

Enrique Díaz, obispo de la Diócesis de Irapuato. Foto: Eribaldo Gutiérrez

“Una sociedad que olvidándose de las necesidades del que sufre, hace ostentaciones de riquezas y de lujos, Domingo de Ramos es una llamada al respeto de la dignidad y respeto de las personas en cuanto a la persona misma, no en cuanto produce o en cuanto tiene, muchos quisieron callar a Cristo en aquellos tiempos y en nuestros tiempos, nos hacemos sordos y no queremos escuchar sus palabras”, dijo. 

Refirió que a las personas les irrita la existencia en la dignidad y en cada uno de los hombres como hijos de Dios, pero hoy al igual que la antigüedad, Cristo proclama su palabra con libertad y valentía. 

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