Irapuato.- La violencia que ha golpeado al futbol llanero en Guanajuato y las advertencias sobre un posible intento del crimen organizado por infiltrarse en estos espacios encendieron nuevamente preocupación en Irapuato.
El gobierno municipal y la Iglesia católica coincidieron en la necesidad de reforzar la vigilancia para evitar que el deporte deje de ser un refugio para los jóvenes.
El tema cobró relevancia después de que el diario estadounidense The New York Times publicara un reportaje sobre cómo la violencia del crimen organizado ha alcanzado las canchas de futbol amateur en municipios como Irapuato, Salamanca y Celaya, donde se han registrado ataques armados contra jugadores y asistentes.

Al respecto, la alcaldesa de Irapuato, Lorena Alfaro García, aseguró que desde los primeros ataques registrados en campos de futbol llanero la Policía Municipal mantiene operativos permanentes de vigilancia en estos espacios.
Desde los hechos con estos ataques en los campos deportivos, la Policía Municipal mantiene la prevención, las visitas a estos lugares donde se está llevando esta actividad y la supervisión para que se lleven con orden, con tranquilidad y que hasta el término de los mismos se retiren de los campos. Esa es una actividad permanente y por supuesto la vamos a estar intensificando”, afirmó.
La presidenta municipal señaló que trasladar todos los encuentros deportivos a unidades deportivas no es una opción viable, debido a la gran cantidad de personas que practican futbol en colonias y comunidades, donde incluso los propios vecinos han acondicionado terrenos para jugar.
“Serían insuficientes los espacios de infraestructura establecida como son las deportivas o cualquier otra que pudiera tener una mejor condición para el resguardo”, indicó.
Las declaraciones se dieron durante la inauguración de tres nuevas canchas de futbol con pasto sintético construidas mediante la coordinación de los gobiernos municipal, estatal y federal.
El contexto no es menor. En los últimos años varios campos de futbol en Guanajuato han sido escenario de ataques armados, entre ellos el ocurrido en la comunidad Loma de Flores, en Salamanca, donde fueron asesinadas 11 personas y otras 12 resultaron heridas, en su mayoría jóvenes que participaban o asistían a un encuentro deportivo.
Sobre esta situación, el obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, advirtió que el crimen organizado busca acercarse a los espacios donde conviven los jóvenes, incluido el deporte.
“El crimen organizado desgraciadamente trata de meterse en las acciones y actividades más cercanas a la juventud, sobre todo para poder proveerse tanto de personas como de quienes hacen consumo de sus sustancias”, expresó.
Aunque aclaró que no puede afirmar que determinadas ligas estén infiltradas, consideró que el riesgo existe y debe atenderse.
“No es raro que se acuse a determinadas ligas de estas situaciones, sin que a mí me conste que en estas ligas haya estos movimientos, pero en general ha estado tratando el crimen organizado de meterse en los ámbitos juveniles: en los grupos musicales, en los bailes, en las fiestas y también, ¿por qué no?, en el deporte”, señaló.
El prelado hizo un llamado a las autoridades para revisar con cuidado a quiénes se otorgan permisos para organizar competencias deportivas, con el fin de evitar que estos espacios sean utilizados para captar jóvenes.
“Las autoridades tienen que tener mucho cuidado en a quiénes dan los permisos para que el deporte no sea un lazo, un gancho para los jóvenes. Si el deporte siempre lo hemos manejado como un medio para que el joven se desarrolle y viva con mayor salud, que no sea ahora un motivo para atraerlos a las drogas o a acciones ilícitas”, concluyó.
La violencia en el futbol amateur

El futbol amateur de Celaya quedó bajo la mirada internacional tras un reportaje de The New York Times, que narra cómo adolescentes, entrenadores y familias intentan sostener la cancha como refugio frente a pobreza, violencia y reclutamiento criminal en una ciudad golpeada por ataques contra jugadores y espectadores locales.
La crónica escrita por Maria Abi-Habib y acompañada con fotografías de Alejandro Cegarra, sigue a los Cuervos, equipo juvenil dirigido por Sugey Milagros Salinas Grimaldi. Ella intenta mantener a sus alumnos en la escuela, lejos de drogas y cárteles, mientras varias canchas quedaron marcadas por miedo y vigilancia policial.
El reportaje abre con adolescentes que esperan jugar mientras sus rivales escuchan narcocorridos a todo volumen.
“No me gusta, pero no puedo decirles que lo apaguen”, dijo Salinas, al explicar que algunas canciones hablaban de familiares muertos mientras traficaban drogas, una memoria difícil de confrontar públicamente en esos espacios.
En ese entorno, la publicación plantea una pregunta central: quién llegará primero a esos adolescentes, la entrenadora o los cárteles. Para los jugadores retratados, el futbol aparece como disciplina, escape y posible movilidad social, pero también como un espacio que grupos criminales buscan controlar por distintos medios.
El contexto local fue documentado por AM el 9 de junio, con cifras, testimonios y antecedentes sobre el futbol amateur que se desarrolla bajo un ambiente de miedo en Salamanca, Irapuato y Celaya, municipios donde las canchas han sido escenario de ataques o hechos asociados a la violencia.
En Salamanca, al menos cinco ataques en campos deportivos amateurs entre 2018 y enero de 2026 dejaron 20 personas asesinadas a balazos y otras 19 heridas, de acuerdo con el recuento de AM. En Irapuato, los hechos en canchas o espacios asociados al futbol sumaron al menos 28 muertos desde 2020.
Para Celaya, el reporte local documentó cuatro futbolistas amateurs víctimas de hechos violentos entre abril de 2025 y marzo de 2026. Los casos ocurrieron después de partidos, al llegar a sus domicilios o tras desapariciones, en un contexto que ya había alcanzado también a ligas municipales de Salamanca e Irapuato.
JB