Historia 093
Esta es la historia 093 de 450 que te contaremos sobre León
Su nombre de pila era María de los Ángeles Ruiz Miranda Villalobos, pero por razones de bonhomía le gustaba firmar como Angélica Ruiz Miranda V., según aparece en la revista estudiantil Juvenilia, órgano de la Sociedad de Alumnas del Instituto A. Mayllén.
A ella le tocó no solo ser alumna de la citada institución, bajo la gestión de la Reverenda Madre Evangelina Mora, sino también ser profesora de Historia del Comercio, además de practicar el periodismo estudiantil a finales de los años cincuenta.
Su labor como tutora marcó a varias generaciones de estudiantes en León, a las cuales educó “sin mutilaciones de su psicología”, pues la fecundidad en el surco espiritual logró no solo ser el bálsamo para sus heridas, luz en sus noches, sino también redención en sus caídas.
De las muchas conversaciones que tuvimos, a raíz de mi investigación del trabajo poético de su padre José Ruiz Miranda, tengo recuerdo de una memorable –por lo notorio del suceso– que hizo ella en mayo de 1949 al presidente de la República, Miguel Alemán Valdés, quien vino a esta ciudad durante el periodo en que fue alcalde Rodrigo Moreno Zermeño.
El encuentro con el Presidente
El Presidente tuvo a bien atender a cuantas personas estaban en la agenda programada.
La recepción de las audiencias se llevó a cabo en el “Salón de Cabildos” de la Casa Municipal, y pronto se agotaron. Pero la audacia de la niña Angélica junto con sus compañeras de clase Tere García Arroyo, Celia Mata A. y Carmelita Andrade les valió entrar aun cuando “las trompetas y los tambores sonaron para hacer los honores al señor presidente que se retiraba del Palacio”.
Las niñas de la Academia avanzaron entre la gente y, con la temeridad característica, Angélica se interpuso al paso del Mandatario. Entonces con voz temblorosa le dijo: “Señor Presidente, le queríamos hablar pero no nos dejan”.
El Presidente respondió: “Estoy a sus órdenes señorita”.
“Y se detuvo a oírme, de cómo nuestro colegio iba a cumplir cincuenta años de servir a León y cómo nos íbamos a quedar sin casa porque iban a derribar nuestra escuela por el paso de una gran avenida”, contaba Angélica.
‘Tu colegio tendrá casa’
El Presidente Municipal corroboró aquellas palabras y el licenciado Alemán le contestó: “No te apures, niña. Yo prometo que tu colegio tendrá casa”, y volviéndose a uno de sus colaboradores, le dijo: “Tome nota licenciado”.
Luego de pedir que no se le fuera a olvidar el asunto, el Presidente le solicitó recordarle con un telegrama.
Aquel hombre que tomaba nota era el mismísimo Secretario de Educación Pública, Manuel Gual Vidal.
A la salida de la comitiva hubo aplausos de algunos asistentes y Angélica lloró de emoción porque “no creía lo que había pasado”.
Por supuesto que el Presidente cumplió su palabra, pues cedió las casas 219 y 221 de la calle Aquiles Serdán para levantar “el majestuoso santuario del saber”, que pervive hasta nuestros días.
DAR
En el marco de los 450 años de la fundación de nuestra ciudad, en Grupo AM desarrollamos el proyecto 450 Historias de León, una iniciativa para recuperar, preservar y compartir la memoria de nuestra ciudad.
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