Historia 376
Esta es la historia 376 de 450 que te contaremos sobre León
Cidalia, la obra que Ramón Valle y sus contemporáneos consideraron la primera tragedia escrita por un dramaturgo mexicano, se estrenó sobre un escenario leonés antes de llegar a los periódicos y teatros de la capital del país. Su autor se formó en el seminario de León y aquí desarrolló su extensa labor literaria.
Ramón Valle nació en Guanajuato el 30 de junio de 1841, hijo de un comerciante acomodado. A los 14 años ingresó al seminario de León, dirigido entonces por la orden de los Paulinos. Fue ahí donde comenzó su instrucción formal, truncada poco después cuando el recinto cerró por la inestabilidad política que vivía el país. Se trasladó entonces al seminario de Pátzcuaro, donde a los 16 años ya era catedrático, y cuando ese colegio también cerró, abandonó temporalmente la carrera eclesiástica y volvió a Guanajuato a estudiar Derecho.
La Guerra de Reforma lo encontró del lado liberal: fue preso y golpeado por negarse a sumarse al bando conservador. Con el triunfo liberal en Guanajuato llegó a ser inspector general de los juzgados civiles, con apenas 19 años. Cuando ocurrió la Intervención Francesa tomó la carrera de las armas y llegó a teniente coronel. El periodista David Camacho, quien en 1884 escribió una biografía de Valle, documentó que su incursión militar estuvo llena de peligros: “vencido unas veces, vencedor otras, fugitivo, prisionero o sentenciado a muerte”, sin que su fe —ni la política ni la religiosa— desmayara nunca.
Terminada la guerra fue diputado local y federal. Pero cuando Porfirio Díaz asumió la presidencia interina en 1876, Valle se retiró decepcionado de la política y retomó el camino que había dejado inconcluso en el seminario leonés: se ordenó sacerdote. La vocación que León le había sembrado de joven terminó por imponerse.
Su debut como dramaturgo
En 1863, Valle debutó como dramaturgo al representar en Guanajuato su primer drama, titulado La Vida Íntima. Poco después llegó el turno de León: aquí se montaron su tragedia Cidalia y su comedia El no de las niñas. Fue, pues, un escenario leonés el que primero vio en pie a Nerón, emperador de Roma; a Cidalia, joven griega que simbolizaba la lucha por la libertad; a Locusta, esclava, envenenadora de confianza a los servicios de Agripina, madre de Nerón, y al resto del reparto de la obra que su autor y sus contemporáneos calificaron como la primera tragedia escrita por un mexicano, la cual constaba de tres actos, todos escritos en verso.
Entre 1875 y 1888, la obra teatral de Cidalia se publicó por fragmentos en cinco periódicos de la Ciudad de México (El Monitor Republicano, La Voz de México, El Nacional, La Iberia y el semanario La Familia). En 1886 se montó en el antiguo Teatro Hidalgo capitalino —ya desaparecido—. Con el actor español Ernesto Figuerola como Nerón y la primera actriz Concha Padilla en el papel protagónico, con funciones seguidas, teatro lleno y “una ovación estruendosa”, según relatan las crónicas. La edición completa de la tragedia —19 páginas de prólogo y 105 de teatro— se imprimió hasta 1888 en la imprenta de J.F. Jens, editor del semanario literario “La Familia”.
Fue esa publicación la que en marzo de 1888 calificó a Cidalia como la primera tragedia mexicana: “Ninguna tragedia había sido escrita por autor mexicano antes que Cidalia, que con tanto aplauso ha sido representada en varios teatros del país”.
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El regreso de Cidalia
En mayo de 1905, cuatro años después de la muerte de Ramón Valle, Cidalia volvió a montarse en León. La que las crónicas de la época llamaron sin rodeos “su ciudad adoptiva”.
Lo más singular de Cidalia es su planteamiento. Valle no escribió una tragedia sobre la crueldad de Nerón. En el prólogo de la obra, publicado por entregas en El Nacional en 1886, sostuvo que la imagen del emperador como “bestia feroz” era una leyenda de 19 siglos que él se proponía desmontar. Lo describió como “el gigante sombrío, niño caprichoso y gozador hastiado, terrible y amable, déspota y artista”.
Según Valle, el pueblo romano no odiaba a Nerón; quienes lo odiaban eran “los patricios, los nobles, los privilegiados”, molestos porque el emperador pretendía extender la ciudadanía romana a todos los pueblos sometidos. En la obra, ese proyecto igualitario se pone en boca del propio Nerón, que sueña con un Senado donde se sienten juntos “los griegos, los germanos y los persas / junto a los españoles valerosos / y a los galos de larga cabellera”, y con una Roma que domine el mundo no “como reina, con un centro de fierro”, sino “como una madre cariñosa y tierna”.
Un escritor prolífico
Ordenado sacerdote, Ramón Valle se instaló en León, donde construyó buena parte de su obra literaria. Fue un autor muy prolífico, que además de la dramaturgia, cultivó la poesía, la novela y el ensayo.
El Monitor Republicano publicó el libro “Colección de las obras poéticas de Ramón Valle”, de 210 páginas, con prólogo del escritor Guillermo Prieto, quien se asumió como el padrino literario de Valle. Además imprimió tres tomos de su obra literaria, entre ellos cuatro obras dramáticas. Así como la novela “Virgen del Valle”, en 23 capítulos y un epílogo.
En 1890 la casa editorial Parres y Compañía publicó en Barcelona su novela “Color de Historia”, sobre un jugador empedernido que se suicida el mismo día que iba a volverse rico.
Valle fue director del periódico El Pueblo Católico, y desde talleres leoneses salieron varios de sus libros: Los dos campos o el liberalismo católico (1877), un ensayo sobre el liberalismo desde una óptica católica; La Luz según la doctrina de Santo Tomás de Aquino y Derecho contra el Derecho, ambos de 1887; el Catecismo del Liberalismo, de 1896, y Pequeños poemas, de 1884, con una pieza teatral versificada sobre una madre que pierde a su hijo.
En 1888, la imprenta leonesa de Jesús Rivera e Hijos publicó La Gracia Divina, un drama sobre las peripecias de los primeros cristianos en Roma. El libro, de 64 páginas, incluyó en sus páginas centrales un retrato litográfico del propio autor, obra de Ramón España, discípulo del célebre grabador José Guadalupe Posada, que había residido 16 años en León.
Muere Ramón Valle
Ramón Valle falleció el 12 de enero de 1901 en la Ciudad de México, siendo capellán de un modesto colegio cercano a lo que hoy es el barrio de Tepito. Su vida estuvo llena de matices. Fue soldado, abogado, legislador, sacerdote, dramaturgo, poeta y novelista. Colaboró en al menos veinte periódicos de México, Francia y España y reunió su obra en una docena de libros. En 1886 llegó incluso a preparar un Diccionario Filológico de los idiomas del Anáhuac, con vocabulario de lenguas indígenas del país.
Pese a ese perfil, Valle sigue siendo un autor poco estudiado y menos aún reconocido. Su ciudad adoptiva, la que vio nacer sobre las tablas a Cidalia y a Nerón y que resguardó buena parte de su obra impresa, tiene en él una historia literaria propia que apenas ha comenzado a contarse.
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