Historia 371
Esta es la historia 371 de 450 que te contaremos sobre León
En el León de finales de los años sesenta, un grupo de jóvenes, de apenas 17 y 18 años, estudiantes de distintas escuelas de la ciudad, comenzó a reunirse por medio de amigos en común. Venían de La Salle, del Colegio Leonés y de otros planteles; no eran músicos profesionales ni tenían entonces la idea de vivir de la música. Eran jóvenes que estudiaban, convivían y compartían el gusto por tocar.
Primero fueron una rondalla. Guitarras, bongós y pandero fueron suficientes para comenzar. Ensayaban en una casa de la calle 5 de Mayo, prácticamente todos los días, alrededor de tres horas. Mientras otros jóvenes de su edad pensaban en fiestas, estudios o en el siguiente fin de semana, ellos iban construyendo, sin saberlo todavía, una de las agrupaciones que quedaría ligada a la memoria musical y social del León de aquella época.
Así comenzaron Los Versátiles, en 1966, cuando León vivía una época en la que la música también era una forma de encuentro: las tardeadas, los bailes de los clubes, las fiestas de las familias conocidas de la ciudad y aquellas reuniones donde un grupo podía convertirse, en cuestión de minutos, en el encargado de ponerle ritmo a toda una tarde o noche.
Ricardo Cárdenas Candelas, quien tocaba la batería, y Mario de Alba Reynoso, vocalista de la agrupación, recuerdan aquellos años, desde los primeros ensayos hasta las presentaciones que llevaron a Los Versátiles a convertirse en uno de los grupos más recordados de aquella época.

Tres horas de ensayo
Ambos músicos coinciden en que Los Versátiles no comenzaron con grandes equipos ni con una carrera planeada. Comenzaron como muchos grupos de jóvenes: reuniéndose después de la escuela para tocar.
En la casa de Luis Alfredo, uno de sus integrantes, sobre la calle 5 de Mayo, ensayaban prácticamente todos los días. Eran alrededor de tres horas. Pepe Chuy ayudaba a sacar la música y cada integrante iba tomando su lugar dentro del conjunto.
Ricardo estaba en la batería; Mario, en la voz. Otros se encargaban de las guitarras, la percusión, el acordeón y los teclados. Entre ellos estaba Darío Miranda con el pandero, ese instrumento quedó incluso en una de las fotografías que conservan de aquellos primeros años, relacionada con “La Pantera Rosa”, donde aparece el nombre de Los Versátiles.
Todavía estudiaban y ninguno pensaba que aquello terminaría convirtiéndose en un trabajo. Sus padres tampoco.
Para ellos eran muchachos que se reunían con sus amigos a tocar. La diferencia comenzó a notarse cuando llegaron los primeros pagos. Llo que recibían en las fiestas familiares no se repartía: se quedaba en el grupo para comprar equipo.
Lo que nos pagaban lo íbamos metiendo en equipo”, recuerda Ricardo.
Así fueron creciendo: primero una guitarra, después otro instrumento, más equipo de sonido y, con cada presentación, un repertorio más amplio.

¿Por qué Los Versátiles?
El nombre llegó cuando todavía estaban definiendo qué tipo de grupo querían ser. Recuerdan que una hermana del padre Ulises Macías les sugirió la palabra “versátiles”, porque podían tocar diferentes géneros. Y eso hicieron.
Su repertorio incluía baladas, tangos, música ranchera, tropical y rock. En aquellos años, León tenía fama de ser una ciudad muy aficionada al rock y los jóvenes querían escuchar las canciones que estaban sonando en otros lugares. Ahí tuvieron una ventaja.
Francisco Moreno, uno de sus integrantes, viajaba a Europa y les llevaba música que todavía no llegaba a México o que apenas comenzaba a conocerse. Los integrantes la escuchaban, la aprendían y después la incorporaban a sus presentaciones. Era una manera de mantenerse actualizados.
Cuando llegaba una contratación, preguntaban qué quería escuchar el cliente, y preparaban la noche.
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Las fiestas de las familias de abolengo
Las primeras presentaciones fueron en reuniones familiares, pero pronto comenzaron a ser llamados para fiestas de mayor importancia.
Los Versátiles tocaron en las casas de algunas de las familias de abolengo de León y en los principales bailes sociales de aquellos años. Eran jóvenes, pero cuidaban mucho la forma de presentarse.
La imagen era parte del trabajo: bien vestidos, arreglados y con una conducta que ellos mismos vigilaban. Ricardo y Mario comentan que muchos los identificaban como muchachos “fresas”.
Pero detrás de esa imagen había jóvenes que estudiaban y trabajaban. La música se fue convirtiendo poco a poco en un oficio. También empezaron a cobrar mejor: en sus mejores años llegaron a recibir entre 50 y 60 mil pesos por presentación.
El Cotillón y las tardeadas
Había acontecimientos que tenían un significado especial dentro de la vida social de León. El Cotillón era uno de ellos y Los Versátiles estuvieron ahí. También tocaron en el Club Rotario y en el Club de Leones, además de numerosas fiestas particulares.
En innumerables tardeadas, aquellos bailes comenzaban alrededor de las cinco de la tarde y podían terminar cerca de las 11 de la noche. Ellos sabían llevar el ritmo de la fiesta.
Los músicos relatan que comenzaban con las canciones lentas, después seguían los temas para bailar y, cuando el ambiente ya estaba encendido, llegaba el rock.
Compartieron esos espacios con músicos y artistas muy populares de la época. Recuerdan que en León había competencia. Los Cinco era uno de los grupos que les disputaba el público y Memo Pantoja tenía una orquesta con metales que también era muy reconocida.

Graban para disquera nacional
Para 1969 ya tenían una trayectoria suficiente para dar otro paso. Francisco Moreno era amigo de Guillermo “Memo” Acosta, relacionado con Discos Musart. La conexión permitió que Los Versátiles fueran escuchados por gente de la industria y ese mismo año grabaron profesionalmente.
Para los integrantes fue uno de los momentos más importantes de su historia. Habían empezado como estudiantes, con guitarras, bongós y pandero, y unos años después estaban entrando a un estudio profesional.
Esta grabación los colocó entre los primeros grupos de León en realizar una producción profesional. Uno de los temas que más recuerdan de aquella época es “No puedo quitarte de mi mente”, versión de “Can’t Take My Eyes Off You”, de Frankie Valli. La agrupación ya tenía canciones que el público identificaba con ellos.
De León a la televisión
Después vino la televisión. Los Versátiles participaron en programas de la época y recuerdan especialmente espacios como Variedades de Medianoche, en el canal 10 de León, lo que ahora se conoce como Televisa del Bajío.
Recuerdan que los invitaron a la inauguración que se realizó en una explanada frente al hotel Condesa, en el Centro, y en el escenario estuvieron artistas como El Loco Valdés y Héctor Lechuga.
Para un grupo leonés, aparecer en televisión era un acontecimiento muy importante: la ciudad podía ver en pantalla a aquellos jóvenes que había escuchado en sus fiestas y bailes.
Misas con bossa nova
Entre las experiencias que más recuerdan hay una particularmente distinta. Ellos fueron de los primeros grupos en León en tocar música durante una misa. Tomaron la base de un himno y le cambiaron el ritmo, llevándolo hacia un estilo cercano a la bossa nova. La respuesta fue buena.
Aquella interpretación terminó siendo una de las experiencias que los ayudaron a conseguir presentaciones fuera de León, incluso en la zona de Nuevo Laredo y Texas.
Las carreteras también fueron parte de la historia
Las contrataciones dejaron de estar concentradas en León. Guanajuato fue uno de los lugares donde más trabajaron fuera de la ciudad. Después llegaron viajes a otros puntos de la República, como Manzanillo, Monterrey, Nuevo Laredo y Texas.
Había bodas, cumpleaños, fiestas privadas y bailes. Cada viaje significaba también una nueva experiencia para aquellos jóvenes que habían empezado ensayando después de la escuela y, mientras la agenda crecía, también crecía la responsabilidad.
Ya no bastaba con saber tocar: había que llegar a tiempo, llevar el equipo, preparar las canciones y mantener la misma calidad en cada presentación.

Todos iguales
Los Versátiles también tenían una forma particular de manejar el dinero. Los ingresos de las presentaciones se repartían en partes iguales. Nadie ganaba más por ser vocalista o por tener mayor protagonismo; todos recibían lo mismo. Esa regla acompañó a la agrupación durante sus años de mayor actividad, de 1969 a 1974.
Eran jóvenes, pero ya tenían experiencia, equipo, contactos y un repertorio que podía funcionar prácticamente en cualquier tipo de evento. Las familias de León los seguían contratando para sus fiestas, los clubes los recibían, las tardeadas los mantenían cerca de los jóvenes y las presentaciones fuera de la ciudad les permitían llevar el nombre de León a otros lugares.
Mario recuerda especialmente el ambiente de aquellos bailes: “Era un público muy tranquilo, muy respetuoso”.
Para quienes vivieron esa época, las tardeadas forman parte de una memoria muy particular de León.
El crecimiento del grupo llamó la atención de la industria.
No abandonaron León
Musart les planteó la posibilidad de llevar su carrera a otro nivel: mudarse a la Ciudad de México, dedicarse completamente a la música y comenzar una etapa de giras. Sabían que era una oportunidad importante, pero también implicaba dejar los estudios, los trabajos y la vida que cada uno tenía en León.
No todos estuvieron dispuestos a hacerlo. Únicamente Pepe Chuy tomó otro camino. La disquera lo separó de la agrupación, adoptó el nombre artístico de Claudio de León y posteriormente desarrolló una carrera como solista que incluso llegó a representar a México en el Festival OTI. Los Versátiles continuaron aunque aquel momento marcó una nueva etapa.
Los recuerdos de aquellos bailes
Entre tantas historias de aquellos años hay algunas que ayudan a entender la edad que tenían. Una de ellas ocurrió con unas minimotos, recuerda con emoción Ricardo.
Los integrantes compraron unas pequeñas motocicletas, que entonces eran una novedad, y llegaron a utilizarlas dentro del salón del Club de Leones: entraban con ellas hasta la zona del escenario. Eran muchachos de poco más de 20 años que ya tenían trabajo, ganaban dinero con la música y podían darse gustos que para otros jóvenes eran difíciles de imaginar.
Han pasado seis décadas desde aquellos primeros ensayos. Los integrantes ya no son los muchachos que llegaban a la casa de la calle 5 de Mayo con sus instrumentos, pero quienes los escucharon sí los recuerdan.
Detrás de cada recuerdo hay una historia compartida: lo que les dejó la música.
Ricardo Cárdenas lo dice ahora con la distancia de los años: nunca imaginó que aquel pasatiempo de adolescente terminaría dándole tanto.
Me dejó toda mi historia de joven. Ese fue un hobby que me dio todo”.
Le dio amigos, trabajo, viajes, escenarios y una manera de conocer una parte de León que hoy solamente puede recordar a través de las fotografías y de quienes estuvieron ahí.
Mario conserva sus propias historias. Las canciones que cantó, las tardeadas, los viajes y los bailes forman parte de su memoria.
Los dos coinciden también en algo que hoy parece sencillo, pero que fue fundamental para su generación: las cosas costaban trabajo.
Por eso, cuando hablan con los jóvenes, recomiendan esforzarse y aprender a valorar lo que se consigue.
Hay que esforzarse tantito para tener las cosas y valorarlas más”, dice Mario.
Hoy, 60 años después, basta con mencionar una canción, una tardeada o el Cotillón para que aquellos años vuelvan a aparecer y, con ellos, el León en el que Los Versátiles hicieron bailar a varias generaciones.
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