León, Guanajuato.- La psicopatía es una causa fundamental de la violencia que se puede prevenir eficazmente; esto sucede mediante acciones específicas en las comunidades, las escuelas, y a través de la atención familiar e individual, afirmó la doctora Feggy Ostrosky Shejet, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Durante su conferencia “La violencia. Causas y posibilidades de prevención” en el XXII Congreso Nacional de Criminología en León, la especialista destacó que las conductas violentas son alarmantemente comunes en la sociedad contemporánea y representan un problema crítico de salud pública.

Advirtió que estas conductas violentas abarcan desde el abuso doméstico en casa hasta el crimen organizado en las calles, lo que plantea la interrogante: ¿Qué impulsa a los humanos a dañar a otros, sean familiares o extraños, y cómo podemos prevenir o controlar estos impulsos?

En un esfuerzo crucial para combatir esta tendencia creciente, hemos incrementado el número de investigaciones dirigidas a entender sus causas y así desarrollar tratamientos junto con medidas preventivas, que es el eje central de mi trabajo”, afirmó Ostrosky sobre su investigación.

Investigando la mente criminal en México

Ostrosky compartió que ha estudiado a más de 370 individuos clasificados en grupos de psicópatas y no psicópatas, obteniendo esta muestra directamente de reclusorios estatales y de centros penitenciarios federales de alta seguridad en el país.

También ha estudiado a más de 120 miembros del crimen organizado y a diversos asesinos seriales, incluyendo el caso del Caníbal de la Guerrero; asimismo, uno de los casos más relevantes que sigue analizando es el del Caníbal de Atizapán.

Realizamos esto a través de múltiples estudios detallados de neuropsicología, electrofisiología, neuroimagen y genética, cuestionando profundamente cómo se educaron, colaborando para ello con instituciones como el Instituto Mexicano de Psiquiatría”, explicó la doctora.

“Estos estudios especializados pueden revelar la existencia de alteraciones significativas en las funciones orbitofrontales, áreas cerebrales relacionadas con la toma de decisiones basadas en complejas emociones; analizamos las emociones porque en la psicopatía existe un trastorno en el procesamiento emocional”, añadió.

Recordó la especialista que el primer caso que estudió fue el de Mario Aburto, el asesino confeso de Luis Donaldo Colosio, y después analizó a Juana Barraza Samperio, conocida como la Mataviejitas, quien purga una sentencia de 748 años de prisión.

“Analizamos estudios avanzados de resonancia magnética funcional para observar cómo se conectan las diferentes áreas del cerebro, identificando la diferencia crucial entre una personalidad íntegra y aquella de una persona capaz de cometer homicidios múltiples”, apuntó la investigadora.

El rol de las emociones en la prevención

Finalmente, la especialista concluyó que las conductas violentas y la psicopatía se pueden evitar efectivamente si la sociedad, la familia y, sobre todo, los niños trabajan arduamente en la gestión y comprensión de sus emociones.

No existen genes intrínsecos del bien ni tampoco del mal; el crimen violento es mucho más frecuente en los hombres que en las mujeres, y las diferencias individuales en estas conductas violentas son características muchas veces heredables que resultan de la interacción con diversos factores medioambientales”, resaltó.

Finalmente, dijo que el Laboratorio de Neuropsicología y Psicofisiología de la UNAM implementa actualmente programas diseñados para ayudar a los jóvenes a resistir la influencia de pandillas, además de programas de intervención cognitivo-conductual y de intervención temprana.

AAK

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