Comerciantes honran a Virgen de la Soledad

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La Virgen peregrina de La Soledad salió ayer por la tarde del mercado Aldama para llegar a su casa: el templo de La Soledad.

La Virgen en su paso por la Plaza Principal. Foto: Christian Garc

El altar donde estaba rodeada de decenas de ramos de flores frescas y colores cremas se quedó vacío, la Virgen peregrina de La Soledad salió ayer por la tarde del mercado Aldama luego de más de dos días de permanecer ahí para llegar a su casa: el templo de La Soledad.
Comerciantes y vecinos de diferentes colonias de León llegaron ayer por la tarde a la despedida, la cargaron por los pasillos del mercado, pasaron por el local de fruta de doña Polita Guerrero, comerciante con más de 45 años, para hacer reverencia, y con el canto de “Las Golondrinas” y rodeada de pétalos de rosa al aire salió a la calle.
“¡Qué viva! ¡Qué viva la Virgen María”, cantaron los creyentes.
Ahí afuera, ya sobre la calle Comonfort, las señoras rodearon a la Virgen con sus oraciones y doña Eva Ramírez roció de perfume su manto negro adornado con destellos dorados.
Otras le agradecieron su visita de este año y la acompañaron en su procesión por las calles del Centro con cantos, casi todas con un ramo de flores.
“Venimos a acompañar a la Virgen porque es nuestra madre, la queremos mucho porque es la Reina de los comerciantes”, dijo Emiliana Saucedo.
En el camino la acompañaron con rezos y porras alusivas a la Virgen, algunos locatarios que se encontraban al pasar de la caminata salieron y se persignaron, otros sólo la siguieron con su mirada hasta donde alcanzaron.
Pasó por la calle Constituyentes, luego por la Pino Suárez hasta entrar a la Plaza Principal y luego llegar hasta la Catedral.
La Virgen se quedó en su casa, donde permanecerá hasta el año que entra, no sin antes una celebración con una fiesta popular y cientos de visitas de creyentes que llegaron a pagarle los “favorcitos” hechos durante este año.