Francia.– Mientras que muchas personas la considerarían una heroína por proteger la seguridad de uno de sus pacientes, la psiquiatra infantil francesa Eugénie Izard denunció haber sido sancionada y perdido su empleo luego de denunciar el abuso que sufría uno de sus pacientes.
El caso ocurrió hace 5 años, en la ciudad de Toulouse, Francia, cuando la terapeuta denunció a las autoridades el abuso que le había contado una niña que era paciente suya, quien era víctima de su padre.
De acuerdo con Infobae, la psiquiatra dudó sobre denunciar el abuso, ya que el padre de su paciente era doctor. Pero después de consultarlo con varios de sus pacientes, consideró que no violaba la privacidad paciente-médico.
No cerré los ojos a pesar de que su padre, a quien ella acusó de abuso, era médico”, comentó en un video de youtube donde denunció que la sala disciplinaria nacional de la Orden de Médicos la castigó por presuntamente haber violado la privacidad de su paciente al denunciar el abuso.
A través de redes sociales, la terapeuta denunció que las autoridades médicas de su país la sancionaron prohibiéndole ejercer la medicina durante 3 meses.
Hoy estoy pagando el precio de mi compromiso… mi compromiso de proteger a los niños del abuso”, denunció.
Sin embargo, Izard aseguró que hizo la denuncia bajo los parámetros que la ley lo permite.
Le escribí al juez de menores en el marco de la ley que autoriza el secreto compartido. En esto seguí el artículo 2 del código ético sobre los derechos de las personas vulnerables”, explicó.
Tras la denuncia, el padre de la víctima prohibió a su hija seguir en tratamiento y además denunció a la psiquiatra.
Lo grave es que la orden ha obstaculizado la protección e incluso la atención psicoterapéutica de la niña maltratada al exigir que cese definitivamente el tratamiento de la menor y de su madre. No tenían absolutamente ningún derecho a hacerlo y están amenazando no solamente libertad de ejercer sino también la libertad de los pacientes para elegir un médico”, lamentó.
Aunque la sanción es breve, Izard está preocupada por el efecto que podría tener en sus pacientes.
MCMH