Ciudad de México.- América Latina mostró el sábado su fuerte división política al reaccionar de forma muy dispar al ataque lanzado por Estados Unidos contra Venezuela en el que fue capturado el presidente Nicolás Maduro. Una mayoría de países mostró, además, su preocupación por una nueva intervención estadounidense en la región, y lanzó llamados al diálogo.
Colombia, Brasil, México, Uruguay o Cuba condenaron el ataque —aunque con tonos distintos— y llamaron a Naciones Unidas a actuar y buscar una solución pacífica, a lo que se unió Guatemala, máxime porque nadie sabe cuáles serán los futuros movimientos de Donald Trump, que el mismo sábado mandó un mensaje a México al recordar que son los cárteles los que gobiernan ese país. “Tenemos que hacer algo“, dijo.
Gobiernos aliados a su administración, como el de Argentina, Paraguay, Ecuador o Bolivia, celebraron la salida de quien consideran un criminal y confiaron en que se acabe imponiendo la victoria que la oposición logró en las presidenciales de 2024. El salvadoreño, Nayib Bukele, inusualmente callado, posteó una foto de Maduro detenido.

La polarización del continente se dejó notar también en las calles. Miles de venezolanos, de los más de siete millones que han dejado su país desde que Maduro llegó al poder en 2013, celebraban el fin de una era desde Argentina a Florida pasando por Colombia. Mientras, el gobierno cubano organizaba concentraciones en favor de Maduro, y en México se daban cita ambas posturas en pequeños grupos.
Mientras tanto, Panamá, el país que fue escenario de otra intervención estadounidense hace menos de cuatro décadas, sintetizaba los sentimientos encontrados que estas acciones militares generan.
Aquí algunas de las reacciones más destacadas:
Condenas al intervencionismo, piden acción de la ONU

- Colombia: El presidente Gustavo Petro arremetió con dureza contra el ataque a su aliado, ordenó el despliegue de la fuerza pública en la frontera y anunció “toda la fuerza asistencial que dispongamos en caso de entrada masiva de refugiados”. “Los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz”.
- Brasil: Luiz Inácio Lula da Silva, izquierdista pero crítico con Maduro, consideró que las acciones del sábado “sobrepasan un límite inaceptable” y sientan “un precedente extremadamente peligroso”.
“Atacar a países en flagrante violación del derecho internacional es el primer paso hacia un mundo de violencia, caos e inestabilidad en el que la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo”, afirmó. “Esta acción nos recuerda los peores momentos de injerencia política… y amenaza la preservación de la región como un lugar de paz”.
- México: El gobierno de Claudia Sheinbaum dijo que “cualquier acción militar pone en grave riesgo la estabilidad regional” y que el ataque viola la Carta de la ONU. México, siempre tibio con Maduro, pidió el cese de las agresiones “contra el gobierno y el pueblo venezolano” y se ofreció para mediar en cualquier diálogo. Pero Sheinbaum sigue en el ojo del huracán.
Tras atacar Venezuela, Trump recordó que “los cárteles dirigen México”, no Sheinbaum, y que habría que “hacer algo”. La mexicana insistió el sábado por la tarde en que hay “comunicación” y “entendimiento” con el estadounidense.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador rompió su silencio para criticar a su antaño amigo Trump. “Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial“.
- Uruguay: “El fin no puede justificar los medios”, resumía el presidente izquierdista Yamandú Orsi en X.
- Cuba: El aliado más incondicional del venezolano, el cubano Miguel Díaz-Canel, consideró el ataque un acto “criminal” y “terrorismo de Estado”. En un mitin en La Habana pidió una “fe de vida” de Maduro y aseguró que el objetivo de Estados Unidos es quitarle a Venezuela su petróleo y sus recursos naturales.
El pasado se hace presente
- Panamá: El presidente José Raul Mulino reconoció tener sentimientos encontrados. ” Nosotros sufrimos una invasión norteamericana y sabemos de lo que se trata”, dijo en referencia a los hechos de 1989 que derrocaron al dictador Manuel Antonio Noriega y en donde murieron medio millar de personas.
El ataque a Venezuela “nos preocupa, pero nos causa cierto grado de tranquilidad, si se puede decir, para que Venezuela pueda retomar el camino democrático”, afirmó a Actualidad Radio, una emisora de Florida.
Panamá guarda las actas de las elecciones de 2024 que sustentan el triunfo de la oposición por lo que su presidente insistió en que “no va a reconocer ninguna otra fórmula que no sea el respeto legítimo de la voluntad popular” expresada en esas urnas. En un comunicado previo, su gobierno pidió a las autoridades venezolanas “rectificar su conducta” y que entregar el poder.
Aliados de Trump celebran; piden reconocer a la oposición

- Argentina: El presidente Javier Milei lanzó su popular “Viva la libertad carajo” poco después de conocerse el ataque. “Aquí no hay medias tintas ni grises. Se está del lado del bien, o se está del lado del mal”, aseguró dando un apoyo total a Washington. “Celebramos la caída del dictador narcoterrorista. La Argentina está lista para ayudar en la transición a una Venezuela libre, democrática y próspera”, que pasaría por reconocer la victoria del opositor Edmundo González Urrutia en 2024.
- Ecuador: El conservador Daniel Noboa señaló en X que “a todos los criminales narco chavistas les llega su hora”. “Su estructura terminará de caer en todo el continente”. Además, envió un mensaje a la líder de oposición venezolana María Corina Machado, a González y al pueblo venezolano: “Es momento de recuperar su país. Tienen un aliado en Ecuador”.
- Perú: El presidente interino José Jerí deseó la pronta recuperación del orden interno en Venezuela —a Maduro le consideraba ilegítimo— y anunció que dará facilidades al más de millón de venezolanos que viven en su país para un “regreso inmediato sin importar su condición migratoria”. “Muchas familias podrán reencontrase”.
Un país en transición, con líderes opuestos
- Chile: El país sudamericano fue el más claro ejemplo de las divisiones continentales que vive la región. El presidente saliente, el izquierdista Gabriel Boric, muy crítico con Maduro, dijo que con el ataque se traspasó “una línea roja que no debe ser cruzada bajo ninguna circunstancia… pilar esencial del derecho internacional”. La soberanía “protege a los países de las voluntades externas, de la arbitrariedad y de la ley del más fuerte”.
“Hoy es Venezuela, mañana podría ser cualquier otro”, acotó.
Sin embargo, el ultraderechista José Antonio Kast, que asumirá la presidencia en marzo, dijo que la detención de Maduro “es una gran noticia para la región” e instó a los líderes latinoamericanos a colaborar para el regreso de los venezolanos a su país. “Su permanencia en el poder, sostenida por un narco régimen ilegítimo, expulsó a más de 8 millones de venezolanos y desestabilizó a América Latina a través del narcotráfico y el crimen organizado”, afirmó en X.
AAK