Ciudad de Guatemala.- Las autoridades guatemaltecas se mantienen en alerta la noche del martes debido a la erupción del Volcán de Fuego, que comenzó la víspera y obligó a evacuar a cientos de personas que habitan en las faldas del coloso.

Claudinne Ogaldes, secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), informó en una conferencia de prensa realizada por la tarde que unas mil 700 personas fueron evacuadas y albergadas en cinco de los ocho refugios habilitados en 18 comunidades afectadas. Agregó que las evacuaciones continuarán hasta que concluya la emergencia y desaparezca el riesgo.

El ministro de Defensa, Henry Sáenz, informó que soldados patrullan y brindan seguridad en las viviendas de las personas evacuadas y en los albergues habilitados.

El cráter del volcán Fuego, visto desde San Juan Alotenango, Guatemala, el martes 4 de agosto de 2026. Foto: AP / Moisés Castillo

Además, otras 29 mil personas se han visto afectadas por la caída de ceniza en los departamentos de Sacatepéquez, Escuintla y Chimaltenango.

La secretaria explicó que en esos tres departamentos se elevó a rojo el nivel de alerta debido al peligro para la población que vive cerca del volcán. Asimismo, llamó a los habitantes a utilizar mascarillas y limpiar los techos de sus viviendas por el peso acumulado de la ceniza.

Las clases en escuelas públicas y privadas permanecen suspendidas hasta nuevo aviso en los municipios de los tres departamentos cercanos al volcán. Además, fue cerrada la carretera ubicada en las inmediaciones del coloso.

Eva Cajabón Pérez relató que abandonó su hogar por el riesgo que representa la actividad volcánica. Explicó que las autoridades les brindaron apoyo, acompañamiento y refugio, aunque ella y su familia no querían abandonar su vivienda.

“Yo salí por mis hijos y mis nietos”, dijo la mujer, quien explicó que su esposo y uno de sus hijos permanecieron en la casa para proteger sus pertenencias ante el temor de saqueos. “Uno tal vez no tiene mucho, pero lo poquito que tiene ha costado hacerlo y hay gente que se aprovecha”.

Familias evacuadas de las zonas aledañas al volcán de Fuego llegan a un refugio temporal en San Juan Alotenango, Guatemala, el martes 4 de agosto de 2026. Foto: AP / Moisés Castillo

La vecina recordó la tragedia ocurrida hace ocho años, cuando una erupción del volcán dejó cientos de personas fallecidas.

El Volcán de Fuego, uno de los más activos de Guatemala, tiene una altitud de 3 mil 768 metros sobre el nivel del mar y es considerado un estratovolcán, es decir, un volcán alto y de forma cónica compuesto por capas de lava endurecida, ceniza y roca. Se ubica entre los departamentos de Escuintla, Chimaltenango y Sacatepéquez, en el sur y centro del país.

Durante la madrugada, mientras familias completas eran trasladadas en autobuses y ambulancias, el coloso expulsó humo, ceniza y lava que alcanzó hasta 300 metros de altura, de acuerdo con las autoridades.

La funcionaria explicó que la ceniza se ha desplazado hacia el suroeste del país y podría afectar cultivos, personas y animales.

“Le pido a la población, especialmente a las comunidades alrededor del volcán, que acaten las recomendaciones de evacuar. Si no quieren ir a albergues donde hay comida caliente, insumos para ser atendidos, pueden irse a casas de sus familias, pero deben salir del lugar”, enfatizó.

Ogaldes añadió que también se coordinan acciones para atender a los animales que las familias dejaron en sus viviendas.

Edwin Rojas, director del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH), indicó que desde el cráter descienden lahares y ríos de lodo con agua y rocas calientes que alcanzan hasta siete kilómetros de longitud.

Vista desde San Juan Alotenango, Guatemala, el martes 4 de agosto de 2026. foto: AP / Moisés Castillo

Las autoridades señalaron que las próximas 72 horas serán determinantes para conocer la evolución de la actividad volcánica.

“El hecho de que la gente no pueda ver la ceniza o los gases o el humo, no quiere decir que la actividad haya cesado”, advirtió Rojas.

A esta situación se suma el ingreso de una onda del este, o sistema de baja presión, que traerá lluvias y podría provocar el descenso de más lahares desde el volcán, incrementando el riesgo para la población.

En junio del año pasado, el Volcán de Fuego registró otra etapa eruptiva que también obligó a realizar evacuaciones preventivas.

La erupción ocurrida el 3 de junio de 2018 dejó cientos de personas fallecidas y provocó la desaparición de una comunidad entera. Según las autoridades, hasta 1.7 millones de personas resultaron afectadas por ese desastre.

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