Toledo.- Fernando de Jesús Calvillo Silva, originario de Aguascalientes, permanece sin ser localizado tras el choque de dos trenes ocurrido el miércoles en Urda, Toledo, España, que dejó al menos 69 muertos y más de 100 heridos.
Su hermana, Alehmi Calvillo, informó a BI Noticias que la empresa ferroviaria Renfe confirmó que el mexicano viajaba en el vagón 8 del tren Madrid-Sevilla.
Sin embargo, hasta la noche del miércoles, sus familiares no habían recibido información sobre su paradero, pese a las consultas realizadas ante la Embajada de México, hospitales y autoridades españolas.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) confirmó que existe un mexicano cuyo paradero no ha sido establecido y que personal consular mantiene comunicación con sus familiares.

“La Embajada da seguimiento prioritario a la situación de una persona mexicana cuyo paradero aún no ha sido confirmado. Personal consular mantiene contacto cercano con su familia y el encargado de la sección consular realizó el reporte correspondiente ante la Guardia Civil en Toledo, sede del centro de atención a la emergencia”, indicó.
La Cancillería también informó que otros siete mexicanos viajaban en los trenes accidentados, quienes sufrieron lesiones leves y fueron dados de alta tras recibir atención médica.
“La Embajada ha establecido contacto con siete personas mexicanas que viajaban a bordo de los trenes involucrados. Todas recibieron atención médica por lesiones leves y ya fueron dadas de alta”, señaló.
De acuerdo con la información difundida por sus allegados, Fernando mide aproximadamente 1.80 metros, pesa 88 kilogramos y vestía una playera blanca o beige.
Sobrevivientes narran minutos de horror tras el impacto
Vagones hechos trizas, gritos de pánico y caos. Así es como pasajeros que viajaban en los trenes que chocaron este miércoles en España recuerdan los minutos posteriores al accidente, que dejó al menos 69 muertos.
Sobre las vías, podían verse los dos largos convoyes, uno blanco de la compañía pública española Renfe empotrado en uno rojo de Iryo, descarrilados en parte tras el choque.
Un tren, operado por la empresa estatal española Renfe, embistió la parte trasera del otro tren, operado por la compañía ferroviaria privada Iryo, que se había detenido. El choque descarriló dos vagones en una zona rural.
El pasajero Ignacio Relaño viajaba en el tren de Renfe. Dijo a la televisora estatal TVE que el tren se detuvo momentáneamente en la línea antes de volver a arrancar y luego chocó contra el Iryo.
Cambiar de vagón le salvó la vida
“De repente un frenazo inesperado y sale todo el mundo volando”, relató. “El vagón ha quedado inclinado sobre el terraplén. Yo me di un golpe en la nariz. Las maletas han volado, han tenido que hacer mucho daño”, añadió.
Fue “un golpe muy fuerte”, describió a la AFP Pablo Mejía, que viajaba en uno de los trenes siniestrados, sobre el impacto que sucedió cerca del municipio de Urda, en la provincia de Toledo.
Había “muchas personas en el suelo, encima de otros, asientos arrancados, maletas, mucho caos”, agregó con el jersey manchado de sangre. Él no padeció lo peor porque había decidido cambiar de vagón para ir más cómodo.
“Eso es lo que me salvó la vida”, agregó.
David Gómez es un albañil que estaba trabajando con su hermano y otro colega, cuando escucharon el choque y corrieron a ayudar, dijo al periódico El País.
“La gente estaba intentando salir por las ventanas (…) hemos cortado unas vallas para poder acceder a la zona y hemos estado curando a las personas con los botiquines que traíamos”, señaló, hasta que llegaron los servicios de emergencia . “Al intentar sacar a una joven, había un trozo de pierna”, detalló.
Otra pasajera relató a la radio Cadena Ser cómo sintió que el tren frenó de golpe y fue lanzada hacia adelante en su asiento, rompiendo la pequeña mesa frente a ella. Dijo que vio partes de cuerpos y personas atrapadas cubiertas de sangre.
Más de 500 pasajeros iban en los trenes
Las autoridades dijeron que había 397 pasajeros en el tren de Renfe y 147 en el de Iryo.
El siniestro se produjo sobre las 8:53 de la mañana, cuando el tren AVE de Renfe que había salido de Madrid rumbo a Sevilla menos de una hora antes colisionó con el Iryo que realizaba el mismo trayecto, y que había partido seis minutos antes de la capital, según explicó el ministro de Transportes español, Óscar Puente.
De acuerdo con los primeros indicios, alrededor de las 8:30 de la mañana se produjo una “avería informática” en un tramo de unos 69 kilómetros. Eso obligó, como estaba previsto, a la detención de unos seis trenes, entre ellos los dos accidentados, indicó Puente.
Pero uno de ellos, el AVE de Renfe, reanudó la marcha aproximadamente a las 8:36 de la mañana, recorriendo unos 25 kilómetros antes de impactar con la parte trasera del Iryo, que seguía detenido.
“Es el centro de control, a través de sus operarios, el que toma la decisión de reanudar la marcha, en unas circunstancias, desde nuestro punto de vista, inexplicables”, explicó Puente, calificando de “errónea” esta orden.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, dijo que declarará luto nacional y que “se investigará a fondo” lo ocurrido.
El segundo choque mortal de tren del año antes de las elecciones nacionales
El segundo desastre ferroviario de alta velocidad en España este año, un choque en el que un tren embistió a otro por detrás y provocó la muerte de 69 personas, ha suscitado nuevas preocupaciones sobre la seguridad de la red ferroviaria del país de cara a unas elecciones nacionales.
Los equipos de búsqueda con perros rastreadores continuaron buscando víctimas el jueves, un día después de la colisión en el centro de España. Se emplearon grúas para ayudar a mover los vagones mientras policías y soldados revisaban los restos esparcidos por la pendiente de grava donde al menos tres vagones fueron lanzados por el impacto.
Se encontró un cuerpo más durante la noche, elevando el número de muertos a 69, según el líder regional de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Añadió que 50 personas permanecían hospitalizadas, mientras las autoridades trabajaban con familiares para identificar a los fallecidos.
“Como sociedad, volvemos a sufrir un durísimo golpe, pero hay que seguir avanzando, aún con ese dolor… Tendrán que estudiarse medidas que hay que adoptar para que esto no vuelva a suceder”, dijo el rey Felipe VI tras visitar a pasajeros heridos en un hospital de Toledo.
El gobierno de España declaró tres días de luto a partir del jueves. Al mediodía, se guardó un minuto de silencio en varios lugares, incluso fuera del Parlamento con legisladores y por trabajadores ferroviarios y líderes sindicales en la principal estación de tren de Madrid.
Los testimonios de los supervivientes llenaron la televisión española por segundo día. Pablo López, que iba en el tren que fue embestido por detrás, relató a la cadena estatal TVE el momento del impacto y las horribles consecuencias.
“La imagen que tengo es de una persona arrastrándose, que se había salido disparada del AVE (el tren de RENFE)”, señaló.
Un segundo golpe al elogiado servicio ferroviario de alta velocidad de España
La red española de alta velocidad ha sido considerada uno de los mayores logros del país. Ocupa el segundo lugar del mundo, detrás de China. Hasta este año no había sufrido un accidente mortal desde que entró en servicio hace más de tres décadas.
La reputación de los ferrocarriles españoles ya se había visto empañada en enero, cuando 46 personas murieron después de que un tren descarriló y se estrelló contra el costado de otro que circulaba en sentido contrario en el sur de España.
Luego, apenas nueve meses después, llegó la colisión del miércoles por la mañana que convirtió un tramo ferroviario tranquilo bordeado de olivares cerca del pueblo de Urda en una escena de carnicería.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, prometió una investigación y mejoras para recuperar la confianza en un sistema ferroviario que transportó a 45 millones de viajeros el año pasado, incluidos millones de turistas.
“Está claro que necesitamos reforzar la seguridad de nuestro servicio ferroviario para reconstruir la confianza en nuestra alta velocidad”, dijo Sánchez el miércoles. “No es aceptable que un país como España sufra dos accidentes de trenes de alta velocidad en el mismo año”.
Sánchez calificó el choque de “tragedia” cuando visitó el lugar del accidente por segunda vez el jueves, prometiendo a las víctimas y a sus familias que el Estado estaría con ellas.
Ambos choques mortales de este año tuvieron lugar en la misma línea ferroviaria entre Madrid y Sevilla, la primera de la red de alta velocidad de España que se inauguró en 1992. Los dos implicaron a un tren operado por la empresa estatal RENFE y a otro operado por la compañía privada IRYO. España liberó su servicio de alta velocidad en 2021, y la italiana IRYO comenzó a operar al año siguiente.
Implicaciones políticas para Sánchez antes de las elecciones
Sánchez esperaba aprovechar una ola de descontento por el costo de la vivienda y los alquileres altos cuando convocó elecciones anticipadas para el 29 de noviembre.
Ahora se enfrenta a preguntas sobre la seguridad de los ferrocarriles, junto con las críticas de los partidos de derecha por sus políticas migratorias liberales y las acusaciones de corrupción contra su partido y su esposa, que tanto él como ella niegan.
El principal rival de Sánchez, el líder del Partido Popular Alberto Núñez Feijóo, exigió una investigación completa del accidente.
Alejandro Quiroga, profesor de ciencia política en la Universidad Complutense de Madrid, dijo a The Associated Press que es demasiado pronto para saber si el choque cambiará la opinión de muchos votantes.
“No son buenas noticias para el PSOE pero es probable que tampoco le pase mucha factura porque en España no cae muy bien el uso político de las desgracias generalmente”, dijo Quiroga. “Puede que esto esté cambiando, pero no está bien visto”.
El error humano estuvo detrás del choque
El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, dijo el miércoles que el choque fue causado por lo que calificó como la orden “inexplicable” de un centro de mando central para los trenes de España después de que fallara un sistema de seguridad.
Puente explicó que, a las 8:30 de la mañana, el sistema de seguridad en un tramo de vías dejó de funcionar debido a una avería informática, lo que hizo que todos los trenes en ese tramo se detuvieran. En ese momento, el tren de IRYO estaba detenido, mientras que el tren de RENFE se encontraba 25 kilómetros (15,5 millas) detrás.
Pero unos minutos después, el centro de mando ordenó al tren de RENFE reanudar la marcha sin ninguna restricción de velocidad, y terminó chocando con el tren de IRYO, que estaba detenido, a las 8:53 de la mañana.

Los medios españoles reprodujeron el jueves breves fragmentos de audio del controlador ordenando al maquinista que empezara a moverse.
Puente dijo que nunca se debió ordenar al tren que volviera a moverse, ya que en esa línea seguía activa una “señal de alto”. Y, si aun así se le hubiera indicado avanzar, al menos se le debería haber ordenado hacerlo a velocidad reducida.
Los sindicatos cuestionan al ministro
Los trabajadores ferroviarios realizaron una huelga el jueves, que ya estaba prevista antes del choque de Urda, para exigir que el gobierno lleve a cabo mejoras de seguridad en los servicios ferroviarios que, según los sindicatos, se prometieron tras la primera colisión mortal en enero.
Los líderes sindicales cuestionaron que el ministro pusiera toda la culpa en un solo controlador y criticaron la filtración a los medios de las conversaciones de la sala de control.
“El foco hay que ponerlo no en si ha habido un fallo humano, sino en qué sistemas nos faltan, qué situaciones hay que corregir para que, en el caso de que haya un fallo humano, no lleguemos a esta situación”, dijo Pepa Páez, del sindicato CCOO.
Un juez también declaró el lugar del accidente como zona de investigación.
Mientras tanto, miles de viajeros quedaron buscando transporte alternativo con la línea de alta velocidad que conecta Madrid y Sevilla cerrada.
DP