Educar sobre relaciones consensuadas a niños y jóvenes ¿evitaría los abusos?

Una estudiante de Australia que se encontraba en Londres empezó con una inciativa para que a temprana edad se les enseñara sobre eduación sexual en torno a relaciones sexuales consensuadas.

Por: The New York Times

Desde Londres, Chanel Contos, de 23 años, ha liderado una iniciativa para que las escuelas en su Australia natal reformen la educación sobre las relaciones sexuales consensuadas. (Mary Turner / The New York Times)

Desde Londres, Chanel Contos, de 23 años, ha liderado una iniciativa para que las escuelas en su Australia natal reformen la educación sobre las relaciones sexuales consensuadas. (Mary Turner / The New York Times)

LONDRES - No hace mucho tiempo, Chanel Contos llevaba la vida de una típica estudiante de posgrado, aunque muy de la pandemia: se dormía tarde y asistía a clases en línea mientras soportaba los meses de confinamiento en un apartamento al este de Londres.

Pero eso cambió con una petición para que las escuelas de Australia, su país natal, reformaran su enseñanza sobre las relaciones sexuales consensuadas (creada por Contos luego de que ella y sus amigas cercanas empezaron a analizar algunas experiencias dolorosas relacionadas con agresiones sexuales que sufrieron cuando eran estudiantes).

De un momento a otro, Contos estaba compilando millas de testimonios de sobrevivientes, atendiendo llamadas de periodistas e informando a los legisladores sobre el carácter generalizado de las agresiones sexuales. Lo hacía desde su habitación por medio de videollamadas mientras que sus compañeras de apartamento dormían en la habitación contigua.

¿Demasiados anuncios?

Disminuir publicidad

Es algo que sucede todos los días y de lo que nadie habla; le ocurre a los niños ya los adolescentes , comentó acerca de las agresiones sexuales. "Tal vez las mismas personas que eran agresores sexuales cuando eran adolescentes son quienes se aprovechan de la gente en los lugares de trabajo cuando llegan a puestos de poder".

Ahora, Contos tiene por objetivo lograr un cambio político importante en Australia: hacer que sea obligatorio incluir en los planes de estudio a nivel nacional la educación sobre las relaciones sexuales consensuadas, cosa que ya se está analizando.

Chanel Contos, una estudiante de posgrado, en su casa en el área de Stoke Newington de Londres el 29 de junio de 2021. Contos, de 23 años, lideró desde Londres un impulso para que las escuelas en su Australia natal reformaran su educación sobre el sexo consensual. (Mary Turner / The New York Times)

Contos sostiene que a los estudiantes no se les brindan, con la suficiente anticipación, las habilidades para transitar por las relaciones íntimas y ella cree que esta omisión es en parte la culpable de la omnipresencia del acoso y el abuso sexual entre los adolescentes.

Ella forma parte de una ola de jóvenes activistas que están ayudando a que avance el movimiento #MeToo en Australia, donde comenzó con lentitud.

Su nueva organización, Teach Us Consent, aboga por que los niños aprendan acerca de las relaciones consensuadas —no en un contexto sexual— tan pronto como entran a la escuela. Esta pide que, a medida que maduran, antes de que lleguen a la secundaria se aborden temas como la coerción y el acoso sexual en las redes digitales.

Para quienes se oponen y dicen que una educación de ese tipo podría alentar a los estudiantes a tener relaciones sexuales en una edad más temprana, Contos tiene una respuesta contundente: “La abstinencia es una opción y las relaciones sexuales consensuadas no”.

En un año en el que las acusaciones de violación y acoso sexual han llegado a los niveles más altos en el gobierno de Australia, su iniciativa para que exista una educación más anticipada acerca de las relaciones sexuales consensuadas está captando una enorme atención.

Eduación a temprana edad sobre relaciones sexuales consensuadas

En marzo, semanas después de que su petición comenzó a hacerse viral —ya lleva más de 44.000 firmas— los informes de agresiones sexuales a la policía de Nueva Gales del Sur, el estado más populoso de Australia, aumentaron en 61 por ciento. El estado de Victoria ha anunciado que hará obligatoriamente la educación en torno a las relaciones sexuales consensuadas desde una edad temprana y, en julio, el estado de Queensland dijo que la educación sobre este tema comenzaría a impartir a edades más tempranas y sería más explícita.

Los medios de comunicación australianos han recurrido a Contos, de 23 años, para que hable acerca de la educación sobre las relaciones sexuales consensuadas y, en el lapso de unos cuantos meses, su nombre se ha vuelto casi sinónimo de su causa; el primer ministro, Scott Morrison, le ha prometido reunirse con ella. Además, ha asumido el inesperado papel de vocera de un movimiento nacional a más de 16.000 kilómetros de distancia.

Durante la pandemia, se mudó de Sídney a Londres para estudiar una maestría en educación de género y desarrollo internacional en el University College de Londres. Hija de inmigrantes griegos, Contos creció en un vecindario de gente rica en la zona de la playa de Sídney y asistió a una escuela privada para niñas, cuya escena social incluía a estudiantes de escuelas para niños cercanos.

Chanel Contos, una estudiante de posgrado, en su casa en el área de Stoke Newington de Londres el 29 de junio de 2021. Contos, de 23 años, lideró desde Londres un impulso para que las escuelas en su Australia natal reformaran su educación sobre el sexo consensual. (Mary Turner / The New York Times)

Comentó que a los 13 años fue atacada sexualmente por un chico que, después se enteró horrorizada, le hizo lo mismo a una amiga. Al principio se culpó por no haberlo reportado, pero pronto la hizo enojar la falta de responsabilidad por ese tipo de delitos.

Si en un principio le hubieran enseñado lo que es el respeto, no lo habría hecho, comentó.

A principios de 2021, comenzó a recurrir a las redes sociales con el fin de obtener testimonios de estudiantes de las escuelas privadas de Sídney, pensando que unos cuantos le ayudarían para pedir que las escuelas reformen la educación sobre las relaciones sexuales consensuadas.

Al final, escribieron más de 6500 mujeres y niñas anónimas de toda Australia para compartir historias de acoso y violencia sexual en fiestas, en internet y en otros lugares, y algunas sobrevivientes manifestaron que esas experiencias aún las torturaban en la edad adulta. Estos testimonios captaron la atención de los medios y de las autoridades locales, que se convirtieron en el proyecto de Contos en el centro de atención.

Contos ha tratado de aprovechar su nueva relevancia tanto en reuniones privadas con legisladores como en público en las redes sociales, donde publica para 20.000 seguidores. “Solo porque no creas que tu amigo sea sádico, no significa que no haya violado a alguien”, decía una de sus publicaciones.

Antes de una mesa redonda reciente que reunía por Zoom a sobrevivientes de agresiones sexuales con funcionarios australianos de educación, Contos paseaba de un a otro de su cocina tratando de organizar un temario. “Me siento como si estuviera haciendo el diagrama para sentar a los asistentes a una fiesta”, comentó. “Estoy generando notas de prensa… ¡no sé cómo hacer un comunicado de prensa!”.

Su activismo le ha pasado la factura a nivel personal: pese a que, en todas las acusaciones, ella y un equipo de voluntarios han tenido el cuidado de mencionar solo a las escuelas y no a las personas, ha recibido amenazas de demandas por difamación.

Pero esas amenazas son menos importantes que el desgaste emocional que se genera al ofrecer un foro para que otras personas revivan experiencias relacionadas con agresiones sexuales.

A pesar de su agotamiento, está organizando un último foro para que sobrevivientes de ataques sexuales les cuenten su historia a los funcionarios de educación de Australia noviembre antes de que se decida en si el tema de las relaciones sexuales consensuadas formar parte obligatoria del nuevo plan de estudios.

“Sin importar la decisión que se tome, tengo que apartarme”, señaló, y agregó que estaba tan tensa que hace unas semanas tuvo lo que denominó una crisis nerviosa. (Como todavía es estudiante, aún tiene que terminar su tesis). Hasta entonces, comentó, está decidida a hacer todo lo que pueda, mientras pueda, sin importar el precio.

Me la pasaba pensando: continúa haciendo esto ahora porque desaparecerá de un momento a otro y tú debes cambiar las cosas lo más posible antes de que desaparezca, detallado Contos. Pero ahora ya no creo que vuelva a desaparecer.

LEE TAMBIÉN:

Tranvías y teleféricos: ¿el futuro del transporte público en pro del planeta?

Regalos de miles de dólares de familia real saudita a Donald Trump causan controversia

¿Cómo evoluciona el COVID y qué nos espera a nosotros?

La evidencia más contundente de que los cubrebocas funcionan contra COVID

El gran problema de la escasez de gas natural: el impacto al mundo y al consumidor

CAZ

En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?