Jalisco.- En Teuchitlán, un Municipio que durante años fue conocido por la zona arqueológica de Guachimontones, el narco operaba de forma tan discreta que la noticia del Rancho Izaguirre heló a todos.

Habitantes dijeron que a los integrantes de “la plaza” no se les veía en las calles por lo común, ni sabían que tuvieran una influencia tan importante como la que resultó.

En un recorrido hecho por Grupo REFORMA, a un año de que se destapó el escándalo, pobladores compartieron cómo es la vida actual en la Cabecera, un lugar que, pese a la lejanía que tuvo con el centro de entrenamiento de sicarios, ha sufrido el estigma de la sociedad.

“Vienen muchas escuelas, vienen muchos gringos; gringos, canadienses, ahora sí que de todas las nacionalidades. Generalmente más los fines de semana”, comentó “Sara“.

“Al principio sí, era un pueblo fantasma aquí. Y más cuando vino la marcha también. Gracias a Dios el señor cura lo supo manejar muy bien porque si no la agarran contra la gente que vivimos aquí”.

Teuchitlán tiene una extensión mayor a Guadalajara, aunque su población representa sólo el 32.2 por ciento de los habitantes que hay en la Colonia Oblatos. Este panorama explica los enormes espacios despoblados que hay en la Tierra de los Guachimontones.

El Rancho Izaguirre está a varios kilómetros de la Cabecera, incluso de La Estanzuela, la localidad en la que se erigió y que cuenta con poco más de 2 mil habitantes.

“Ni siquiera fue aquí (el tema del reclutamiento), fue en un pueblo; en La Estanzuela, y de ahí todavía está para adentro, para allá se llama El Valle. Están muy lejos de aquí”, dijo “Sara“.

“Acá se afectó mucho a la gente del mercado, a los comercios, a los locales y a los ‘Los Guachis’, pus ni se diga. Los balnearios también (estaban) solos”.

El Centro del Municipio estuvo paralizado tres o cuatro meses, aseguró.

Compartió que una vez acudió a Guadalajara a a Plaza Galerías con la familia y que durante la conversación tocaron el tema, lo que hizo cambiar la actitud de los meseros.

“No sé qué salió del tema de Teuchitlán (en la plática). Ya no nos quisieron atender; a ese nivel. Creo que acababan de detener al Presidente municipal. Y haz de cuenta como que les echamos ‘Raid’. Los meseros se nos desaparecieron. Qué cab… Pero gracias a Dios parece que todo volvió a la normalidad.

“Realmente no teníamos miedo. Lo típico. Pero aquí si no haces nada mal, no pasa nada. Ni te pelan, no molestan a nadie”.

Alondra“, otra habitante de Teuchitlán, relató que Los Guachimontones retomaron su lugar como epicentro del turismo municipal.

“Duró unos días que sí, la gente como que sí tenía miedo, pero ya pues ven que aquí no fue el problema y volvieron a venir.

“Uno ni cuenta se daba, oiga. Uno ni cuenta se daba, no más porque oímos (la noticia de lo que había) si no ni cuenta nos dábamos”.

Hoy en día la vida en la Cabecera se lleva a cabo con normalidad, lo mismo que en La Estanzuela, aunque ahí la gente es más cauta.

A un año del escándalo, el rancho está resguardado por las autoridades, quienes no permiten acercarse a menos de que haya un permiso especial o que se trate de locales o agricultores. El paisaje, sin embargo, es diferente: los maizales no han sido cortados y parte del inmueble se pierde.

El escenario que había en el interior del rancho, además, se perdió con la maleza crecida.

A raíz de que se viralizaron las fotos del calzado y la ropa abandonados en el lugar, propiedad de las personas que eran reclutadas para formar las filas del CJNG, algunas de ellas fueron localizadas posteriormente.

El Rancho Izaguirre fue descubierto por la Guardia Nacional el 18 de septiembre de 2024. Tras un intercambio de disparos, los elementos detuvieron a 10 integrantes del CJNG y liberaron a dos hombres privados de la libertad, además de que hallaron a otro sin vida.

Tras las primeras investigaciones, el lugar fue “olvidado” por la Fiscalía estatal; Guerreros Buscadores volvió el 5 de marzo del 2025 y difundió las imágenes del interior que traspasaron fronteras.

Entre los detenidos por el caso ha habido tres policías de Tala y el Alcalde de Teuchitlán, José Ascensión Murguía. La decena de sujetos capturados inicialmente, asimismo, fue condenada a más de 140 años de prisión.

Durante su intervención, Guerreros Buscadores halló restos óseos en fosas que aparentemente estaban carbonizados, lo que sugirió la versión de los crematorios. Luego de atraer la investigación, la FGR negó haber encontrado algo más. El caso se “enfrió” y poco a poco todo volvió a la “normalidad”.

Opera el jefe criminal con violencia extrema

A los jóvenes que eran reclutados y entrenados en el Rancho Izaguirre y otras “Escuelitas” del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) les enseñaban, desde su llegada, que había un sujeto al que tenían que dirigirse como “Sagrado Señor” o “Santo Señor”.

Ese hombre era Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo” o “El 90“, el número dos de la organización criminal y el operador más cercano del extinto Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho“.

“Respecto a ‘El 90‘, es el Jefe de Jefes, se les enseñó que debían referirse a él como ‘Sagrado Señor’ o ‘Santo Señor’ y supo que los más cercanos a él son los de ‘La doble R’, ‘RR’ o ‘Doble Rodada’ (alias de Ricardo Ruiz Velasco)”, declaró BJJA, uno de los reclutados, el 8 de mayo de 2025.

Originario de Apatzingán, Michoacán, donde nació el 2 de octubre de 1988, los inicios de Mendoza Gaytán en el crimen son muy similares a los de “El Mencho“.

De acuerdo con la carpeta de investigación FED/FEMDO/FEITATAJAL/0001023/2024, iniciada por el hallazgo del Rancho Izaguirre, “El Sapo” comenzó su carrera delictiva en EU. En 2007, cuando apenas tenía 19 años, Hugo Gonzalo y su hermano mayor Abundio, “El Güero“, fueron involucrados en el asesinato de un traficante local en Fresno, California.

Tras este homicidio, huyeron a México y se establecieron en Jalisco, donde se unieron a Oscar Orlando Nava Valencia, “El Lobo“, y su hermano Juan Carlos, “El Tigre“, herederos del llamado Cártel del Milenio.

A raíz de que en 2009 y 2010 los Nava Valencia fueron detenidos, “El Güero” cobró relevancia y se convirtió en un líder local del narcotráfico en Jalisco, bajo el mando de “El Mencho“. El 27 de enero de 2012, Abundio y sus padres fueron capturados, lo que permitió que “El Sapo” heredara su lugar y cercanía con Oseguera.

Desde entonces, su talante sanguinario para combatir a los enemigos lo hizo ascender al grado de que “El Mencho” lo convirtió en el responsable de todo el aparato de guerra del CJNG.

El joven operador reforzó una práctica que había iniciado unos años antes el CJNG, la de contratar a ex guerrilleros latinoamericanos, en especial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Además, estableció centros de adiestramiento para sicarios conocidos como “Escuelitas” en los municipios de Talpa de Allende, Mascota, Puerto Vallarta, El Grullo, Autlán de Navarro, Ameca, Tala, Teuchitlán y Ahualulco de Mercado, Jalisco, los cuales inspeccionaba periódicamente.

La Fiscalía también identificó a este operador como el líder del Grupo Elite Delictivo de Reacción Inmediata (GEDDRI), uno de los brazos armados del CJNG cuyas principales zonas de operación son Puerto Vallarta y Nayarit.

Además, le atribuye el control de la producción, distribución y trasiego de drogas en las regiones sur y costa sur, la costa norte, la Sierra Madre Occidental y la región Valles, en Jalisco.

Releva al ‘Mencho’ aliado de guerrilla

Aliado de integrantes de las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, “El Sapo” o “El Sagrado Hombre“, ya era visto dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como el más seguro sucesor de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho“.

El año pasado, fuerzas federales detuvieron a un ex guerrillero del Frente 30 de las FARC que era escolta personal de “El Sapo“, también conocido como “090”. Para evitar la cárcel, el colombiano se convirtió en el testigo protegido identificado como “Piscis“, señala la carpeta de investigación FED/FEMDO/FEITATAJAL/0001023/2024.

En su testimonio del 20 de junio de 2025, refirió que Mendoza Gaytán era el operador favorito de “El Mencho“, por encima de Audías Flores Silva, “El Jardinero“; de Juan Carlos Valencia González, “El Pelón” -hijastro del extinto capo-, y de Carlos Andrés Rivera Varela, “El Colombiano“.

Detalló que el líder máximo del Cártel era “El Mencho” y en segundo lugar de la jerarquía estaba Rubén Oseguera González, hijo del capo que fue extraditado en 2020 a Estados Unidos.

“Cuando no esté ‘El Mencho‘, el que se va a quedar con todo será ‘El 090‘, porque es el consentido del señor, ha sabido manejarse dentro de este Cártel“, dijo a la Fiscalía General de la República (FGR).

“Yo pertenecía a las filas de guerrilla en Colombia, del Frente 30, siendo que mi jefe inmediato, no recuerdo su nombre pero le dicen ‘El Amigo’, era el jefe de la guerrilla, quien tiene una muy buena alianza con ‘El 090‘, ya que cuando este le marca por medio de un intermediario, a esto me refiero que ‘El 090‘ no habla por teléfono, usa a sus personas de confianza para que hablen y él sólo escucha”.

El Frente 30 Rafael Aguilera de las FARC, al que perteneció el testigo protegido, es la estructura del grupo guerrillero más señalada de vínculos con el tráfico de drogas, secuestros y extorsiones. Operaba en el Valle del Cauca y el Pacífico de Colombia.

El Sapo” es considerado por las autoridades como el operador más violento del CJNG y, por su perfil, “El Mencho” le encomendó en vida contratar a hombres con experiencia militar para entrenar a los grupos tácticos en la denominadas “Escuelas del Terror”.

Para ello, estableció campos de entrenamiento en los municipios de Talpa de Allende, Mascota, Puerto Vallarta, El Grullo, Autlán de Navarro, Ameca, Tala, Teuchitlán y Ahualulco de Mercado, en Jalisco, de acuerdo con el expediente.

Piscis” indicó que, además de “El Sapo“, los hombres clave del CJNG son “El Jardinero“, “El Pelón” y “El Colombiano“, así como Agustín González Chavarín, “El Guty” o “El Señor de las Tacomas“.

Lo peculiar es que incluya a este último, pese a que fue detenido el 13 de noviembre de 2020 en un inmueble de Palmar del Progreso, Puerto Vallarta, y no hay noticia de que fuera liberado.

“Si se llegase a detener a alguna persona de estas, el Cártel se podría debilitar; también quiero decirles que estas mismas, sería muy difícil que dieran información del ‘090’ o del ‘Mencho‘, ya que el Cártel, si se entera de que hay ‘sapos’ (delatores) mandan matar a toda la familia”, agregó “Piscis“.

Otro testigo protegido de la FGR, con nombre clave “El Elegante“, también se refiere a “El Sapo” como el operador que era más cercano a Oseguera Cervantes.

“Él sé que es la mano derecha del ‘M Grande’, conocido como el ‘El Mencho‘ o ‘El Señor de los Gallos’, que es el del Cártel de Jalisco Nueva Generación“, dijo en su testimonio del 22 de abril de 2025.

Influencia rebelde

De acuerdo con el testimonio del ex miembro del Frente 30 de las FARC, el CJNG cuenta con una estructura de grupo armado con operadores responsables de adiestramiento, drones, minas y explosivos.

La escolta de los principales mandos de la organización está conformada por ex militares y ex marinos mexicanos, aunque también hay ex guerrilleros colombianos y guatemaltecos.

Piscis” contó que se unió a las filas del CJNG en 2019, tres años después de que las FARC anunciara su desmovilización. Por sus habilidades, fue ascendiendo hasta convertirse en escolta personal de “El Sapo“.

De acuerdo con el ex guerrillero, aunque Mendoza Gaytán no usa teléfonos, sí tenía contacto con sus aliados y uno de ellos era precisamente su ex jefe en el Frente 30, un sujeto al que sólo identifica con el alias de “El Amigo”.

“Pertenecí al CJNG a partir del 4 de septiembre de 2019 y yo fui escolta personal del ‘090’ o ‘El Sapo‘; para poder ser escolta de esta persona, hay que tener experiencia en el manejo de cualquier tipo de arma, el arme y desarme de estas, hay que tener buena puntería, y después de esto somos seleccionados para estar con él o bajarnos a pelear plaza”, relató.

“La mayoría de personas que conforman la seguridad son ex militares, marinos, necesita gente preparada para los ‘topones’ (enfrentamientos). Él pide gente para que formen parte de sus anillos de seguridad, siendo este mi caso”.

El ex miembro de las FARC señala que el responsable del adiestramiento de todos los escoltas de Mendoza Gaytán es un guatemalteco que apodan “El Chocolate”.

Y también menciona que “El Sapo” contaba con un operador de artefactos explosivos, minas y drones, al que conocían como “El Meca”.

HLL

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