CDMX.- La presencia del gusano barrenador encendió las alertas sanitarias en la Ciudad de México tras confirmarse el primer caso en un perro en la alcaldía Tlalpan.
El caso, reportado a finales de abril, mantiene vigilancia activa en la zona y ha detonado campañas informativas para evitar su propagación.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) informó que el 26 de abril recibió el reporte de miasis en un dóberman atendido en una clínica veterinaria de Tlalpan.
El diagnóstico confirmó la presencia de larvas en la base de la oreja izquierda del canino, cuya herida se originó tras una pelea.
El gusano barrenador es una infestación causada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, una especie que deposita sus huevos en heridas abiertas.
A diferencia de otras plagas, estas larvas se alimentan de tejido vivo, lo que puede generar daños graves en poco tiempo. Su impacto no se limita al ganado, sino también puede afectar a mascotas e incluso a humanos.
Los signos pueden aparecer rápidamente y agravarse si no se atienden a tiempo. Entre los síntomas más comunes destacan:
- Fiebre y dolor en la zona afectada
- Presencia visible de larvas en heridas
- Comezón intensa
- Lesiones que no cicatrizan
Las larvas pueden ingresar no solo por heridas, sino también por cavidades como nariz, boca, oído o zonas íntimas.
Así es la mosca Cochliomyia hominivorax
La mosca responsable tiene un aspecto metálico verde-azulado con líneas negras en el dorso, similar en tamaño a una mosca doméstica.
La hembra puede detectar heridas a distancia y depositar cientos de huevos, lo que acelera la infestación. Es considerada una especie agresiva por su capacidad de invadir tejido vivo.
De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades la miasis sí tiene tratamiento, pero puede tratarse si se detecta a tiempo y con atención médica especializada.
Se debe acudir de inmediato a un centro de salud si se presentan:
- Gusanos visibles en una herida
- Sensación de movimiento en la piel
- Lesiones que empeoran o no sanan
- Mal olor o sangrado en llagas
- Fiebre o escalofríos
En humanos, el tratamiento puede requerir hospitalización.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural recomienda reforzar medidas de prevención para evitar nuevos casos, como:
- Revisar diariamente a los animales
- Atender de inmediato cualquier herida
- Mantener condiciones de higiene en espacios donde habitan
- Evitar movilizar animales enfermos
- Reportar casos sospechosos al Senasica
Para ganaderos, la vigilancia constante es clave, especialmente en animales recién intervenidos (como castración o descorne), donde el riesgo de infestación aumenta.
AM