Ciudad de México- Cuando el balón ruede en el Estadio Azteca en 2026, México se convertirá en el primer país en organizar tres Copas del Mundo. Lo hizo antes en 1970 y 1986; y ahora con su candidatura compartida con Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, la explicación va más allá de la tradición futbolística: a lo largo de seis décadas, una combinación de diplomacia deportiva, intereses televisivos y relaciones construidas dentro de la FIFA hicieron del país un actor recurrente en las decisiones más importantes del futbol internacional, provocando su consagración como primer país en albergar tres mundiales.
1970: La candidatura
El 8 de octubre de 1964, en el 34.° Congreso de la FIFA celebrado en Tokio, México obtuvo la sede del Mundial de 1970 con 56 votos frente a 32 de Argentina.
Detrás de esa victoria estaba Guillermo Cañedo de la Bárcena, directivo de Telesistema —actual Televisa— quien —según relatos de la época — visito 77 de los 92 países miembros de la FIFA con tres argumentos centrales para convencerlos de su apoyo: la construcción del Estadio Azteca, la posibilidad de transmisión en vivo vía satélite y a color, y la estabilidad económica del llamado ‘Milagro mexicano’.
El componente televisivo resultó ser el más determinante. México 1970 fue el primer Mundial transmitido en vivo y a color para una audiencia global masiva, marcando el inicio de los grandes contratos televisivos y la transformación del futbol en espectáculo mundial.
Por otra parte, de acuerdo al medio Excélsior, existen versiones que señalan la existencia de sobornos para el apoyo de su candidatura.

El torneo se celebró, no obstante, en un contexto político tenso: apenas dos años después de la Matanza de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968.
Aunque los hechos de ese año pusieron en riesgo la imagen del país, el compromiso televisivo ya firmado y el cabildeo sostenido de Cañedo mantuvieron la sede.
1986: La sede de emergencia
Colombia había obtenido la sede del Mundial desde 1974. Sin embargo, en noviembre de 1982 el presidente Belisario Betancur anunció la renuncia a la organización, argumentando públicamente que el torneo debía servir al país, y no al revés.
Según los autores Claudia Fernández y Andrew Paxman en su biografía del magnate televisivo Emilio Azcárraga, el detonante real fue otro: Colombia había ganado la sede cuando el torneo contemplaba 16 equipos, pero la expansión a 24 naciones —prometida por Havelange a África como parte de su campaña presidencial de 1974— hizo inviable la organización colombiana.
Ante el vacío, se presentaron tres candidaturas: Canadá, Estados Unidos y México. Washington y Ottawa perderían tras el apoyo que la FIFA manifestó hacia la propuesta mexicana, y el 20 de mayo de 1983 el Comité Ejecutivo designó a México por unanimidad.

En aquella decisión resultó clave la relación entre Cañedo —entonces vicepresidente de la FIFA— y el presidente del organismo, João Havelange, quienes compartían el interés de expandir el modelo de negocio del futbol mundial.
Apenas días después de la retirada colombiana en 1982, Havelange voló a México para reunirse con Cañedo —su vicepresidente y aliado más leal en el comité ejecutivo— y con Emilio Azcárraga Milmo, con el propósito de explorar una candidatura de emergencia.
Sobre el papel, las propuestas de Estados Unidos y Canadá parecían más sólidas que la mexicana. Sin embargo, México llegó a la mesa con ventajas decisivas: ya había albergado el Mundial de 1970, contaba con infraestructura probada y tenía el respaldo de Televisa.
En la sesión de votación celebrada en Estocolmo el 20 de mayo de 1983, las tres candidaturas presentaron sus propuestas ante el comité ejecutivo de la FIFA.
De acuerdo a diversos medios, como la agencia de noticias United Press International. El expediente presentado por Rafael del Castillo, presidente de la Federación Mexicana fue de apenas 10 paginas; en contraposición, la canadiense, que contaba con 90.
George Schwartz, presidente del Comité de Candidatura de Canadá, se refirió en su momento al documento mexicano como “una broma”.
Con esta designación, México se convirtió en la primera nación en albergar el torneo por segunda ocasión.
2026: La candidatura tripartita y la sombra del FIFAgate
La candidatura para 2026 siguió un patrón reconocible. En el congreso de la Concacaf, Emilio Azcárraga Jean —presidente de Televisa e hijo de Azcárraga Milmo— propuso a representantes estadounidenses una candidatura conjunta.
El 13 de junio de 2018, en el 68.° Congreso de la FIFA celebrado en Moscú, la candidatura conjunta de Canadá, México y Estados Unidos fue aprobada con 134 votos frente a 65 de Marruecos.
Las garantías firmadas ese año, bajo el gobierno de Enrique Peña Nieto, incluyeron una exención fiscal total para la FIFA. En 2025, el gobierno de Claudia Sheinbaum abrió esos compromisos a revisión.

En paralelo, Televisa enfrentaba una investigación federal en Estados Unidos relacionada con el escándalo conocido como FIFAgate.
En 2017, el exdirector de Torneos y Competencias de la empresa declaró ante un tribunal federal en Nueva York —en el marco de un proceso penal en curso— que Televisa y la brasileña Globo TV habrían pagado 15 millones de dólares a Julio Grondona, exvicepresidente de la FIFA, a cambio de derechos de transmisión de los mundiales 2018, 2022, 2026 y 2030, de acuerdo a testimonios presentado ante la justicia estadounidense.
Asimismo, según documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Televisa habría utilizado su subsidiaria suiza Mountrigi Management Group para canalizar los pagos.
En 2023, la empresa resolvió una demanda civil de accionistas pagando 95 millones de dólares. Cuando la investigación penal se reactivó en octubre de 2024, Azcárraga Jean solicitó licencia de la presidencia de la compañía.
Cabe resaltar que Televisa no ha sido declarada culpable en ningún proceso penal.
El patrón que persiste
México llegará al 2026 como anfitrión por tercera vez cargando una historia en la que el futbol y el poder económico han sido inseparables. Desde el cabildeo satelital de 1964 hasta las investigaciones del FIFAgate, desde las negociaciones en plena crisis económica hasta las revisiones de las garantías fiscales, el país ha sabido estar siempre en el centro del juego. Dentro y fuera de la cancha.
AAK