La Secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, comparece ante las comisiones de Derechos Humanos y de Asuntos Indígenas de la Cámara de Diputados por la Cruzada Nacional Contra el Hambre.
Ahí aseguró que los indígenas son una de sus prioridades, pues conforman el 21.6 por ciento de la población objetivo de 7.4 millones con carencia alimentaria y pobreza extrema.
Los estados más importantes, dijo, son Oaxaca, Guerrero y Chiapas, a donde pertenecen el 60 por ciento de los 400 municipios elegidos para la primera etapa.
Robles aclaró que la Cruzada no es una copia del programa Hambre Cero de Brasil, sino que se basó en diversas experiencias internacionales, y que no se caracterizará por la entrega de despensas.
Afirmó que por eso intervienen 70 programas de diferentes dependencias, con presupuestos que suman 295 mil millones de pesos y que ahora no trabajarán aislados, sino que se coordinarán para que la gente cambie sus condiciones de vida.
“Para que la gente salga adelante por su propio pie, porque así es autónoma y no se deja maniatar”, aseguró.
En las primera ronda de preguntas, el diputado perredista Carlos de Jesús Alejandro lamentó el poco presupuesto que se destina a indígenas, pero le dijo a Robles que confiarían en su actuar al frente de la estrategia porque la siguen considerando una mujer de izquierda.
La panista Eufrosina Cruz también había destacado la trayectoria de Robles como promotora de derechos de las mujeres, y aunque le expresó respaldo, señaló que no hay fórmulas mágicas para acabar con la pobreza, pero sí un gran riesgo de que se quiera aprovechar como botín político a base de clientelismo.
María Fernanda Romero, de Movimiento Ciudadano, pidió explicar cómo se crearán opciones de empleo para que la gente mejore su ingreso y reclamó la selección de municipios de Tabasco que, aunque no tendrán elecciones, fueron los que la izquierda le ganó al PRI gracias a Andrés Manuel López Obrador.