La flor que con mayor profusión es llevada a las tumbas de los cementerios mexicanos, el 2 de noviembre de cada año, dedicado por la Iglesia Católica a recordar a los fieles difuntos; es la llamada Cempoalxótil, cuyo nombre proviene de náhuatl que significa “flor de veinte pétalos” aunque generalmente la gente la pronuncia “cempasúchil”.
El color amarillo intenso es su mayor distintivo entre las demás, por ello los mexicas durante la época prehispánica la eligieron para tupir con cientos de ejemplares los altares, ofrendas y entierros dedicados a sus muertos.
Esta tradición se mantiene hasta la actualidad, es común que días antes de la celebración de muertos se comercialice la flor de cempasúchil en todo el país.
Cabe mencionar que esta flor no es sólo un deleite a la vista, sino también uno de los elementos representativos de una tradicional festividad mexicana que cautiva y llama la atención en el mundo entero.
Aunque esta tradición sigue viva y en algunas partes del país como son los pueblos michoacanos, esta flor es la única que cubre las tumbas, en otras partes las personas optan por comprar otro tipo de arreglos florales para sus difuntos.