Casi tres horas después de coronarse el León llegó al Aeropuerto Internacional de Guanajuato, donde un grupo de más de 40 aficionados los recibieron entonando “¡¿En dónde están esos “pollitos” que nos iban a ganar?!”.
Mujeres embarazadas, con bebés en brazos, niños, abuelos y familias completas esperaban con mucha emoción a los jugadores.
Banderas, trompetas, mantas, globos, sombreros y coronas verdes con blanco adornaron los pasillos del aeropuerto.
Pasó el tiempo y ni el hambre, el cansancio o el frío impidieron que los aficionados estuvieran motivados y ansiosos por ver a los campeones.
Mientras que un grupo de personas descansaba, otro más gritaba hasta que la garganta ya no aguantaba.
Los niños eran los que conforme pasaban las horas comenzaban a desesperarse, pero sus papás los tomaron en sus brazos para que durmieran, mientras que ellos seguían esperando.
Los que tardaron en llegar fueron los tambores.
Mientras algunos reposaban, no faltaban los aficionados que gritaban pensando que ya habían llegado los Esmeraldas.
Minutos antes de que llegaran los campeones no había ni un espacio para que los jugadores pasaran para salir del aeropuerto.
A su llegada los jugadores del Club León salieron del aeropuerto por una de las puertas en un autobús, los jugadores saludaban a lo aficionados desde él.
A bordo de sus vehículos siguieron el autobús en el que iban los jugadores.