Aunque escuchar música con audífonos puede hacer un traslado tortuoso más llevadero, abusar del volumen y el tiempo que los usamos puede menguar la capacidad auditiva o causar infecciones en el oído externo.
“Cualquier tipo de ruido intenso daña el oído: los conciertos, el ruido en los antros, largas jornadas en fábricas y también el uso de audífonos a volúmenes altos.
“Primero se pierde la capacidad de escuchar las frecuencias agudas y después se van perdiendo también las más graves”, detalla Diana Ramos, otorrinolaringóloga.
Los audífonos hacen llegar el sonido de forma más directa al tímpano.
“El sonido golpea con fuerza la membrana timpánica. La vibración pasa por toda la cadena de huesecillos y el estribo golpea con fuerza y provoca que el líquido que está en el oído interno a su vez golpeé a las células y esto las va dañando”, explica.
Gonzalo Corvera, director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología, advierte que al tratarse del oído interno, el daño es irreversible.
“El ruido acelera la degeneración de las células ciliadas del oído interno y nosotros no tenemos la capacidad de regenerarlas, el daño al oído interno es irreparable”, señala.
Ramos agrega que el hecho de utilizar audífonos durante varias horas provoca que el canal auditivo se mantenga húmedo y se convierta en un ambiente propicio para la proliferación de bacterias.
“Lo que pasa es que cuando nos bañamos nos entra un poquito de agua y si luego usamos los audífonos por horas, el canal se ventila poco y esto nos hace más susceptibles a infecciones del oído externo porque lo que las bacterias necesitan para reproducirse es precisamente humedad”, apunta.
Tanto para prevenir la pérdida de audición como para evitar las infecciones del oído externo, Ramos recomienda limitar el uso de audífonos a una hora al día máximo.
¿Y cómo saber si el volumen que indica la pantalla del reproductor de música es demasiado alto?, los especialistas refieren que si la persona que está al lado tuyo escucha tu música o si no puedes escuchar lo que te dicen, tienes que bajarle al volumen.
Corvera apunta que la señal más común de que estamos perdiendo capacidad de audición es escuchar frecuentemente un zumbido como el que solemos oír cuando salimos de algún lugar ruidoso como un bar o un antro; o no entender lo que nos dicen a la primera.

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