Consumir grandes cantidades de fructosa se asocia con el síndrome de resistencia a la insulina, señala Laura Gabriela Sánchez Lozada, investigadora del Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio Chávez”. Contenida en forma de jarabe en refrescos y otros alimentos industrializados, la fructosa se ha convertido en objeto de polémica al ser asociada como causa primigenia de la obesidad.
Cuando comes 120 calorías de glucosa, menos de una caloría se almacena como grasa, en el caso de la fructosa, de 120 calorías, unas 40 se almacenan como grasa, explica Sánchez.
El Instituto Nacional de Cardiología hizo un estudio en personas sanas pero con sobrepeso. 
Después de seis semanas de estudios, pacientes que consumieron una dieta baja en fructuosa bajaron los triglicéridos y peso, mejoró su presión arterial y la respuesta de la insulina en la glucosa se optimizó.
“Los resultados indican que disminuir el consumo de fructosa tiene un efecto benéfico para la salud”, indica.
Por otra parte, Xaviera Cabada, coordinadora del programa de Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, señala que el uso de jarabe de maíz de alta fructosa puede ser de mayor beneficio para el mercado, pero no para la salud.
“Hay estudios que revelan que aquellos países con mayor consumo de jarabe de maíz de alta fructosa tienen mayores índices de diabetes”, asegura.

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *