A 10 años de la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación Económica México-Japón, la presencia nipona en el País se ha duplicado.
Entre 2003 y 2013 las empresas japonesas en México pasaron de 281 a 679. En ese mismo periodo los residentes japoneses en México aumentaron de 4 mil 510 a 8 mil 387.
A esta cifra se agregan los 20 mil descendientes de japoneses distribuidos en todo el País.
Makoto Toda, presidente de la Asociación México-Japonesa, destaca el despegue de las firmas niponas del sector automotriz en diversas entidades.
“Nissan produce 165 mil vehículos anuales entre sus plantas de Cuernavaca, Lerma y Aguascalientes. Están haciendo una ampliación en Aguascalientes por otros 165 mil. Honda está duplicando su producción, tiene una planta en El Salto, Jalisco, y está construyendo una nueva planta en Celaya para producir 40 mil vehículos más. Está llegando Mazda, asociada con Toyota, para producir 60 mil vehículos”, detalla en entrevista.
“Va a haber un tremendo boom. En Celaya, Irapuato, Salamanca y Silao, tal vez hasta León”.
Koji Ishimatsu, presidente de la Cámara Japonesa de Comercio e Industria de México, apunta que sólo en 2013 ingresaron al País 130 empresas japonesas, alrededor del 70% al sector automotriz.
“Realmente es un boom, estamos llegando a 700 empresas. Es resultado del cambio de México en 20 años”, apunta el presidente de Mitsui de México.
Según la Embajada japonesa, las empresas niponas han invertido más de 12 mil 160 millones de dólares entre 2005 y 2013, no sólo en los sectores automotriz y de autopartes, sino también en proyectos de electrónica, metalurgia, maquinaria, agroindustria, elaboración de alimentos y fabricación de alta tecnología.
Si se suman las licitaciones públicas y las concesiones obtenidas por empresas japonesas, el total de la inversión asciende a 16 mil 459 millones de dólares en este mismo periodo.
En el marco de este boom, el primer Ministro de Japón, Shinzo Abe, realizará hoy y mañana  una visita al País, respondiendo a la invitación de Enrique Peña Nieto en enero de 2013.

Déficit

Aunque el Acuerdo de Asociación Económica elevó el comercio bilateral en 64% entre 2004 y 2012, la balanza ha sido históricamente deficitaria para México, que exporta a Japón productos como plata, aparatos de medicina, cirugía y odontología, carne de cerdo, aparatos eléctricos de telefonía y sal.
En 2013, México tuvo un déficit de más de 14 mil 800 millones de dólares en la relación comercial.
La industria mexicana, indica Toda, no ha sido capaz de incorporarse a las cadenas de valor que generan las empresas japonesas que se instalan en México.
“No se produce materia prima para hacer los tornillos, prefieren producir lámina negra que es más barata, más corriente, que todo el mundo la puede producir, varilla de refuerzo para las construcciones, pero no quieren entrarle a un negocio donde tecnológicamente tengan que mejorar su calidad para hacerle frente a las necesidades de la industria”, apunta.
Para Ishimatsu, el desequilibrio en la balanza comercial obedece a condiciones estructurales que cambiarán gradualmente.

Petróleo

Julio Millán, ex presidente del Comité Binacional de Hombres de Negocios México-Japón, recuerda que uno de los momentos más tersos en la relación bilateral se vivió en el sexenio de José López Portillo, cuando el Primer Ministro Masayoshi Ohira visitó México para firmar un convenio petrolero, que no prosperó.
“Cuando firmamos los primeros acuerdos con Japón, el proyecto era que tendríamos una combinación de inversiones de ellos en el área industrial. En ese entonces formamos lo que fue NKS, que fue todo el proyecto de Lázaro Cárdenas, de la producción de tubos de alambre de acero, fue la primera inversión que hicimos con los japoneses, y la idea era compensarlo con petróleo”, detalla.
“Nosotros nos opusimos a venderle petróleo en el tiempo de López Portillo, y ése fue un grave error, hemos tratado de recuperar el mercado de petróleo crudo, y no lo hemos recuperado”.
México, lamenta, se colocó en una negociación absurda, en la cual exigía las inversiones que los japoneses sí hicieron, pero cuando vino Ohira a cerrar la negociación López Portillo le dijo que siempre no.
Con la reforma energética, confía, las cosas van a cambiar, sobre todo en la petroquímica, donde los japoneses tienen gran interés.

‘Ahora viene el boom de la industria automotriz’

Si alguien puede hablar de la relación México-Japón es Makoto Toda, presidente de la Asociación México-Japonesa.
Su padre llegó a México en 1936, cuando la importadora El Nuevo Japón lo encomendó a dirigir una fábrica de lápices.
Señaló que el primer acuerdo comercial entre ambas naciones se firmó en 1888 bajo los gobiernos de Porfirio Díaz y del Emperador Meiji. Nueve años después llegó el primer grupo de japoneses al País, conformado por 35 personas, y se instaló en Chiapas.
Fue entre 1906 y 1912 cuando llegó una gran ola de inmigración japonesa a México. Unos 16 mil japoneses ingresaron en calidad de trabajadores temporales para laborar en plantíos de azúcar del Istmo de Tehuantepec.
Luego, en 1922, llegaría otro grupo para pescar abulón en el área de la Bahía de Tortugas, en la Península de Baja California.
Hacia 1942, explicó, de los 16 mil japoneses que originalmente habían ingresado al País, quedaban alrededor de 6 mil, incluidos los hijos ya nacidos en México.
En la década de los 50 indicó, empezó el boom del algodón mexicano, que se exportaba a Japón en grandes cantidades.
Posteriormente llegó a México la primera empresa japonesa después de la guerra, Toyoda, matriz de Toyota, que fabricaba maquinaria textil, pero fracasó.
En esos momentos, detalló, Japón importaba más productos de México de los que exportaba.
Después de los 50, México empezó a comprarle a Japón equipo de generación electricidad, primero hidroeléctricas y luego termoeléctricas, y la balanza comercial comenzó a equilibrarse.
En 1965 se instaló el Consejo de Hombres de Negocios México-Japón. Y en los 80 se vino el boom de la televisión, lo que generó la instalación de maquiladoras japonesas a Tijuana.
“Y ahora viene el boom de la industria automotriz”, anotó.

Llegan nipones al Bajío

La población japonesa en Guanajuato pasó de 31 ciudadanos registrados en 2010 a mil 50 actualmente, de acuerdo con cifras de Migración y de la Secretaría de Desarrollo Económico Sustentable.
El 90% de la población del País asiático arribó en los últimos 12 meses, tras la instalación de las plantas automotrices Mazda y Honda.
En la entidad existen asentadas 90 empresas de capital nipón que generan 25 mil empleos directos.
La inversión del País asiático se estima en el estado de Guanajuato en 4 mil millones de dólares.
La razón para la oleada es porque la entidad concentra el mayor número de empresas ligadas al sector automotriz.
“Aquí (en Guanajuato) es donde se visualiza que sea el nuevo núcleo de la producción automotriz del continente americano, por esa razón invertimos”, señaló Keiichi Kobayashi, director general de la empresa Nissin Brake, que recientemente abrió su primera planta en México en el Municipio de Irapuato.
Se calcula que en Irapuato radica el 40% de la población nipona. Ante ello, el alcalde Sixto Zetina Soto implantó a finales del 2013 programas para la integración de familias al entorno municipal.
“Hemos apostado a que los japoneses se adapten a nuestro municipio, entre las  acciones se encuentra el proyecto de instalación de espectaculares y señalética vial  en su idioma”, dijo.
El gobernador Miguel Márquez Márquez anunció que, por la relación comercial entre Guanajuato y Japón, la Universidad Bicultural, que empezará a funcionar en agosto, impartirá japonés.
Yoko Tamura, un trabajador de una empresa de autopartes en Irapuato, destacó que una de las ventajas del estado es su conectividad vía aérea, terrestre y ferroviaria.
“Hay facilidad para viajar, para trasladarse a cualquier ciudad o incluso para llegar a Estados Unidos, es un estado conectado y eso representa una gran ventaja para la atracción de inversiones”, comentó.
Se estima que durante los próximos dos años la población japonesa pueda rebasar los 3 mil ciudadanos asentados de manera formal en Guanajuato.

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