Decenas de familias han aprendido a vivir con el ruido que produce el tren durante su paso por la zona urbana de Celaya, para muchos son décadas de luchar contra el hostil sonido del silbato, pero que en la actualidad rebasa la norma ambiental y genera daños a la salud.
El problema es que las autoridades gubernamentales hacen poco para remediar el problema, aún cuando el silbido del tren rebasa por 40 puntos los decibeles permitidos.
La norma ambiental permite que el ruido llegue a los 65 decibeles, pero en el paso del tren por los cruceros en Celaya, llega a 105 ó 110 decibeles, durante un periodo de alrededor de 12 segundos -en cada cruce-, según estudios que ha hecho el Instituto Municipal de Ecología (IMEC), Es decir, 40 decibeles extras de los permitidos.
El Director del IMEC, Leobardo Cornejo, manifestó que se hicieron mediciones durante el paso del tren y se determinó que en cada cruce el sonido del tren dura alrededor de 12 segundos.
El funcionario explicó que para los vecinos puede ser más largo el tiempo, debido a que “silba” en cada crucero, pero es relativamente poco el tiempo que pita.
Afecta salud de vecinos
Sin embargo, vecinos de colonias que están ubicadas a un lado de las vías, refirieron que es bastante molesto y que ha afectado su salud.
“Si dicen que son 12 segundos, pues es demasiado, porque aquí cada cruce es en cada cuadra, o sea que apenas termina un pitido y empieza el otro y si así va durante toda la vía, pues es obvio que no deja de pitar por todo su paso por la ciudad. Se oye desde que llega a Celaya y hasta que sale de la zona urbana y algo se tiene que hacer, no podemos seguir así”, dijo Alejandra Mejía.
Aseguran que a últimas fechas el ruido ha incrementado y sus consecuencias también.
El doctor Horacio Efraín Pérez, Jefe del Área Médica de la Cruz Roja delegación Celaya explicó que la contaminación sonora y constante exposición al ruido puede provocar una disminución importante en la capacidad auditiva, así como la posibilidad de trastornos que van desde lo psicológico (paranoia, perversión), insomnio, estrés, agresividad, hasta lo fisiológico por la excesiva exposición a la contaminación sónica.
Según los especialistas, en periodos prolongados una exposición larga a estos niveles de ruido puede causar sordera, problemas neuronales y trastornos del sueño, que es lo que ya viven varios habitantes de las colonias cercanas a las vías del ferrocarril.
“Es un ruido infernal. Tenemos viviendo en las Fuentes 50 años, antes decíamos que ya nos habíamos acostumbrado, pero desde que llegó Honda, Mazda y todas esas empresas, pasan más trenes, el paso es más seguido y duran más pitando, hasta lo hacen más fuerte y hasta con majaderías. En la noche pasa que el maquinista pasa mentándosela a quien sabe quién, pero es que en menos de una hora pasan dos o tres trenes y no se puede dormir. Cuando creo que he aprendido a vivir tapándome los oídos, llega la noche y me vuelvo a despertar, la mayor parte de las veces muy estresado”, platicó Mateo Guzmán, un vecino de 85 años.
Mateo platica que durante años ha visto pasar generaciones de ferrocarriles, pero nunca “un tren tan bullicioso y espeluznante” como los que pasan desde que llegaron las grandes empresas a Celaya y la región.
Al igual que su esposa, Lupita Sandoval de 70 años, que desde hace unos años ya no escucha bien de un oído y está convencida de que nada tiene que ver la vejez.
El doctor Horacio Efraín Pérez, Jefe del Área Médica de la Cruz Roja delegación Celaya, informó que cada día son más las personas que llegan a esta unidad y que presentan problemas de audición que en muchos casos tienen que ver con el ruido que produce el tren, sobre todo se ha detectado el problema en niños, pero porque son los que comúnmente van a que les realicen chequeos médicos por cuestiones escolares.
Indicó que aunque en los adultos el problema es más grave, pocos se hacen estudios para medir su capacidad auditiva.
“El ruido es uno de los principales problemas medioambientales y de los que más afecta a las personas. La contaminación auditiva es grave, los decibeles que tiene el tren son importantes y graves, hemos notado que muchos de los pacientes sí tienen alteraciones auditivas. Tenemos niños que a temprana edad reportan problemas de audición, quejas de escuelas que están cerca de la vía del tren que se quejan de bajo rendimiento escolar, debido a que se interrumpe la clase de manera cotidiana por el paso, en general hay deficiencias auditivas”, contó el doctor.
Provoca estrés
La Organización Mundial de la Salud considera 65 decibeles como el límite superior deseable del ruido. Para la ONG Inspiraction de 90 a 130 decibelios (db), el daño será irreparable.
Más de 130 decibeles, además de dolor podría causar la pérdida súbita de la audición.
La contaminación acústica trastorna las condiciones normales de una persona, puede causar grandes daños en la calidad de vida de las personas, explicó el médico Esaú Mireles.
“Un sonido excesivo y molesto, produce efectos negativos sobre la salud auditiva, física y mental de las personas. En otras palabras es un sonido indeseable, irritante y molesto y la molestia varía dependiendo de su intensidad y de su origen y de la capacidad de cada persona para tolerarlo”, mencionó.
El médico coincidió que el excesivo ruido que genera el tren produce estrés, irritabilidad, hipertensión, dolores de cabeza, taquicardias, fatiga, sordera, aceleración respiratoria y cardiaca y problemas cardiovasculares, problemas del sueño y molestias digestivas así como la disminución de la capacidad y del apetito sexual, al tiempo que ha contribuido en el alarmante incremento del número de accidentes.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el 76 por ciento de la población que vive en la zona urbana de una ciudad, sufre de un impacto acústico muy superior al recomendable y esto se refleja en su calidad de vida.
En Europa se marca como límite del ruido en 65 decibelios durante el día y 55 por la noche.
Pero en Celaya, los silbatos de trenes produce un ruido muy por encima de los niveles aceptados por la Organización Mundial de la Salud y por la Norma Oficial Mexicana NOM-081-ECOL-1994, que establece que los límites máximos permisibles son de 6:00 horas a 22:00 horas de 68 decibeles y de las 22:00 horas a 6 de la mañana de 65 decibeles.
Y es que el paso del tren molesta por la fricción del rodamiento, por el de las máquinas que hacen circular el tren, pero lo que realmente se vuelve un ruido aun más molesto es el de su “silbato”.
“Un silbato de un tren es un dispositivo de señalización acústica en una locomotora utilizado para advertir que el tren se acerca, y para comunicarse con los trabajadores ferroviarios, porque los trenes generalmente tienen muy alta masa y la fricción de frenado relativamente bajo, son inherentemente difíciles de detener a una velocidad normal.Por ello, resulta necesaria alguna forma de avisar a otras personas de la llegada de un tren a distancia”, expuso el titular del IMEC.
“Los vecinos dicen que los niveles son altos y nosotros comprobamos que sí rebasan la norma, hay algunos trenes que producen niveles de ruido mayores y sobre todo que hay maquinistas que abusan del uso del silbato, pero es una cuestión que sale de nuestro alcance, es una cuestión federal”, señaló.
En el artículo 4 de la Constitución Política establece los derechos de las personas a la protección de la salud y a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar.
También es importante mencionar que en el artículo 155 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, dice que los gobiernos deben exigir que se cumpla con la norma establecida.
“Quedan prohibidas las emisiones de ruido, vibraciones, energía térmica y lumínica y la generación de contaminación visual, en cuanto rebasen los límites máximos establecidos en las normas oficiales mexicanas que para ese efecto expida la Secretaría de Salud. Las autoridades federales o locales, según su esfera de competencia, adoptarán las medidas para impedir que se transgredan dichos límites y en su caso, aplicarán las sanciones correspondientes”.
Afecta en la escuela y el trabajo
El médico Horacio Efraín dijo que una mala capacidad auditiva puede mermar el desempeño escolar y laboral.
“Muchas personas soportan el ruido porque es parte de su vida diaria, pero es un hecho que el ruido ocasiona consecuencias en la salud física y mental, una de las más frecuentes consecuencias, es con respecto a las reacciones del sistema circulatorio, en donde el ruido produce que los vasos sanguíneos se tensan en las sienes lo que ocasiona dolor de cabeza y estrés”.
El problema se agudiza en las noches, cuando ya no hay ruidos y “el silbido se escucha muy fuerte”, pues genera a trastornos del sueño,
“Interrumpe su ciclo normal, amaneces agotado y tu rendimiento también te hace despertar agotado. En personas con cuadros psiquiátricos previos puede ocasionar que si haya una reactivación de su cuadro neurológico”, indicó.
Por su parte, el Director de Ecología, manifestó que se han hecho estudios con decibelímetros, los cuales miden el ruido y se compara conforme a los lineamientos de la normatividad.
Y aunque el paso del tren rebasa los límites permitidos con 40 decibeles, el municipio no puede hacer nada, pues este problema es de carácter federal.
Lo que harán será solicitar el apoyo de la Universidad de Guanajuato, para que se haga un estudio científico sobre este problema y entonces solicitar soluciones en la Federación.