“Una cosa fuera de serie, los nietos amansan a los abuelos”, son las palabras que el licenciado, profesor y fundador de la Casa de la Cultura, Rubén Pérez Vargas expresó al cuestionarlo sobre su experiencia de convertirse en abuelo.
Y es que sin duda alguna para Pérez Vargas el convertirse en abuelo fue una forma de rejuvenecer o como diría él “de volver a la vida”.
Ese volver a la vida llegó hace casi 14 años, con el mayor de sus tres nietos, Rubén Alfredo Pérez Bernal.
Seis años después llegó el segundo de sus nietos Alexis y por último apareció el pequeño Ángel, quien a sus tres años de edad, el profesor asegura que es el más tremendo de sus nietos pero también el más cariñoso, “Siempre llega gritando abuelo te extraño”.
De Alexis, Rubén compartió que es una dulzura y al mismo tiempo tiene un fuerte carácter, y hablar del mayor de sus nietos es recordar un gozo mayor, ya que fue a él a quien llevó a todos lados, al teatro, eventos culturales y hasta llegó a participar en la obra de teatro que cada 2 de octubre monta el profesor, “Rojo amanecer”.
Pérez Vargas afirma que la experiencia de tener entre sus brazos a cada uno de sus nietos es indescriptible, “No hay forma de describir el tener en tus manos algo que vas a gozar y a disfrutar”.
Un disfrutar que lo vive en cada instante, ya que tener nietos es muy diferente a un hijo, “Cuando eduque a mi hijo era muy exigente, y en cambio con los nietos se vuelve uno bien consentidor…Soy mejor abuelo que padre”, compartió Rubén, quien además aseguró que no hay abuelo que no goce más al nieto que al hijo.
Además de diversión, el profesor también ha aprendido de sus nietos, pues con esta nueva tecnología siempre hay algo nuevo que aprender.