A punto de cumplir 46 años de haberse creado legalmente, la empresa Química Central de México S.A de C.V (Quicemex) cerró sus puertas y comenzó con la liquidación de 130 trabajadores de la planta.
Quicemex nació para operar durante 99 años, pero no logró llegar ni a la mitad de su vida: 45 años y nueve meses, ya que fue clausurada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) el 4 de junio del 2014.
La Profepa informó que procedió a la clausura, porque dentro y fuera de sus instalaciones Quicemex almacena más de 300 mil toneladas de residuos peligrosos de cromo.
El día de la clausura, Profepa emplazó a la empresa para que en 45 días retirara los desechos acumulados al aire libre.
Para realizar esta labor de tratamiento, la Secretaría del Medio Ambiente autorizó a la empresa Arges Ambiental de México, filial de Química Central.
El 8 de agosto venció el plazo y Quicemex no logró retirar todos los residuos, por lo que inició la liquidación de los trabajadores.
La empresa, que se especializa en fabricar productos para la industria de la curtiduría, se ubica en el kilómetro 13.5 de la carretera León-San Francisco del Rincón Guanajuato, frente a la comunidad de Buenavista.
Cuando fue creada, la empresa llegó a revolucionar la producción de la curtiduría, al ampliar la variedad de químicos para el curtido y el acabado de las pieles, sin depender de la importación.
Al paso de los años patentó diversos productos para mejorar la calidad de las pieles.
Además, incursionó en otras industrias, al producir insumos para los sectores textil, minero, metalúrgico, farmacéutico y de la vidriería.
Por ejemplo, producía un químico usado en el acabado de metales que permite la resistencia a la corrosión.
Luis Rodrigo González Fuentes, director de la empresa, consideró injusto que las autoridades ambientales hayan parado toda la planta, incluso aquellos procesos que no tienen nada que ver con el cromo.
“Es algo que nosotros consideramos que no es válido, que es injusto”, expresó en entrevista con AM, el pasado 12 de junio.
Con el cierre, se abre totalmente el mercado a las empresas químicas extranjeras.
“Abastecemos a más del 60% del mercado con los productos que tenemos, todo el mercado de León, y con eso están dejando en manos de los productos extranjeros nuevamente”.

Nació hace 46 años
El 14 de septiembre de 1968 nació Quicemex con un capital social de 15 millones de pesos que aportaron sus 16 socios fundadores. Si siguiera operando, el pasado domingo habría cumplido 46 años.
La empresa fue inscrita en el Registro Público de Comercio de León el 5 de noviembre de 1968, con el siguiente objeto social: “La fabricación, distribución y venta de bicromato de sodio y sus derivados, ácido sulfúrico, aceites sulfonados y toda clase de productos químicos terminados para la industria de la curtiduría”.
Quicemex nació para sustituir las importaciones de químicos para la curtiduría, que en aquellos años llegaban de Rusia y de Alemania.
En el tomo 28 del libro de comercio de León del año 1968 existe el documento constitutivo de la empresa.
Las hojas del libro amarillento se desprenden solas, el empastado ya no sirve y algunos documentos ya no son visibles.
El registro 123 alberga la escritura numero 1661 con se constituyó la empresa, junto con el permiso 14686 de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), por el que se pagaron dos pesos de los timbres fiscales.
El socio fundador Francisco Alba Cervantes fue el encargado de realizar el trámite ante la SRE en un escrito fechado el 6 de mayo de 1968.
El permiso fue otorgado en la Ciudad de México el 8 de junio de 1968 por el director general de asuntos jurídicos de la SRE, Roberto Molina Pasquel.
La constitución de la sociedad se formalizó ante el Notario Público 40 de León, Roberto Garza López, el 9 de octubre de 1968, cuatro días antes de comenzaran los Juegos Olimpicos en México.
En la primera asamblea general ordinaria que se celebró el día de la creación de Quicemex, se formalizó el Consejo de Administración y se designó como presidente a Rodrigo González Calderón, vice presidente a Manuel Álvarez Martínez y como secretario a Francisco Alba Cervantes.
El fundador y accionista mayoritario de Quicemex era el empresario Rodrigo González Calderón, nacido en León el 14 de enero de 1912.
Fue uno de los empresarios leoneses de mayor prestigio, fundador de empresas legendarias, como calzado GECESA.
En Quicemex también fueron socios fundadores sus hermanos Jaime, Gustavo y Leopoldo González Calderón, así como su esposa.

Aumentan el capital social
Debido al crecimiento que comenzó a tener Quicemex, el 27 de noviembre de 1969 sus dueños decidieron en una asamblea general de extraordinaria de accionistas aumentar el capital social en 5 millones de pesos más.
La necesidad de contar con plantas de aceites sulfonados y de bicromatos de sodio, además de un capital de operación más grande, provocaron que se le inyectara más dinero a la empresa.
El 20% de los 5 millones de pesos los entregó Rodrigo González Calderón en la asamblea de accionistas y se comprometió a depositar el resto de acuerdo a las necesidades que se presentaran.
Luego, en otra asamblea del 13 de junio de 1970, se aprobó otro aumento por 5 millones más, quedando el capital social en 25 millones de pesos, para poder llevar a cabo más inversiones dentro de la planta.
Llegan nuevosinversionistas
El 10 de junio de 1970 se realizó el tercer aumento de capital social, desde la creación de Quicemex en 1968, a 30 millones de pesos.
Para este incremento se convocó a nuevos accionistas a través de una publicación en el Diario Oficial del Estado de Guanajuato.
Los nuevos accionistas fueron Roberto Solis Castillo, Alejandro Arena García, Ricardo Alaniz Posada, Ignacio Montes de Oca González, Luz María U. De González, quienes aportaron 100 mil pesos cada uno.
Así como Roberto Campos Manzano, Ricardo Solis Castillo, José Andrade González, Guillermo Márquez Valdez, Candelario Collazo Donato, Mario Orozco Obregón y David Romo Romo.
También Mario de Jesús del Moral Vazquez, Cosme Vera Morales, Jesús Vargas Carrillo Alfredo Alba Muñoz, Guillermo Vera Morales y Salvador Morales González.
Además de José Aldrete Rendón, Felipe González Puente, Antonio Morum Francis, Porfirio Rizo Espinoza, J. Trinidad Velazquez Hernandez, Ramón Meléndez Villegas y Agustín Aranda Reyes.
Como socios también se integraron las empresas Pieles Titán SA, Adela Investment Company y Tenería Continental de Léon SA.
Para la década de los noventas ingresaron como accionistas más empresarios, entre ellos Daniel Cabeza de Vaca Hernandez, Albar Cabeza de Vaca Alba, Francisco, Lorenzo y Mauricio Alba Parada y Rafael del Alba Belmonte, entre otros.
Exención fiscal
El 1 de octubre de 1971 se publicó en el Diario Oficial de la Federación una declaratoria particular que eximía de impuestos a Quicemex en la fabricación de bicromato de sodio.
La exención aplicó en lo siguiente: 25% del impuesto general de importación; 100% de la participación federal sobre ingresos mercantiles y 30% de reducción en el Impuesto Sobre la Renta.
El beneficio fiscal lo otorgó el Gobierno de Luis Echeverría, tras la declaratoria publicada en el Diario Oficial de que el bicromato de sodio “fue considerada industria de transformación necesaria y semibásica”.
En octubre de 1973 se amplió la exención fiscal a la producción de ácido crómico.

Fusiona empresas
En sus más de cuatro décadas de existencia, Quicemex adquirió otras empresas que fusionó y las sumó a su corporativo, ubicado sobre al carretera a San Francisco del Rincón.
Las primeras fusionadas fueron “Construcciones Trébol”, “Asesoría y Dirección Ejecutiva” y “Derivados de Cromo SA de CV”
La fusión se concretó el 1 de octubre de 1993.
Del mismo modo, en el año 2012 la empresa absorbió otras dos empresas: Corporación González Fuentes y Corporación Alce SA de CV.

Liquidana empleados
Desde hace un mes, los empleados de Química Central de México comenzaron a ser liquidados.
Al menos 130 personas trabajaban en la planta.
“Cuando les clausuraron nos dijeron que tenían problemas y que estaban en crisis, que por eso cerraban y nos iban a despedir a todos, para nosotros sí fue difícil porque nos quedamos sin trabajo de un día para otro”, dijo José Isabel Muñoz, quien laboró un año y medio en la empresa, y ahora es obrero en un taller de tenis.
“Los dueños empezaron a sacar las materias primas, como el cromato y fue cuando nos manifestamos para que nos liquidaran”.
Explicó que la mayoría de los trabajadores que pertenecían al sindicato fueron liquidados conforme a la Ley, y por eso no se presentaron problemas de demandas laborales.
Sin embargo, dijo que algunos empleados de confianza no estuvieron de acuerdo con el dinero que se les entregó por sus años de servicio.
“Esto (el cierre) ya se veía venir desde hace como 3 años, a cada rato le ponían multas a la Química, nos decían que la iban a cerrar”, recordó Guillermo, otro obrero que fue despedido, tras laborar 19 años en la planta.
Recordó que cuando trabajaba en Quicemex se escuchaban versiones de que la empresa no estaba bien financieramente, porque en los últimos años había mucha competencia de productos del extranjero.
César Muñoz, de 24 años, tenía apenas medio año laborando dentro del área de mantenimiento en Quicemex cuando llegó la clausura.
Ahora es empleado de una empresa donde se fabrican espumas para el calzado en el municipio de San Francisco del Rincón.
“Nomás dijeron que ya no había trabajo y cerraron la fábrica, no podíamos hacer más porque estaba clausurada por el Gobierno”.