Más de 200 mil guanajuatenses profesan una religión distinta a la católica y casi 72 mil son ateos, revelan estadísticas del INEGI.
La base de datos actualizada refiere que en el estado hay presencia de grupos musulmanes, de raíces étnicas y espiritualistas.
El INEGI identificó a 107 creyentes del Islamismo en el estado, de los cuales 45 residen en León, y el resto en 17 municipios.
La alta migración de población asiática también ha traído consigo un incremento en el número de fieles de religiones de origen oriental.
El INEGI tiene identificados en el estado 619 fieles estas religiones, y el 40% residen en León.
Los espiritualistas, un movimiento que cree que puede hacer contacto con los espíritus de los muertos, también ha ganado adeptos y suman 434 guanajuatenses que confesaron profesar esa religión, la mayor parte (134) en Irapuato, seguido de Silao con 66 y León con 51.
El judaísmo tiene 551 fieles en el estado; su mayor presencia está en León con 165 y San Miguel de Allende con 105.
Mientras que las iglesias que creen en Cristo, pero que no son católicas, tienen más de 181 mil feligreses en el estado.
En este grupo de religiones están los ortodoxos, las iglesias protestantes, pentecostales, evangélicas y bíblicas.
La población que confesó no profesar ninguna religión, es decir que es atea, suma 71 mil 895 guanajuatenses, de los cuales 19 mil 534 residen en León.
“Es una riqueza la diversidad de religiones para la sociedad. Lo importante aquí es que la religión te ayude a ser una mejor persona, una mejor comunidad”, opinó el fraile Israel Alvarado.
Aunque advirtió que hay fieles que caen en engaños.
“Se dejan distraer fácilmente por nuevas propuestas que ilusionan una vida mejor”, dijo.
“Ha aumentado el número de sectas por la ignorancia de no conocer la verdadera Iglesia Católica”, opinó el padre Miguel Méndez, con 49 años de servicio.
“El desánimo que existe en mucha gente, sobre todo jóvenes, es producto de su débil fe en formación religiosa”, coincidió el sacerdote Carlos Muñoz.
Consideró que las críticas a la Iglesia Católica han alejado a muchos fieles.
“Estas personas generalizan de que todos los sacerdotes son iguales y abandonan su fe”, lamentó.

Jaral, el pueblo con menos católicos

Jaral del Progreso es el municipio con más alto porcentaje de habitantes que profesan otra religión, influidos en gran parte por paisanos que regresan a su pueblo con una fe distinta a la católica. A continuación, algunos testimonios.

Trae iglesia de EU

Con una tasa del 90% de católicos, Jaral del Progreso, es el municipio de Guanajuato con menos profesantes de esta religión; Testigos de Jehová, Pentecostés y Sabatistas, son otras religiones practicadas en el lugar.

Miguel Ángel Vargas Ballesteros cuenta que su suegro, José Bernal Martínez, trajo la iglesia “El Séptimo día” proveniente de Estados Unidos.
Actualmente esa iglesia ajena al catolicismo se ha extendido a otros municipios cercanos a Jaral del Progreso, como Valle de Santiago, Cortazar, Irapuato y Celaya.
Cada semana acuden a este templo aproximadamente 300 fieles; en esta religión, entre otras cosas, no se permite, tomar ni fumar y se prohíbe la veneración a imágenes de santos.
Sus fieles le otorgan a la iglesia la décima parte de su ingreso semanal o quincenal.
Miguel Ángel es actualmente el administrador de la iglesia del Séptimo Día ubicada en Jaral, municipio que se caracteriza por ser el que tiene el mayor porcentaje de habitantes no católicos.
El 10% de los habitantes de Jaral profesan una religión distinta a la católica.
Don Miguel Ángel asegura que cada año suman nuevos fieles a la iglesia del Séptimo día, provenientes de otras religiones, principalmente la católica.
Aquí se da la flexibilidad de que sus feligreses puedan casarse con personas que no profesen la misma religión.
Sus pastores tienen que estar casados y tener como mínimo la preparatoria terminada.
El señor Vargas Ballesteros dejó de ser católico cuando se fue a trabajar a Estados Unidos; en aquel país pasó por diferentes religiones, como sabatistas, adventistas y bautistas, hasta que conoció a su esposa Enriqueta Bernal Vera, hija del fundador de la iglesia “El séptimo día”.
Un día escuchó a su suegro cantar alabanzas a Dios, y decidió cambiar de fe.
“Llegó mi suegro ahí con una guitarra, cantaba y me hablaba de la palabra de Dios, y fue así que me empecé a acercar” .

‘Nos han tratado mal’: Eloisa Medina

Eloisa Medina, habitante de ‘Los Llanitos’, comunidad de Jaral del Progreso, predica de casa en casa lo que ella llama ‘las buenas nuevas’.

Como practicante de la religión de Testigos de Jehová, visita en promedio 15 casas cada día cuando sale a predicar.
“Hay veces que la gente trata bien, pero también nos han tratado mal”.
Cada dos días se reúne con 90 feligreses para realizar sus oraciones.
Eloisa aprendió hace 22 años a predicar. Fue a partir de que alguien tocó a su puerta y comenzó a hablarle de la palabra de Jehová, se convenció de que esa religión la ayudaría a mejorar su vida.
“Uno lleva una mejor relación con su familia, Jehová ayuda a ser mejor persona, bondadosa, uno va tomando ejemplos del señor Jesucristo.”
En esta religión, sus feligreses no están obligados a dar diezmo; la labor pastoral se mantiene por la donación de las personas a quienes se les va a predicar.
Los domingos se reúnen en el templo, al que llaman ‘Salón del Reino de los testigos de Jehová’.
La ceremonia dura una hora, tiempo durante el cual estudian la Biblia y reciben pláticas para llevar una vida adecuada a su fe.
“En general la gente nos respeta, no se mete con nosotros”, aseguró Rosa María Salinas, quien como parte del compromiso que adquirió al integrarse a esta religión, debe salir a predicar dos o tres días a la semana, con un grupo de diez personas en cuatro comunidades cercanas a Jaral del Progreso: Llanitos, La Bolsa, Santa Ana, Bellavista.

Sufre acoso por su fe

Laura Irene Vargas Bernal tuvo que huir de Jaral del Progreso al sufrir discriminación por parte de sus compañeros de clase y vecinos, por profesar una religión distinta a la católica.

“A un inicio sí nos decían muchas cosas, en la escuela tuve muchos problemas porque me decían que pues yo era una malvada, me hacían la vida imposible, inclusive me tuve que ir a Guadalajara a terminar la secundaria.”
Dice que actualmente la convivencia es más sana y hay más flexibilidad para tolerar a personas de otras religiones. Sin embargo no deja de sentirse diferente.
“Nada más están los ojos puestos en uno, si hace algo malo, si hace algo bueno”.
Aunque sabe también que la discriminación no sólo está en Jaral del Progreso, pues por ejemplo a personas de su misma religión de Hidalgo los llaman de burla “orejones coludos”, por supuestamente obedecer ciegamente a sus pastores.

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