Afirman pobladores de la rivera del Río que ni la creciente del cauce ha evitado que se vayan los moscos.
Añaden que ni los ‘raidolitos’, pabellones o insecticidas les evita esta plaga; solicitan a la autoridad les ayude, pues “desde hace algún tiempo no han acudido a fumigar”.
Teresita de Jesús Tovar, vecina de la rivera del Lerma, dijo que sufren de la plagas desde hace tiempo y por las tardes los habitantes realizan humaredas para ahuyentarlos.
No obstante, no se retiran al 100% y se esconden en los lugares más obscuros de la casa para en la noche picar. Recalcó que ponen pabellones para protegerse de las picaduras y el molesto zumbido, no obstante logran colarse los insectos provocando serias molestias.