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El desamparo, la falta de seguridad y las carencias para brindar una mejor atención son un desafío común para los pasantes en Guanajuato.
Alma Vivanco muestra desesperación cuando platica sobre su trabajo y aunque repite una y otra vez que ama a sus pacientes, la carga de trabajo que tiene no corresponde a un médico pasante.
“Mi población debe de ver cierta cantidad, pero por médico debes atender 3 mil 500 pacientes, lo mínimo que veo son 22 consultas, máximo veo hasta 40.
“Hice una estadística, di 400 consultas al mes, de lo que me pagan a pesar de que es beca (mil 500) es como si las diera a dos a tres pesos. Somos estudiantes porque estamos inscritos, pero somos trabajadores… y cuando les conviene somos estudiantes”, cuenta.
Alma es de las pocas pasantes que pueden presumir que al centro de salud no le falta nada, pues es el que está ubicado en Puentecillas, recién inaugurado por el gobernador Miguel Márquez Márquez.
“Es como la unidad modelo, cualquier cosa, evento, todo tiene que estar perfecto como si estuvieran así las demás unidades del municipio, pero no lo es.
“Aquí no se pone el letrero de limitar fichas, aquí se atiende a toda la gente que llegue, de mis citados, otros de programas, mis embarazadas, los sanos”, platica la doctora.
Sincera, se dice sin embargo desilusionada de la última etapa de su carrera pues explicó que como jóvenes médicos buscan ayudar a la gente hasta en los pasillos de sus unidades, lo que genera un descontrol en su bitácora que después revisarán en la Secretaría de Salud.
Aunque han llegado a exigírselo, ella no duerme ahí, pues dice que no encuentra condiciones para quedarse sola, ya que no solo teme a la inseguridad alrededor de su trabajo, sino la que hay en todos lados.
“Tuve un evento familiar terrible, mi primo Emmanuel Vera Vivanco (asesinado en León por un amigo, en marzo), a mí me da miedo por mis amigos, son mis hermanos y yo estoy luchando por ellos, por todos los médicos del estado.
“A nosotros nos faltan meses, es por las generaciones que vienen y si alguien viene y me dice asesórame, yo les diría, no te metas en esto, no lo hagas”, dice Vivanco, a quien se le nublan los ojos cuando habla de la inseguridad.
Aunque esté a meses de recibir su título, Alma ya lo comentó con sus papás y de ser necesario abandonaría el servicio social.

Atiende “como Dios le da a entender”

Si alguna persona de la comunidad de Arperos tiene una emergencia corre al Centro de Salud que está en la calle principal después de la iglesia, el problema es saber si encontrará los materiales necesarios para su atención.
Dulce Hernández Velázquez, médico pasante, tuvo este problema hace unos meses, cuando tocaron la puerta de la unidad para que atendiera a una señora.
¿Cómo atiendes una emergencia” , preguntó AM
“No hay insumos tampoco, como Dios me da a entender. Tuve una señora con una emergencia hipertensiva y no tengo medicamento para bajárselo. Tengo el material para canalizar pero no tengo medicamentos inyectables, pedí ambulancia y Guanajuato no quería y Silao decía que le tocaba a Guanajuato”, recuerda Dulce Hernández.
La historia se repite con ella: no hay señal para hablar ni internet, ocupa tres camiones para llegar, la diferencia es que ella encontró dos puntos en cerros donde hay cobertura de teléfono y de ahí se comunica.
La unidad, aunque rodeada de casas y con dos tiendas de abarrotes enfrente, es vieja, tiene 35 años en servicio.
Como en Campuzano, Arperos se queda sin luz por días, esos en los que Dulce tiene que ver de qué forma atender a los habitantes o evitar que a los medicamentos que usan refrigerador les pase algo, por lo que los mueve a Guanajuato, con su dinero.
“Tú quieres atenderlos bien, me encanta la gente , me gusta atenderlos y checarlos pero si no tienes las herramientas necesarias no puedes, con gusto no vienes porque sabes todo lo que te falta y todavía quedarte sola y de noche y más ahora que nos dijeron que por falta de presupuesto no tendremos ni personal del aseo ni guardia, peor”, dice .
Y es que los pasantes coincidieron en que la Secretaría de Salud les avisó que a partir del primero de julio el personal de intendencia y de seguridad dejaría de laborar en ambos turnos.
El área de comunicación de la Secretaría de Salud confirmó que se había retirado el personal de vigilancia, pero que se mantiene el servicio de quienes hacen la limpieza.

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