Uno elige la decoración de acuerdo con su estado de ánimo. Si usted está deprimido, ponga un color amarillo y, de repente, será feliz, declaró alguna vez el diseñador Philippe Starck.
   Y vaya que el artífice francés no erró en su aseveración, ya que si se habla de un elemento capaz de ejercer una influencia instantánea sobre la gente, es el color.
Excéntricos, enérgicos y lúdicos son calificativos que no intimidan a estos espacios multicolor, con vistosas propuestas de interiorismo cuyo dinamismo es una vitamina para la pupila.
Así, detrás de una aparente estridencia visual se revelan ambientes con gamas cálidas, frías, o contrastantes pero equilibradas, a fin de crear auténticos torbellinos cromáticos en perfecta armonía.
Ambientes en balance

Los especialistas descartan la idea de catalogar al color como una moda efímera, pues es un componente que permanece por un periodo ilimitado.
Como resultado se refieren a él como una tendencia que evoluciona con el paso del tiempo.
“Una tendencia puede perdurar hasta por décadas. En lo que respecta al color está muy influenciado por la cultura social y, por consiguiente, por lo que acontece en el mundo. De ahí que resulte común que seamos testigos de propuestas poseedoras de un mismo patrón y de un mismo lenguaje”, apuntó Torres.
Si bien, en voz del artífice español, actualmente la apuesta es por tonalidades inspiradas en la naturaleza.
Además, que generen una sensación de seguridad, también es cierto que existen micro tendencias cuyos matices brillantes están enfocados en el usuario ávido de atmósferas dinámicas que estimulen la creatividad.
En este caso, el mayor desafío se encuentra en integrar una paleta ordenada y que, a su vez, no sea discordante.
Para ello, el experto recomienda acentuar ciertos puntos focales donde pretendamos que se oriente nuestra mirada.
“Cuando un interior es -excesivamente- estridente se da pie a un efecto pesado y cargado. Es necesario saber coordinar los pigmentos, las texturas, así como la incidencia de luz natural y artificial con la finalidad de que todo se conjugue dentro de una misma superficie”, agregó.

Combinaciones infinitas

– Los colores neutros no influyen sobre otras tonalidades y pueden combinarse con cualquier matiz. Incluyen blanco, negro y la gama de grises.

– Por su parte, los monocromáticos emplean las diversas variantes de un solo pigmento. La mezcla de diferentes colores crea ambientes sólidos y sin estridencias.
– Los complementarios son aquellos que están en lados opuestos del círculo cromático. Un ejemplo es el azul y su contrario, el naranja; o el rojo y el verde.
– Finalmente, los análogos son colores parecidos entre sí. Una amalgama de tonalidades análogas es ideal para quienes buscan atmósferas armónicas y elegantes.

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