La compasión y la resiliencia son cualidades que se pueden desarrollar entrenando la mente con constancia, de la misma forma en que hacemos ejercicio para fortalecer el cuerpo, sostiene Norman Fischer, monje budista zen.
En su libro “Entrenar la compasión” (Grijalbo), el poeta, traductor y maestro zen explica que la compasión no surge en nuestro interior exclusivamente en circunstancias extraordinarias como una tragedia o un desastre natural, sino que se puede cultivar.
“Así como hay bicicletas fijas, caminadoras, aparatos de pesas y otros equipos para el ejercicio físico, en el entrenamiento espiritual existen los rezos, la meditación, el estudio y otras técnicas; al usarlas con constancia a lo largo del tiempo podemos cambiar nuestras mentes”, dice Fischer.
Basado en “El texto raíz de los siete puntos del entrenamiento de la mente”, conocido como Lojong; el libro introduce al lector en esta técnica budista que consiste en la repetición de mantras breves para alcanzar el encuentro de la compasión con la sabiduría.
El autor asegura que el Lojong es un método que cualquier persona puede aplicar para dejar atrás la dispersión, la tacañería y la inconsciencia: y para abrazar la concentración, la generosidad y la consideración.
“Al presenciar la verdadera compasión ante grandes sufrimientos, parece que trascendemos nuestras dificultades. Cuando sentimos ganas de ayudar, ayudamos y somos ayudados, y nos convertimos en personas más fuertes, más felices, más resistentes”, dice el también director de Everyday Zen Foundation.
“Entrenar la compasión” lleva al lector a través de siete puntos claves subdivididos en 59 mantras o slogans.
El maestro zen explica que la mejor manera de desarrollar un slogan para entrenar la mente es trabajar en él, en un principio, sobre un cojín de meditación (simplemente sentarse con calma, estar consciente del cuerpo y la respiración; repetir el slogan en la mente, reflexionar sobre él un poco, inhalarlo y exhalarlo).
Tras fijar el slogan en la mente el autor sugiere llevar un diario sobre él, hablar de él con los amigos, anotarlo, repetirlo al manejar o al caminar; y de esta forma el slogan vendrá a la mente varias veces en el día, al mismo tiempo que se presentan circunstancias aptas para aplicarlo.
“Así el slogan se volverá parte de tu mente, tus ideas y tu vida diaria”, dice Fischer.
Slogans presentados en el libro:
-Sé agradecido con todos
-Haz el bien, evita el mal; aprecia tu locura, reza por ayuda
-Practica tanto para la muerte como para la vida
-Mantén la alegría (y no pierdas el sentido del humor)
-No seas falso
-No analices a los demás
-Trabaja primero en tus problemas más grandes
-No difames a otros
-Sé paciente de cualquier manera
-Sé sincero
-No seas celoso
-No seas frívolo
-No esperes que te aplaudan