Después de casi morir, y de pasar meses en un hospital, volvió a poner su estética y la vida le sonríe.
María Hernández es una mujer que nació y se crió cerca de Comanjilla.
Para ella el éxito es “trabajar en lo que quieres y estar con quien quieres”. Parece una mujer común, pero no lo es, su historia conmovió a toda su comunidad y a la colonia en donde tiene su estética. Es muy conocida y una de las estilistas favoritas de la zona. Su negocio nunca esta solo.
Es hija de una familia conservadora donde su papá creía que las mujeres debían dedicarse al hogar, y los hombres a sostener una casa. Pero con el paso del tiempo, Mary le dijo a su papá de una manera clara lo que quería: “me encanta el estilismo, es la oportunidad de expresarte a través de ti, a través de todo. Además me encanta la idea de apoyar a los demás cuando se quieren sentir mejor consigo mismos”, comentó.
Con más de 15 años de experiencia y trabajando en este ámbito, Mary sabe que va por buen camino a lograr todo lo que se ha propuesto, pero la vida antes de eso le dio una lección que jamás olvidará:
“Terminé de trabajar, cerré el negocio y me iba a mi casa en compañía de una chava que era asistente de la dentista de aquí al lado. En el tope, una camioneta perdió el control, se subió a la banqueta y me hizo volar, literalmente. Caí de cara y la gente pensó que estaba muerta, hasta me taparon”, dijo.
Mary estuvo un tiempo en el hospital, tuvo diversas cirugías en todo el cuerpo, perdió los dientes y hasta la fecha, tiene pérdida de memoria a corto plazo, aunque no es muy notorio, ella lo sabe, pero no le preocupa, porque lo más importante, lo tiene: su familia y las ganas de vivir.
“Me costó mucho levantarme y hacerme al ánimo de empezar de nuevo. Es difícil porque tuve que cerrar y mis cosas se quedaron, pero tengo una gran familia que me echó la mano y me ayudó a levantarme. Me siento mucho mejor, y aunque ha sido difícil ya estoy de pie, con más trabajo”.