El ADN zapatero nunca dejó de correr por las venas del ingeniero en electrónica y comunicaciones. La
satisfacción de haber representado al gremio del calzado durante dos años se iguala a la de anotar un gol cuando de joven soñaba con ser futbolista.
Javier Plascencia Reyes es el octavo hijo de los once que tuvo el fundador de Calzado Elefante, Don Alfonso Plascencia; nació, creció y vivió entre los zapatos, por lo que fue difícil negar un legado familiar.
“No tenía la intención de seguir con la tradición de la familia y decidí estudiar ingenieria electrónica. Al terminar (la carrera) trabajé en IBM de México en El Salto, Jalisco, pero regresé a León y con mi hermano y unos amigos pusimos una fábrica de inyección de suelas”, relató.
Por cuestiones de la vida, Javier Plascencia se adentró a la empresa de su padre participando en la instalación de un sistema de cómputo más moderno, sin pensar que ése sería el inicio de una trayectoria dentro del sector.
“Así me lo pidió mi papá y cuando menos me di cuenta ya estaba muy involucrado en los zapatos”.
Hoy que pasa la estafeta de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (Ciceg), el empresario platicó que estos dos años fueron intensos en cuestión laboral, dividir su tiempo entre la empresa, la cámara y su familia fue una tarea difícil que le ha dejado gran aprendizaje.
“El hecho de tener la responsabilidad de liderar la industria del calzado lleva a muchas otras obligaciones. Esto te hace estar cerca de otros organismos como el Consejo Coordinador Empresarial o la vicepresidencia nacional de la Confederación de Cámaras Industriales y me complace participar en ello”.
Plascencia Reyes reconoció que estas obligaciones no las llevó sólo. Agredeció a su hermano Guillermo por apoyarlo en la dirección de Calzado Elefante para que pudiera enfocarse a las actividades de la cámara, así como a su esposa Salomé Saggiante, quien lo impulsó en los momentos en los que tuvo que sacar horas extras incluso los fines de semana.
Su huella
El haber tomado la decisión de encabezar la Ciceg causó miedo en el empresario al principio, ya que dejaría por un periodo sus actividades dentro de Calzado Elefante; sin embargo, Plascencia Reyes describió que sintió que era el momento de hacerlo.
Su participación en la cámara comenzó mucho antes de llegar a la presidencia, cuando tuvo la oportunidad de participar en el comité de Comercio exterior, además durante la gestión de Luis Ernesto Ayala fue consejero.
“Siempre me ha entusiasmado participar en la cámara, desde hace muchos años cuando el actual alcalde, Héctor López Santillana, presidía el comité de Comercio exterior, yo lo acompañaba, se nos iban ocurriendo en el camino situaciones en pro de la industria”.
Sólo una vez intentó llegar a la cabeza sin lograrlo, cuando participó en la primera contienda abierta junto con José Antonio Abugaber y Pedro González García.
“Fue un acto sin precedentes que me dio mucho aprendizaje, en aquel momento no se dieron las cosas, pero sirvió para madurar y aprender, después de eso no imaginaba volver a contender por la presidencia porque de alguna manera siempre estaba vigente ya sea en comités, consejos o Sapica”.
Tiempos difíciles
Su presidencia en la Ciceg tenía un escenario complejo para la industria. El aumento de precios en insumos, la devaluación del dólar y las importaciones de calzado fueron algunos obstáculos para el sector.
Javier Plascencia platicó que la clave para darle frente fue el consejo que conformó, el cual dio continuidad al trabajo que venía haciendo la cámara desde hace años.
“Si bien llevé la envestidura del consejo, somos muchos los que trabajamos aquí. El consejo tuvo la visión de ir creando varios productos e iniciativas en las que sin duda alguna han ido enfrentando los diferentes escenarios que hemos ido viviendo”.
Entre las estrategias que resaltó está la conformación de “Empresa segura”, la cercanía con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para trabajar en contra de la ilegalidad, el fortalecimiento de internacionalización de las empresas, la creación de comités de marroquineros y el programa de capacitación y becas en colaboración con el Centro de Investigación y Promoción Educativa Cultural (Cipec).
En palabras del presidente de la Ciceg, trabajó no sólo en señalar las debilidades y fortalezas del entorno, sino en trabajar de la mano con el escenario que estaban viviendo.
“En este periodo nos dedicamos a acercarnos a los agremiados. No esperamos a que vinieran a la Cámara; si la Cámara tenía que ir a las empresas, íbamos a ir. Y así fue, fuimos a casi todas las empresas creadas en León para acercarles la Cámara de Calzado”.
Lo que sigue
Aunque Javier Plascencia tenía la oportunidad de presidir un año más la Ciceg, hace caso a las señales y ha decidido regresar a su empresa para concentrarse de lleno en la marca, sin dejar de calificar a la presidencia como la experiencia más grata de su vida profesional.
Después de dos años, ahora reconoce que como empresario tiene la obligación de dignificar el oficio de zapatero, buscar propiciar que el ambiente de trabajo sea bueno para que el sector atraiga nuevamente a los jovenes y tengan sentido de pertenencia.
Su inspiración, además de su experiencia en la cámara, sigue siendo el fundador de la empresa que ahora dirige.
“Mi padre Don Alfonso Guitiérrez fue la persona más importante de mi vida, siempre nos inculcó el trabajo, siempre estabamos ayudándolo, desde que era chico aprendí a trabajar aunque yo me quería ir a jugar futbol, pero él me llevaba a la fábrica”.