Insectos como los gusanos de maguey, chapulines, escamoles, hormigas rojas, grillos, e incluso las larvas de las moscas tienen alto contenido de proteínas y aminoácidos, por lo que su ingesta podría sustituir una porción de carne, la cual proporciona a los seres humanos 45% de proteína, mientras que los insectos aportan entre 50% y 80% de este nutriente.
De acuerdo con Gabriela Jiménez Casas, investigadora del Instituto de Ecología de la UNAM, los escamoles tienen 38% de proteínas, 9.6% de fibra y 3% de sales.
Señaló que la ingesta de estos organismos no sólo es benéfica para la salud, porque no contienen grasas trans, ni engordan, sino que favorecen al medio ambiente, puesto que mientras que para procesar un kilo de carne se utilizan 20 litros de agua y los gases que emiten las reses contribuyen al efecto invernadero, los insectos no requieren de agua y muchos de ellos son plagas, por lo que al consumirlos se combaten esas plagas sin necesidad de utilizar insecticidas.
Contra la diabetes
Al mirar la pared de su cubículo con decenas de mariposas hechas de todo tipo de materiales, desde cerámica, hasta hojas de papel, la investigadora recuerda cómo surgió su pasión por comer insectos y enseñar todos sus beneficios.
Hace más de 10 años le diagnosticaron diabetes, lo cual la llevó a investigar cómo llevar una dieta más balanceada sin azúcares. Encontró en los insectos la solución para obtener los nutrientes necesarios y controlar su padecimiento.
Ante el incremento de casos de obesidad y diabetes, Jiménez Casas enfatizó que el consumo de insectos representa una alternativa de una alimentación balanceada, puesto que no aportan azúcares y son muy ricos en proteínas, incluso cualquier insecto disecado molido puede convertirse en harina, por lo que podría sustituir a la de trigo.
Las entidades donde más se consumen los insectos son Puebla, Chiapas, Hidalgo, el Estado de México, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, y Yucatán, puesto que es en esta región del país en la que por sus condiciones geográficas hay gran variedad de esos organismos.
Contra cambio climático
¿Cómo contribuye el consumo de insectos a combatir el cambio climático?
Consumir carne de res afecta porque los gases que emiten las reses aumentan los gases de efecto invernadero, lo que favorece al cambio climático, los insectos no. Para producir un kilo de res se usan 20 litros de agua, para comer insectos no gastamos agua, comen hierbas. El ganado requieren alimento dedicado a ellos.
Los insectos pueden combatirlo (el cambio climático), muchos son plagas y si nos los comemos las podemos combatir. Los chapulines llegan y destruyen el maizal; si los consumimos estamos ayudando al agricultor, no usa insecticida, estamos acabando con la plaga y nosotros los vamos comer, y no estamos gastando nada de dinero para su consumo.
Es un recurso muy desperdiciado, no hay manera de que se terminen por su estructura y su fisionomía, son organismos muy resistentes aguantan mucho y son muy ricos como alimentos.
Los insectos para consumir
Puedes consumir saltamontes, hormigas, gusanos de mariposa, larvas de mosca, de mosquito, huevos de hormiga que son los famosos escamoles y son deliciosos.
El gusano blanco de maguey es una variedad, el rosa y el rojo son mariposas y se consumen.
Las orugas de mariposas se comen, con excepciones. Por ejemplo, la monarca no se come porque es venenosa, pero son muy ricas tostaditas en una salsa, como parte de la proteína de una ensalada, lo que nos dé la imaginación.
Si quieren ir más allá, cualquier tipo de insecto disecado se muele y se consume en polvo: hay una manera de tratarlos y se genera harina de insecto y sustituir la harina de trigo, funciona exactamente igual la harina de insecto, pero es mucho más sano.
¿Y las cucarachas?
Sí, pero la cucaracha que se come es criada, no la de la coladera, y depende de lo que les des de comer es el sabor.
Había una doctora que tenía un cultivo de cucarachas y los alimentaba de basura de frutas tenían un sabor afrutado delicioso, porque va a saber a eso. Las criaba para alimentar pollos, que crecían con excelente calidad.
No sólo pueden servir para el consumo humano sino también para el de los animales de granja.
La carne de ave que consumamos que venga de un pollo que haya comido insectos será mucho más sana con menos grasas, con mayor proteína, más rica y van a tener menos enfermedades esos animales.