En los últimos 10 años el Ayuntamiento de León autorizó la construcción de miles de viviendas al norte y oriente del relleno sanitario.
El relleno sanitario “El Verde” está ubicado justo en los límites que marca la Norma Oficial Mexicana NOM-083-Semarnat-2003, que es de 500 metros de distancia entre los inmuebles y el sitio de confinamiento de desechos.
Los habitantes de esta parte de la ciudad decidieron comprar las casas o departamentos debido a los bajos costos, en comparación de otras zonas, pero al ocuparlas los olores que se desprenden del basurero municipal se han convertido en un problema que no imaginaron.
Sin embargo, también están desarrollando viviendas de tipo residencial a menos de dos kilómetros del lugar donde se confinan los desechos urbanos e industriales del municipio.
La Dirección General de Desarrollo Urbano informó que tan sólo uno de los desarrolladores tiene proyectado edificar 14 mil viviendas frente al relleno, debido a que la zona está catalogada como “habitacional de alta y media densidad con usos mixtos y servicios”, donde pueden establecerse 900 habitantes por hectárea.
A petición de una solicitud de acceso a la información, la Dirección General de Medio Ambiente entregó cinco manifiestos de impacto ambiental de los fraccionamientos que se han construido dentro de un polígono de dos kilómetros de distancia del relleno, de 2006 a 2013.
Tan sólo en tres de estos desarrollos ya se construyeron seis mil 800 viviendas.
Las empresa Viveica S.A. de C.V. realizó el fraccionamiento Paseo de las Torres, Vivienda y Constructora de Calidad S.A. de C.V. fincó Portón del Valle e Inmobiliaria Gestoría y Asesoría S.A. de C.V. construye el fraccionamiento Katania.
Además, en la zona ya se están desarrollando los fraccionamientos Residencial Cordillera, La Querencia, El Cielo y El Árbol; éste último en los límites con el predio donde se ubica el sitio de confinamiento de residuos urbanos.
Los afectados
Cuando Mario Alberto Rodríguez decidió comprar un departamento en Brisas del Campestre 1a. sección, no imaginó que los olores del relleno sanitario le provocarían tantas molestias, sobre todo en época de calor.
El hombre que anteriormente vivía en una colonia de la Zona Centro de la ciudad, platicó que el precio de la vivienda hizo que se mudara frente al tiradero municipal.
“Nos costó 270 mil pesos el departamento, buscábamos algo económico y la verdad también salirnos del tráfico del Centro de la ciudad, pero aquí después de un año nos dimos cuenta que tenemos dos graves problemas, uno es la robadera que no se aguanta y los olores del basurero que son insoportables”, comentó.
El departamento de Mario Alberto se ubica a 800 metros de distancia del relleno en línea recta, de hecho desde la puerta de su vivienda se puede observar el camino de acceso al tiradero y los movimientos que realizan las máquinas en el lugar.
“Hay ocasiones que cerramos la puerta para que olor no entre pero es peor, es tan fuerte que nos provoca dolor de cabeza y ascos, sobre todo cuando llueve y al otro día hace calor”, narró.
Esta misma situación la padece Leticia Romero, otra vecina de Brisas del Campestre que está por cumplir también un año de haberse mudado.
“¿Qué podemos hacer ya? Yo digo que nada, tratamos de buscar algo económico para vivir, pero la verdad los olores son insoportables; no digo que todos los días, pero cuando hace mucho calor y luego llueve es lo peor que pueda pasar”, mencionó.
En agosto del año pasado Ramiro Hernández Robles y su familia se mudaron a la calle Brisas de Toledo, del fraccionamiento Brisas del Campestre, pero antes de cumplir el año ya buscan otra zona dónde vivir.
“La verdad están fuertes los olores en ciertas horas del día, sobre todo cuando el sol está con todo; no imaginé que fuera tan feo vivir aquí, ya le dije a mi esposa que nos cambiáramos porque hasta nos puede hacer daño por la contaminación que tenemos tan cerca”, dijo.
“Sólo vamos a esperar a que se cumpla el contrato para salirnos de aquí”, aseguró el inquilino.
La avenida Brisas de Toledo se ubica a escasos 100 metros del camino de acceso al relleno sanitario, por donde diariamente transitan cientos de camiones recolectores de basura y a menos de 600 metros del sitio de confinamiento.
En un recorrido de am por estos fraccionamientos se pudo comprobar el desagradable aroma que es más perceptible en Brisas del Campestre, Paseo de las Torres y Urbivillas el Roble.
Sin embargo, el olor a gases del relleno alcanza hasta los fraccionamientos Katania y Portón del Valle, cercanos al cruce de los bulevares San Juan Bosco y Paseo de los Insurgentes, cuando los vientos predominantes se presentan.
Autorizan límites
Para la Dirección General de Desarrollo Urbano las constructoras han cumplido con las normas, ya que la traza entre la zona urbana y el relleno sanitario de 500 metros se ha respetado.
“Aquí hay una cosa muy importante, si vemos el trazo del bulevar Los Mártires precisamente son los 500 metros de distancia de lo que es el relleno, porque es por norma la distancia mínima que tiene que haber a la zona urbana, independientemente si es vivienda o no”, explicó Teresita del Carmen Gallardo Arroyo, titular de la dependencia.
Apuntó que esta zona se considera como de reserva de crecimiento y cuentan con el estudio del Instituto Municipal de Planeación (Implan) para poder desarrollarse.
Mencionó que al norte y oriente del bulevar Los Mártires ubicado a 500 metros del relleno, están en proceso de construcción cientos de viviendas, además de que ya se están realizando los trámites para nuevos fraccionamientos.
Sin embargo, reconoció que el problema de los aromas desagradables ha sido una de las quejas de los habitantes del lugar.
“Sí es un hecho que en determinados momentos, sobre todo en ciertos horarios o ciertas temporadas, sí tenemos algunos vientos dominantes en épocas del año que llegan al nororiente, por supuesto que ambientalmente es lo que evalúan todos estos estudios”, finalizó.
Y avala la Canadevi
Ismael Plascencia Núñez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi) en Guanajuato, comentó que si está justo en los límites quiere decir que está autorizado.
“Si dicen que está a 500 metros pues están cumpliendo, pero de alguna manera quien debe de regular eso es Ecología, pero si lo está autorizando, pues quiere decir que está permitido”, aseguró.
Al cuestionarle sobre si esta situación podría tomarse como un fraude o engaño para quienes compraron inmuebles en esta zona de la ciudad , lo descartó ya que, dijo, los olores no sólo se perciben en esa parte de la ciudad.
“No creo que sea un engaño, en todo caso creo que se debería de modificar si es así; entendemos que efectivamente el problema de los olores se está dando, pero no sólo es ahí, entonces si llegan a todos lados ¿por qué nos fijamos nomás en un solo fraccionamiento cuando nos está llegando a muchos otros?”
“Cumplimos con lo que se nos marca, yo no estoy diciendo que sea positivo, pero si a mí me permiten hacer algo a ciertos metros y cumplo, pues estoy haciendo lo que me pide la autoridad”, concluyó.
Retiran 12 mil plantas
El desarrollo habitacional Brisas del Campestre, uno de los más cercanos al relleno sanitario, se edifica en un predio rústico que formó parte de la Ex Hacienda de Lagunillas, perteneciente al municipio de León.
La Dirección General de Medio Ambiente Sustentable autorizó en 2010 el permiso de manifiesto ambiental a la empresa Grupo Alde de León, S.A. de C.V. para que se desarrollara en una superficie de 59.41 hectáreas para la primera etapa.
Brisas del Campestre se ubica en el extremo norte del Acuífero Valle de León y para realizar el proyecto se retiraron más de 12 mil plantas con la condición de trasplantarlas en un sitio de 10 mil metros cuadrados localizado a mil metros del lugar.
Teresita del Carmen Gallardo Arroyo, directora general de Desarrollo Urbano, dijo que en esta zona, considerada de reserva para el crecimiento de la ciudad, la constructora tiene proyectadas 14 mil viviendas dentro de una superficie de 161 hectáreas.
Miguel Refugio Camarillo Salas, quién ocupó el cargo de director general de Medio Ambiente del Municipio en el trienio de Ricardo Sheffield, autorizó el manifiesto de impacto ambiental.
Tiene Paseo de las Torres más de 6 mil viviendas
El núcleo poblacional conocido como fraccionamiento Paseo de las Torres, ubicado a 1.3 kilómetros del sitio de confinamiento, es uno de los más grandes de la zona.
El Municipio dio su aval para que se construyeran seis mil 282 viviendas en 2007.
La Dirección de Medio Ambiente autorizó a la empresa Viveica S.A. de C.V., dueña de un predio de 80.6 hectáreas, la construcción de tres mil 62 casas para familias de bajos ingresos, mil 720 tradicionales y mil 500 económicas.
La superficie utilizada para las viviendas fue de 40.7 hectáreas, mientras que el resto de las 80.6 hectáreas se destinó en áreas verdes, de donación y vialidades.
El lugar donde actualmente se encuentra Paseo de las Torres era conocido como “Predio Rústico Las Joyas”, donde existían más de mil 670 árboles que fueron trasplantados.
José López Araiza Alday, ex director de Medio Ambiente en la administración de Vicente Guerrero Reynoso, autorizó el proyecto.
Preparan nuevos fraccionamientos
La distancia entre los fraccionamientos Portón del Valle, Katania y La Foresta con el relleno sanitario “El Verde” no rebasa los 2.5 kilómetros.
En julio y octubre de 2013 la Dirección General de Medio Ambiente Sustentable del Municipio autorizó los proyectos “Fraccionamiento Habitacional Katania” y “Fraccionamiento Portón del Valle”, ubicados sobre el bulevar José María Morelos.
Katania es un desarrollo de las empresas Inmobiliaria, Gestoría y Asesoría S.A. de C.V. e Inmobiliaria La Pradera S.A. de C.V., ésta última propiedad de José Luis Fox Quesada, hermano del ex Presidente de México.
El Ayuntamiento leonés le autorizó desarrollar en 17 lotes 227 condominios de uso habitacional tipo horizontal, dentro de una superficie de 4 hectáreas donde se encontraban más de 130 árboles que fueron reubicados.
Portón del Valle, que se autorizó en octubre de 2013, se desarrolló en el predio conocido como “Rancho Seco” de la Ex Hacienda de La Joya con una superficie de 7.1 hectáreas fraccionadas en 285 lotes para vivienda de tipo semi-residencial.
Al oriente de estos dos desarrollos se ubica “Fraccionamiento La Foresta” que fue autorizado en mayo de 2006 durante la administración de Ricardo Alaniz.
El espacio que ocupa La Foresta es de 106.6 hectáreas, de las cuales 41.2 son área habitacional y 11.8 comercial; el resto se destinaron a vialidades y a la afectación del bulevar Morelos.