Este día en el que el mundo hace conciencia sobre la lucha que se vive en contra del cáncer de mama, resulta alentador hablar de una etapa victoriosa del proceso de esta enfermedad, la reconstrucción.
El doctor Gustavo Jiménez Muñoz Ledo, Cirujano Plástico y Reconstructivo, egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Guanajuato, con especialidad en el Hospital General de México, es el director médico y fundador de “Rebicam”, en apoyo a la reconstrucción de las mamas.
Cuando Gustavo aún era estudiante de la especialidad, él y un grupo de colegas comenzaron esta odisea que inició como una práctica profesional; “revisábamos la psiqué de las pacientes, cómo se comportaban y la necesidad tan grande que había”, nos dijo.
Y el movimiento fue creciendo. A la fecha, luego de 4 años de haberse formado como fundación, Rebicam le ha cambiado la vida a más de 90 mujeres y le ha dado esperanzas a cientos de pacientes que forman parte de este proceso que las llevará hasta recuperar no sólo un pecho sino la confianza en sí mismas.
REBICAM
Rebicam significa “Rehabilitación Biosicosocial de la mujer que tuvo cáncer de mama”, pero es mucho más que eso, es “reconstruir senos, construyendo sueños”.
“Este año se hicieron 38 intervenciones; ha ido in crescendo. Empezamos con 12 y hemos podido ir ayudando cada vez a más mujeres. Secretaria de Salud se ha puesto la camiseta con nosotros”.
El galeno habló de las recientes jornadas en la que operaron a casi 40 mujeres. “Para estas operaciones contamos con la participación de 65 profesionales de todo el país; entre cirujanos, anestesiólogos y enfermeras quirúrgicas, de ellos, 45 son cirujanos entre los cuales están un doctor argentino y una doctora africana que se ofrecieron a participar,
La logística para organizar la siguiente jornada lleva casi un año porque los doctores tienen que acomodar su agenda y organizar es complicado.
“En este tiempo llevamos más de 200 procedimientos, que no quiere decir que sean 200 pacientes porque muchas de ellas llevan dos, tres o cuatro procedimientos; entonces, llevamos arriba de 90 mujeres reconstruidas en el Estado. Es una cifra alta en comparación con otros estados”.
Hay una larga lista de espera, de más de dos mil pacientes, tan sólo de Secretaría de Salud ya que una reconstrucción en el sector privado sale entre 300 y 500 mil pesos.
Acerca del cáncer de mama
Gustavo Jiménez Muñoz Ledo señaló: “A nivel epidemiológico, el estado de Guanajuato se comporta muy raro; yo creo que por ser un corredor industrial. Tenemos pacientes con cáncer de mama muy jóvenes y éstas tienen predisposición a tener otros tipos de cánceres o que aparezca en la otra mama”.
“Sin echarle mucho la culpa a la refinería, ni tratando de estigmatizar, si creo que tiene algo que ver la industria porque por ejemplo, en Salamanca hay mayor cantidad de cánceres en sangre”.
El lado humano de la medicina
El Cirujano Plástico ha visto en esta faceta de su carrera una forma de devolver a la sociedad algo de lo mucho que él ha recibido. ”La cirugía estética me encanta, de eso vivo pero lo otro, el servicio social a través de ‘Rebicam’, es el alimento para el alma”.
“Un médico debe tener cuidado de no inmiscuir sentimientos personales, aunque a veces es imposible. Apenas me llegó el caso de una señora que sí me hizo tomarme mis quince minutos para casi llorar por todo lo que le ha pasado. Y es que no entiendo a esos que dizque se comprometen a ayudar y no ayudan o ayudan a medias y, por el contrario, tratan de sacar provecho”.
“Se trata de una señora joven con muchas ganas de salir adelante. Me platicó todo su calvario. Al parecer tenía mastopatía fibroquística. Le dijeron que la iban a apoyar. Para su reconstrucción asistió con un cirujano; como es de muy escasos recursos, se puso a vender ropa usada y por último vendió hasta su cama.
Gobierno del Estado le dio para sus prótesis y ya cuando llegó con el cirujano le dijo: “¿Qué crees? Pues que ya es el doble porque subió el dólar. Ponte a pedir en los camiones”.
Gobierno Municipal canalizó el caso con el doctor Jiménez que ofreció que él y todo su equipo la ayudarían. Nadie va a cobrar y el dinero que le dieron para las prótesis la paciente lo depositará directamente al proveedor. “Si te falta algo, lo conseguimos y si te sobra, pues perfecto, te lo guardas”
“Esta parte del ejercicio profesional es la conexión con el lado humano. El sentir que ayudas, que otra vez aportas algo a la sociedad, que tu trabajo se ve reflejado porque el aspecto estético es más superficial pero esta situación es regresarle a las personas su integridad y decirles a sus familias:’ aquí está fulanita del tal y está completa’”.
“Creemos que la mujer no es solo un ente o un cuerpo; tiene su esfera social y su esfera psicológica y ambas son importantes. Quitarle un seno a una mujer es como quitarle los testículos a un hombre”, enfatizó.
Gustavo JIménez Muñoz Ledo./Foto: Maricela Maceira
“Estas mujeres sufren un duro golpe emocional y se sienten incompletas no sólo físicamente, sino padecen el ser diferentes a las demás. Además, fisiológicamente, tienen molestias como dolor de espalda por la desproporción en el peso. Hay dos aristas. Existen esposos e hijos que se ponen la camiseta con la paciente y los ves ahí, apoyando. Pero hay el otro lado, que es más común por nuestra sociedad machista, en el que los maridos que se van con la otra y las dejan “porque ya no sirve como mujer”. Esto sucede en todos los estratos sociales”.
La primera fase de la reconstrucción es llevar tejido sano al área donde se crea una especie de “bultito” que se va moldeando y le das forma de bubi.
“Una de las primeras campañas que hicimos fue en Guerrero y me tocó el caso de una señora muy humilde, que vivía en una chocita al estilo Marimar, a la orilla de la playa Esta paciente me dijo “No sabe usted lo que este bultito de carne en mi brasiere representa para mí. Yo pensé que nunca lo iba a poder logar”.
“Poder ayudar es una sensación muy padre. Este rollo es ambivalente. La cirugía plástica y reconstructiva implica que, en la Cirugía Estética, ves cuestiones que mejoran mucho los pacientes, se sienten confiados, recuperan su autoestima y demás, pero puede ser un poco superfluo; pero este tipo de ayuda es el que me pone otra vez los pies en la tierra y me vuelve hacer sentir doctor. Es nuestro apego a ser doctores, el lado humanitario, el por qué estudiamos medicina. Nos sensibiliza”.
Destacó que “Nosotros realmente no consideramos que una mujer está completamente curada hasta que está reconstruida. Es el cierre del círculo de todo ese duelo de la enfermedad. A veces nuestra mayor traba son algunos médicos que tienen mucho la idea de ‘ya estás curada, ya qué más quieres. ¡Vive!’, pero no ven el después. No se completa el tratamiento hasta que están íntegras físicamente”.
Las familias también pueden oponerse a la reconstrucción y tratan de desanimarlas. “Tener en mis manos esos casos dolorosos sensibilizan mucho, te hacen ver que hay situaciones que a veces son inimaginables, la ‘Rosa de Guadalupe’ les queda corta a estas pacientes. Muchas de ellas lo ven inalcanzable, lo ven imposible. Cuando logras ayudarles, te llegas a sentir como Santa Claus, la sensación de satisfacción y paz con uno mismo es indescriptible”.