Sin duda alguna, este mes el pan de muerto se vuelve el rey de los antojos para beber un café o chocolate caliente.
Pero la temporada amerita que además disfrutemos de otras deliciosas mancuernas en una buena “chopeada”.
Esta acción, que en México consiste en remojar un pan en una bebida, ha creado la duda sobre el popular término que es famoso sobre todo en la Ciudad de México.
En las pláticas informales y hasta en la publicidad de algunos restaurantes, pueden encontrarse frases como “chopear los churros en chocolate”.
Aunque es técnicamente erróneo, según los encargados de vigilar la manera en la que hablamos español.
La Real Academia Española dice que “chopear” se usa en Nicaragua para referirse a abollar un objeto metálico, mientras que en Chile es trabajar con el chope, es decir, un instrumento de agricultura.
Ni la Academia Mexicana de la Lengua ni otra instancia similar definen el verbo “chopear”, el cual puede tener muchos orígenes, como beber cerveza en un chope, es decir, un tarro de vidrio.
Pero lo más probable es que sea una deformación de la palabra “sopear”.
Otra frase usada en México, particularmente en la Península de Yucatán, para definir a la acción de remojar un pan o galleta en una bebida es “hacer Chuc”, que también podría tener influencia en “chopear”.
Los más viejos recordarán que, cuando los ancianos ya no podían comer alimentos sólidos por ausencia de dentadura, se les decía que ahora sólo se alimentarían con “chopitas”, refiriéndose a comida blanda, por lo que “chopear” pudo provenir de ahí.
Así que la regla es que no hay regla, por lo que se puede “chopear” porque todavía nadie lo define.
Y como decía “Chabelo” cuando anunciaba Choco Milk, no es “de mala educación” hacerlo en la mesa.
Polvorón + chocolate español
La textura de esta pieza, cuya miga dura se desmorona fácilmente, necesita de una bebida más espesa y de más cuerpo como ésta.
Ojo de buey + chocolate de agua
También llamado ojo de pancha, su consistencia medianamente firme es ideal para sopearse en un chocolate poco espeso.
Cochinito de piloncillo + café de olla
Además de que ambos incluyen piloncillo, su maridaje armoniza lo profundo del aromático con el dulzor y la canela de la galleta.
Concha + café con leche
Una de las más uniones populares, el espesor medio y el atenuado sabor a café de la bebida se corresponden con la miga suave de la concha.
Campechana + atole
Conocida también como apastelada, es más crujiente que una banderilla. Sus notas dulces van de la mano con el atole en agua.
Chilindrina + té limón
El pan es más consistente y menos dulce que otras variedades por eso se lleva mejor con el té, que es perfumado y ligero.