A nivel mundial, un 15% de mujeres no logran quedar embarazadas y esto se debe a diferentes causas, pero actualmente la tecnología ha avanzado suficiente, a tal grado que es muy baja la probabilidad de que un embarazo no sea posible.
Una mujer quien luchó a cada momento es Susana Villegas, durante cuatro años no desistió en su búsqueda y ahora tiene una niña de siete años.
El proceso fue complicado y desgastante, contó.
“Hace muchos años me embaracé, ahorita tendría un hijo de 24 años, pero no sé qué pasó, después ya no pude. Lo intenté 38 veces, no fueron tratamientos seguidos, hubo un período en el que me alejé porque ya no podía pagar. Es una inversión costosa, aparte de lo emocional”, reveló.
“Tuve mucho apoyo de parte de mi familia, pero cuando me decían “no” sentía desvanecerme, porque me preguntaba: ¿por qué no puedo?. El doctor me decía que estaba bien física y emocionalmente, por eso no entendía qué pasaba. Para mí era llorar, gritar y desahogarme. Era levantarme.
“Cuando me enteré que estaba embarazada, no se lo dije a mi familia, me esperé hasta que tenía cuatro meses, porque no sabía si estaba segura de que se fuera a lograr. Mi niña nació y creció muy bien. Es lo máximo, es muy inteligente y muy madura para su edad.”, dijo.

Susana Villegas y su hija
Entre los motivos más frecuentes por los que este problema se presenta en la mujer se encuentran la falta de ovulación, la obstrucción de las trompas de Falopio, que se da por antecedentes de cirugía o las múltiples parejas sexuales.
En los hombres, se da por infecciones, las múltiples parejas sexuales, los trabajos que involucran exponerse a altas temperaturas y en ambos casos la drogadicción, alcoholismo o el uso de sustancias prohibidas.
“Cuando encontramos este tipo de situaciones se debe hacer un diagnóstico, empezando por la historia clínica de la pareja. Los estudios que se le realizan son: ultrasonidos vía vaginal de alta resolución, para así detectar alguna anomalía en el útero; la evaluación de las trompas de Falopio mediante una radiografía que se llama histerosalpingografía. Hacemos evaluación hormonal para saber si ovula bien o no, si hay algún problema de tiroides”, informó el Dr. Francisco Hernández Salazar, de la Clínica Siena.
Al hombre se le realiza un examen de semen, se evalúa la cantidad, cantidad y calidad de los espermatozoides y sobre todo la movilidad.
La cantidad mínima necesaria, ya establecida de espermatozoides, es arriba de 15 o 20 millones. Se evalúa que más del 50% sean móviles, más del 10% tengan forma normal y en virtud a eso se establece el diagnóstico.
Cuando es muy baja la cantidad o movilidad de los espermas incluso se hacen técnicas de reproducción sencilla, como la prescripción de medicamentos, pero como en todo caso, los medicamentos tienen indicaciones y contradicciones; ventajas, desventajas y limitaciones, por eso es importante una adecuada monitorización de la mujer.
Cuando a una pareja no le funciona la medicina, se debe recurrir a los tratamientos de técnicas de reproducción asistida.
La más sencilla es la inseminación artificial homóloga, que es el depósito de forma no natural de espermas en la parte interna del útero, pero los espermatozoides han sido previamente seleccionados, eliminando a los muertos, inmóviles y anormales.
Especialistas señalan que se eligen a los mejores espermatozoides, se les adiciona una sustancia llamada inmedios de cultivo y con una canilla especial se pasan dentro de la matriz.
Con este método, la posibilidad del embarazo es de un 20 a 25%, superando de cuatro a cinco veces las probabilidades que se tienen cuando se lleva a cabo de manera natural. Este ciclo se hace durante tres o cuatro ciclos, considerando que cada mes se considera un ciclo.
Durante 14 años, Paulibeth Castañeda buscó quedar embarazada. Se sometió a dos inseminaciones artificiales y a la segunda logró su sueño.
“Mi familia y mi pareja siempre me apoyaron. Fue muy duro porque tengo 10 hermanos y todos tenían hijos, menos yo”, relata.
“Cuando me enteré que estaba embarazada lloré mucho y cuando se lo compartí a mi familia lloramos, porque después de 14 años, por fin lo había conseguido”.
Ahora, el pequeño tiene 10 meses y ha representado un cambio absoluto en la vida de la pareja, quienes invitan a las mujeres a seguir luchando por ser madre, ya que dijo, es algo muy bonito.
Otra técnica para lograr el embarazo y que es de las más avanzadas es la fertilización in vitro, creada en 1978 por el Dr. Robert Edwards y que brinda hasta un 60% de posibilidades de lograr el embarazo.
El proceso consiste en estimular los ovarios de una mujer para que llegue a tener de seis a ocho óvulos, cuando éstos llegan a la madurez se extraen y se depositan en una incubadora, posteriormente se pone el óvulo con los espermatozoides previamente preparados y se hace la fertilización in vitro (porque se hace en vidrios de laboratorio).
A las 24 horas se evalúa cuántos óvulos se lograron y a las 48 o 72 horas se pasan de uno a dos embriones dentro de la matriz.
Pero cuando la movilidad y cantidad de espermatozoides es muy baja, se hace una técnica parecida a la fertilización in vitro, llamada inyección intracitoplasmática de espermatozoides o ICSI, por sus siglas en inglés.
En este caso sólo se inyecta un espermatozoide, el mejor, y de allí se obtienen embriones de excelente calidad, que posteriormente son pasados dentro de la matriz.
Con los avances de la tecnología, actualmente es muy difícil que una mujer no logre ser mamá, salvo aquellas féminas que nacen sin útero, un síndrome muy raro llamado Rokytansky, que dentro de 50 mil mujeres, se presenta en una.
Algo que debe ser tomando en cuenta, es que el problema repercute a nivel emocional y de pareja, por eso deben recurrir a ayuda profesional, evitar que se agrave más la situación.
Cuando una pareja se somete a uno de estos tratamientos, se recomienda lo acompañen con terapia psicológica para evitar que se presente el síndrome “baby blues” que es una depresión muy severa por todo el tiempo de espera, los múltiples tratamientos que recibieron y los costos tanto económicos como emocionales.
El precio de cada procedimiento varía en cada centro, por ejemplo, una inseminación artificial oscila entre los 5 mil pesos, la fecundación in vitro va de 50 a 70 mil; a parte debe considerarse el costo de los medicamentos que por lo general vienen de Estados Unidos o Europa.
Laura, quien ya tiene cuatro años de casada, desde el inicio de su matrimonio, buscó junto a su marido tener un bebé, pero al ser portadora de una condición de la piel llamada displasia ectodérmica, donde la persona no tiene vellos y no suda, decidieron recurrir a los especialistas para descartar que el bebé naciera con esta característica.
Cuando encontraron al doctor que les auxiliaría en este proceso y comenzaron el tratamiento le colocaron dos embriones, pero no se lograron, en ese momento sintió que el mundo se les caía como pareja, pero el doctor les pidió que no se desesperaran, porque estaban muy jóvenes.
Fue en la segunda ocasión que pudo quedar embarazada de una niña. Al enterarse de esto, no cabían de la emoción y les parecía increíble, aunque sí llegaron a sentir miedo de que algo malo pudiera ocurrir.
Pero ahora ella y su esposo Agosto pueden tener en brazos a una pequeña niña, quien les llenó de alegría y cambió la vida.
Cada tratamiento conlleva un riesgo, si no hay una adecuada vigilancia o una correcta evaluación de cada caso puede presentarse un embarazo múltiple, que habla de un mal procedimiento médico.
Azul Etcheverry, quien durante casi seis años buscó quedar embarazada y a pesar de los siete embarazos que pasó, por fin tiene su pequeña de siete años, Andere, su impulso para trabajar, salir adelante y todos los días seguir trabajando.
“Si tuve un día complicado, ella me apapacha y yo la apapacho. Un hijo es lo más sagrado que existe, uno siempre está pendiente de él en la salud y enfermedad; para mí un hijo representa la intensión, el legado que tú quieres transmitir en este mundo, para mí ella va a ser mi herencia en este mundo.
“Andere va a ser una niña de bien, una niña preparada, con valores y principios. Me cambió la vida para bien”, relata la feliz mamá.
Pero no sólo es alegría para las mamás, en el consultorio del Dr. Francisco Hernández Salazar, hay un mural con fotografías de los niños que ha ayudado a que nacer y menciona que más que sus títulos, esas imágenes son las que lo llenan de orgullo.
“Una vez saliendo de misa un niño corrió hacia a mí. Me abrazó y dijo: gracias a usted yo estoy aquí”, declaró emocionado el galeano.
Asimismo, en el Instituto Vida, hay fotos de más bebés, algunos cargados por el Dr. Antonio M. Gutiérrez Gutiérrez, director de la institución.
“Tenemos casos muy llamativos, extraños y que llevamos a congresos para su exposición o públicas en revistas, pero cada mujer que logra un embarazo aquí para nosotros es muy satisfactorio, desde lo más sencillo hasta lo más complicado”, externó el Dr. Gutiérrez Gutiérrez.