¿Te has preguntado por qué algunas veces la luna cambia de colores, llegando a parecer un enorme queso amarillo, o incluso a verse naranja?

Se trata de un fenómeno mucho más norma de lo que pensamos, y tal vez no lo recuerdes, pero es muy probable que cuando has visto la luna naranja, esta se encontraba cerca del horizonte.

El color se debe a la dispersión de la luz en la atmósfera de la Tierra; cuando la luna está cerca del horizonte tiende a cambiar a un color cada vez más rojizo, pues cerca del horizonte la atmósfera es más densa y absorbe varias longitudes de onda de la luz, menos la roja, que es la reflejada.

Es decir, la atmósfera ‘absorbe’ los colores azulados que son longitudes de onda corta, y deja los rojizos. 

En cambio cuando la luna está en un plano más perpendicular (más arriba) la luz cruza menos atmósfera y se pierden los tonos amarillos y rojizos.

En los eclipses solares se dispersa menos la luz y la luna se ve más naranja; también cuando hay mucha contaminación o polvo en la atmósfera, pareciera que toma este color, pero el fenómeno es normal en cualquier época del año. 

Como los cambios de color se tratan de lo que ocurre en la Tierra, también al sol le pasa lo anterior, por lo que nos regala esos increíbles atardeceres en color naranja a rojo cuando se está ocultando tras el horizonte. 

A diferencia del sol, que ya es de un tono amarillo naturalmente, la luna refleja una luz casi blanca, lo que impide que la veamos en el horizonte tan roja como  a veces al astro rey.

Con información de Eltiempo.es y Muy Interesante. 

450 Historias de León

Acompáñanos en un recorrido por la historia de León. Recibe en tu correo relatos sobre personajes, barrios, tradiciones y momentos clave, que celebran la identidad leonesa, en el marco de los 450 años de nuestra ciudad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *