La zona del Templo del Carmen es muy visitada por turistas y celayenses, pero si hay algo que le da un toque especial a la gastronomía de ésta son las tostadas “El Carmen”.
El negocio inició en los años 70 por su fundador José Luis Rivera. Hoy es manejado por su hijo, Juan Carlos Rivera. Los clientes dicen que es el mismo sabor, pues por años han comprado en el mismo sitio.
De oreja de cerdo en vinagre con orégano y sal, de cueritos de cerdo, de carne tártara cocida con sal y limón y preparadas con chile verde, chile chipotle, cilantro, cebolla y jitomate. Cada ingrediente tiene sus propios clientes.
“El negocio tiene unos 43 o 44 años. Vendemos tostadas o chicharrones de oreja, de cueros o de carne tártara”, señaló Juan Carlos Rivera.
“Aquí la misma gente es la que lo dice: si vienes a Celaya y no pruebas las tostadas del Carmen es como si no hubieras venido a Celaya. Lo bueno es que la misma gente es la que lo dice, no nosotros”.
Desde el mediodía, el equipo de jóvenes que prepara las tostadas El Carmen arriba al lugar. Instala su carrito y pone todos los ingredientes en su lugar.
Uno de ellos toma las cebollas, jitomates y chiles, y con una habilidad ya practicada, los pica en diminutos trozos.
Siempre hay clientes, incluso desde los primeros momentos en que se instalan; hay días en que el espacio se les llena, comenta Juan Carlos Rivera.
“En vacaciones y fines de semana llegan más clientes. Entre semana disminuye, pero fines de semana también para quienes se avientan sus parrandas viernes y sábado, ya vienen el domingo y a curarsela aquí. Con esto te reanimas”, dijo Juan Carlos.
‘Nos escapábamos por nuestras tostadas’
Doña Isabel Rodríguez sigue dándose sus vueltas a El Carmen para degustar sus tostadas de oreja o de carne tártara y las disfruta como lo hace desde cerca de 40 años.
Actualmente viven en Texas, pero cada vez que puede y visita México no pasa por alto la oportunidad de comer tostadas, como lo hacía en su juventud, cuando colaboraba en un domicilio de la zona centro.
“Vengo desde Texas y desde que trabajaba aquí, hace más de cuarenta años soy clienta. Nos escapábamos o mandábamos al que iba a la carne para que viniera por tostadas.
“Ahorita vivo en Texas y traje a mi niña para que coma tostadas, pero nosotros trabajábamos aquí. Desde hace más de 40 años ya existía este lugar”, comenta doña Isabel.