Con una sala de Conciertos Mateo Herrera abarrotada por melómanos leoneses, el Ensamble de Trompetas Simón Bolívar debutó en nuestro País y mostró su destreza en la ejecución musical.
La asociación, conformada por ocho trompetistas, todos ellos parte del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, hizo vibrar el recinto del Forum Cultural Guanajuato por cerca de una hora y media.
Al subir al escenario y tras una ola de aplausos que los recibió, los músicos tocaron una fanfarria, para luego presentarse y expresar lo felices que estaban por ofrecer un concierto en México por primera vez.
El ensamble ofreció esa noche la obra “The Canterbury Flourish”, de Gordon Jacob, en homenaje al estilo barroco del compositor.
A esta interpretación le siguió la pieza de estilo renacentista Canzo Septimi Toni No. 2, del italiano Giovanni Gabrieli; la clásica y compleja “Sonora’s Desert” Harmonizers, de Eric Ewanzen, que se llevó varios minutos de aplausos y, luego, la Sinfonía Caprice de Itaru Sakai.
Antes de cada obra, se fueron presentando los músicos quienes, con sonrisas y bromas, demostraron lo felices que estaban por el buen recibimiento del público local.
La segunda parte del programa incluyó Olvídate del Tango, que Gardel murió y Libertango, de Carlos Gardel y Astor Piazzolla y la suite tradicional “Venezoliando”, con tradicionales arreglos de blues. Con estas interpretaciones, los músicos fueron ovacionados por el auditorio.
El broche de oro llegó con la icónica “La Vie en rose”, de Edith Piaf. A la música, se le sumaron las Palmas y chasquidos del público al compás de la pieza y la voz de uno de los integrantes del grupo.
Con varios minutos de aplausos, gritos de emoción y peticiones de “otra, otra”, el Ensamble ejecutó como encore “El vuelo del abejorro”, de Nikolai Rimsu Korsakov.