Guanajuato.- La comunidad católica de Guanajuato está de luto por el fallecimiento del sacerdote franciscano Carlos Ríos Picazo y del sacerdote guanajuatense Javier Omar Rodríguez Bárcenas, quien prestaba sus servicios espirituales en la Diócesis de Azcapotzalco. Ambos hechos ocurrieron el pasado domingo 5 de mayo.
La Arquidiócesis de León, a través de un comunicado, informó el fallecimiento de fray Carlos Ríos Picazo, quien pasó sus últimos años de vida como rector del templo de San Francisco de Asís, en El Coecillo.
La misa de exequias y de cuerpo presente se llevó a cabo este lunes 6 de mayo en el templo de San Francisco. Fue presidida por fray Raymundo Castillo Caballero, vicario provincial de la Provincia Franciscana de San Pedro y San Pablo de Michoacán.


“Como familia franciscana, celebremos su Pascua y agradezcamos al Señor por su vida entregada al servicio, su humildad y su testimonio de Paz y Bien entre nosotros. Pedimos al Padre que lo reciba en su morada eterna y brille para él la luz perpetua”, señaló el sacerdote.
Se informó que fray Carlos falleció a causa de enfermedades derivadas de su avanzada edad. Que en paz descanse.
Javier Rodríguez, sacerdote de San Felipe
Por otra parte, el obispo de la Diócesis de Azcapotzalco, Estado de México, José Antonio Fernández Hurtado, informó el pasado domingo 5 de mayo el fallecimiento del padre Javier Omar Rodríguez, quien era originario de San Felipe Torres Mochas.
Ejercía su ministerio sacerdotal en la parroquia de Santa Eduwiges, en la alcaldía de Azcapotzalco, donde falleció el pasado domingo y donde fue velado.
El lunes 6 de mayo se llevó a cabo la misa de exequias y, este martes 7 de mayo, la misa de despedida y de cuerpo presente.
A las 11:30 de la mañana salió de la parroquia de Santa Eduwiges con rumbo a San Felipe Torres Mochas, donde será velado en la parroquia de San Miguel Arcángel y posteriormente se le dará sagrada sepultura en su pueblo natal.
Con profundo dolor, pero con la esperanza puesta en Cristo Resucitado, la Diócesis de Azcapotzalco comunica el sensible fallecimiento del padre Javier Omar Rodríguez Bárcenas, quien ha sido llamado a la Casa del Padre. Elevamos nuestras oraciones por su eterno descanso y pedimos a Dios conceda consuelo y fortaleza a su familia, seres queridos y comunidad parroquial”, señaló en un comunicado el obispo José Antonio Fernández.
Compañeros sacerdotes informaron que tenía tiempo enfermo, a pesar de ser muy joven, apenas 34 años (1992-2026), y de ser un sacerdote muy entusiasta, que viajó varias veces a Roma con grupos juveniles a los que impulsaba a no tener miedo en la vida.
Para nosotros la muerte es el gran paso, el camino, la gran Pascua. El gran paso a la cristificación, el momento particular donde experimentamos ser el hijo del Hijo. Noche de dolor y esperanza. 22 de agosto de 2024, cuando le entregaba las especies del pan y el vino, materia para su vida sacerdotal”, dijo el padre Cheché, compañero del sacerdote fallecido.
Un hombre que luchó en el ministerio y en la enfermedad. Noche de tristeza y esperanza. Fue un hombre siempre alegre, testigo de la Trinidad. Hijo amadísimo del Padre, añadió el presbítero en la homilía de las exequias.
“Siempre aclamó a nuestro Dios como su Padre y eso lo llevó a vivir con alegría a pesar del dolor y la enfermedad. Un hombre sencillo, que no estaba en los vestidos, sino en el corazón auténtico. Un ser que dejó huella. El padre dejó huella en cada uno de nuestros corazones, la huella de Cristo el Señor y en el corazón de los hombres”, añadió.
Se destacó que el padre Javier solía decir:
“Me consumiré yo mismo por entero por el bien de nuestras almas. Gracias por consumirse tanto en el amor. Hoy, amigos, familiares, hermanos, la Iglesia agradece tu vida”.
JB


