Guanajuato tierra de conspiradores.
Claro que, al ser Guanajuato, (como dice el eslogan): “Cuna de la Independencia”, es el lugar como parte del Bajío en donde se gestó la Conspiración de Querétaro, el movimiento clandestino nacido en la ciudad de Santiago de Querétaro en 1810 y realizado en Dolores Hidalgo. Se toma generalmente como el antecedente inmediato de la Guerra de Independencia de México, dado que este grupo es el que comenzó la lucha armada por la emancipación de la Nueva España con respecto a la Corona.
Una conspiración es un entendimiento secreto entre varias personas, con el objetivo de derribar el poder establecido, concurrir varias cosas a un mismo fin. Es también inspirar en compañía de otros y es a esto a lo que estamos convocando en este momento: a semejanza de nuestra historia de independencia, requerimos que las y los guanajuatenses renovemos la hazaña y con valentía, conspiremos para derrocar a la cultura de violencia y migremos a la cultura de paz.
Es una invitación a todas aquellas personas que están tomando consciencia que no es el camino del miedo o de la violencia el que anhelamos en Guanajuato y el mundo. Necesitamos estar muy claros y vigilantes para no permitir situaciones de violencia, entendida ésta como abuso de autoridad.
Se trata de conseguir más personas que estemos en la inspiración conjunta de una vida de más calidad en donde estemos en armonía con nosotros mismos, con nuestra familia, nuestra sociedad y nuestro mundo y así cumplir con un sentido nuestra vida.
Aprendiendo mediante diálogo y discusión con elementos y respeto, mediante resolución pacífica de conflictos, espacios protegidos y una comunicación asertiva y viviendo desde casa los valores democráticos de justicia, respeto, por una distribución más democrática del poder.
Trabajar para la paz desde cuatro puntos postulados por los estudios de paz: Democracia, Desarrollo, Derechos Humanos y Desarme.
Nosotros y nosotras tenemos otra perspectiva y consideramos, y que es urgente, viable y pertinente, por el bien de nuestro país, comenzar a pensar, hablar y actuar para la paz. Cuando en vez de violencia directa encontramos capacidades personales, patrones culturales y condiciones sociales que favorecen el desarrollo y el bien común, estamos hablando de una paz positiva. Con nosotros, con la familia, con los amigos, con la gente del barrio, de nuestra ciudad, de nuestro país, de nuestro mundo, vamos construyendo una cultura de paz.
La paz es un proceso social por medio del cual se asegura una distribución más equitativa del poder, que se origina en, y subsiste de, la colaboración entre los miembros de una sociedad y no del dominio sobre los demás.
El paso de la paz negativa a la paz positiva implica el concepto de justicia social, en la que debe prevalecer la igualdad y la reciprocidad en las relaciones e interacciones, sobre todo en la distribución y control de los recursos de cualquier tipo: naturales, sociales, institucionales y gestión de las personas.
Si tú quieres vivir con mayor calidad de vida y que perdure para las siguientes generaciones, estás conspirando como muchos de nosotros. Únete a vivir sin permitir más la cultura de la violencia y vive ejemplificando cómo sí se puede vivir en una cultura de vida, de paz.
¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!