“Es necesario aprender a navegar en un océano de
incertidumbre a través de archipiélagos de certeza”
Edgar Morin.
“En una sociedad de la información en la que buscamos transitar a una sociedad del conocimiento, se percibe al docente en una comunidad de aprendizaje en una perspectiva más horizontal, en donde el docente no lo sabe todo y el alumno no lo ignora todo, sino más bien, sería ubicar la comunidad en la que todos los integrantes pueden dar y recibir”.
En medio de la sociedad dinámica en la que vivimos, en la cual todo se mantiene en constante cambio, la educación también se ha visto modificada con el pasar de los años., y por lo tanto también en la manera en la que aprendemos.
Uno de los pilares necesarios y fundamentales de la educación a lo largo de la historia son los docentes, pues son ellos el medio a través del cual las y los alumnos pueden alcanzar el conocimiento mediante el aprendizaje, la orientación, a través de su continua y ardua labor día con día comparten y expanden el arte de enseñar.
La Organización de las Naciones Unidas incluyó el tema de la educación como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en su agenda para el 2030; el objetivo No. 4 que busca “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. Además de mejorar la calidad de vida de las personas, el acceso a la educación inclusiva y equitativa puede ayudar a abastecer a la población local, con las herramientas necesarias para desarrollar soluciones innovadoras a los problemas más grandes del mundo. Podemos decir, entonces, que la educación es la base para mejorar nuestra vida y también para lograr un verdadero desarrollo sostenible.
Las y los maestros merecen todo nuestro respeto y admiración. Estar a cargo de un grupo de niños (as) o jóvenes durante gran parte del día, guiándolos por el camino del aprendizaje, exhortándolos en sus fallas, aceptando sus reclamos, aguantando en ocasiones su distracción o falta de interés, e incluso viviendo desafíos a su autoridad, no es tarea fácil. Y los docentes que aman su vocación, hacen todo esto mostrando además paciencia, comprensión, respeto y cariño a su alumnado.
“Es muy importante el papel activo del docente, en donde se acompañe al aprendiente para recuperar sus conocimientos previos, genere nuevos conocimientos y pueda desarrollar además conocimientos conceptuales, procedimentales, y conocimientos actitudinales”. “Dentro de los más grandes desafíos del docente se encuentran tener claridad de hacia dónde va, tener la apertura de aprender de manera permanente, el manejo de las tecnologías de la información y la comunicación, así como aprender a trabajar en comunidad”.
El objetivo principal de la cultura y la educación no es la de generar ganancias económicas, sino la de formar mejores seres humanos capaces de aprender por ellos mismos, porque eso es lo que tendrán que hacer por el resto de su vida. Entendemos que una educación de calidad es aquella que forma mejores seres humanos, ciudadanos con valores éticos, respetuosos de lo público, que ejercen los derechos humanos, cumplen con sus deberes y conviven en paz. Una educación que genera oportunidades legítimas de progreso y prosperidad para ellos y para el país.
Al hablar de calidad educativa, la entendemos no como la apropiación individual de una colección de conocimientos enciclopédicos, sino como la construcción colectiva de saberes socialmente relevantes, como la forma específica en que las generaciones adultas nos hacemos cargo de la transmisión, en tanto acto de amor.
Los y las docentes pueden contribuir a mejorar la calidad educativa siguiendo las siguientes recomendaciones: Motiva a tus estudiantes, Inspírate y crea nuevas metodologías de trabajo, Diagnostica las dificultades en el aula. El marco de las 4 dimensiones: las Aptitudes, el Conocimiento, el Carácter, y el Meta-aprendizaje, casa con las necesidades de la educación en todo el mundo.
¿Qué debe hacer un maestro para impartir sus clases con calidad?
- Generosidad: Volcar todos sus conocimientos en los alumnos.
- Responsabilidad: Entendida como la capacidad de responder.
- Empatía: Saber poner en el lugar del alumnado.
- Cercanía: Un buen maestro no debe aislarse en su estrado.
“Si eres capaz de alentar en los fallos, de estimular en las aptitudes, de comprender los errores, de escuchar, de volver a explicar, si puedes no juzgar, si aprendiste a valorar, si aceptas los desafíos y los desacuerdos, si el éxito que buscas en la vida es ser feliz porque haces algo éticamente valioso para los demás y para ti mismo, si puedes imponer orden y respeto con tu presencia y ejemplo, si eres capaz de desandar el camino y volver a empezar para alcanzar el objetivo, si sabes dar y recibir afecto, si tienes mucha paciencia, entonces tu vocación es, sin duda, la docencia.”
¡Felicidades a las y los docentes de mi vida que han dejado huella y a todas aquellas personas que tienen esta vocación de ser maestras, (os)!.
¡Por la Construcción de una Cultura de Paz!