Mientras esperamos a que se asiente el polvo y se confirmen los rumores, filtraciones y anuncios, podemos comenzar a especular qué fue lo que pasó en Venezuela esta madrugada. ¿Qué sabemos? Fuerzas estadounidenses atacaron objetivos militares en el país. El artífice de un potencial cambio de régimen, Marco Rubio, anunció que Maduro y su esposa fueron arrestados para enfrentar diversos cargos penales, incluyendo narcoterrorismo. Mientras tanto, el régimen venezolano reaccionó denunciando una agresión de EU, exigiendo pruebas de vida y una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU.
¿Qué pudo haber pasado?, ¿cuál fue el detonador? Trump y Maduro mantuvieron un pulso por semanas. Maduro creyó que Trump blofeaba, “faroleaba”, y que solo tendría que resistir como tantas veces lo había hecho para mantenerse en el poder. Para ello, trató de repetir una táctica que le había funcionado muy bien: dialogar para ganar tiempo hasta cansar al mediador, al rival, a cualquiera. Si no funcionaba, tendría un último recurso: negociar una salida pactada. No era una estrategia absurda, pero se atravesaron los archivos de Epstein y la publicación del demoledor testimonio ante el Congreso estadounidense del fiscal especial que investigó a Trump por la asonada del 6 de enero de 2021. El fuego estaba ya muy cerca del presidente de EU. Había que distraer la atención de la opinión pública estadounidense con un escándalo proporcional. Veremos si alcanza la maniobra.
Hasta ahora, las reacciones de gobiernos alrededor del mundo han sido más bien tibias, salvo condenas explícitas a EU de unos cuantos países como Bielorrusia, Irán, Rusia, Brasil, Cuba y México. Ni siquiera China o Colombia. Que cada uno saque conclusiones. Aunque Trump afirmó que EU asumió el control de Venezuela hasta lograr una transición pacífica, no se sabe quién está a cargo del gobierno en Venezuela tras la declaratoria de un estado de excepción por parte del régimen. Tampoco cuál será el papel de la oposición, en especial del ganador de las elecciones del año pasado, Edmundo González, y de la Nobel de la Paz, María Corina Machado. No queda claro si se evitará un baño de sangre ni tampoco si se cortará el trasiego de drogas a EU o si, contrario a uno de los objetivos explícitos de Trump, se exacerbará el flujo de migrantes ante la incertidumbre. Mucho menos si la sucesión será entre chavistas o si habrá una amnistía para ellos, si habrá un gobierno de transición y nuevas elecciones o si se harán efectivos los resultados legítimos de 2024. En cualquier caso, América Latina no volverá a ser la misma.
*Diplomático de carrera por 30 años, fue embajador en ONU-Ginebra, OEA y Países Bajos
@amb_lomonaco