Los investigadores y psicólogos sociales quieren medir, estudiar, comprender y explicar cómo los pensamientos, sentimientos y comportamientos individuales son influenciados por los demás seres humanos, con su presencia real, simbólica o implícita.
Ya migrantes o nativos de este terruño, los leoneses somos el resultado de esa interacción de siglos y puedo afirmar que tenemos un buen “humor social” ,y que éste nos lanza a reunirnos en “la feria y su jugada” y a unirnos en las “buenas o en las malas” y con los colores verdes de la “fiera”.
Con el inicio de año y el arranque de la Feria, cambia para bien nuestro humor social. Sí, nuestro estado de ánimo colectivo se incrementa, pues nuestra comunidad tiene “resortes comunes” que se fueron construyendo a través de generaciones y de la interacción con este ecosistema del Valle de Señora. Aparentemente es compleja la medición social y subjetiva, pero en la convivencia en un mercado local, en las compras en el centro o en la charla viajando en “la oruga”, es posible medir nuestro humor social.
Sí, el humor es una disposición o expresión del ánimo desde el levantarnos de “buenas” o de “malas”, y esto intuitivamente lo medimos en la familia y sabemos si los otros o nosotros somos enojones o tranquilos. Es posible medir los fenómenos, esto es, cómo un determinado hecho incide en el humor o estado de ánimo de la gente, en el llamado humor social y éste influye también, incluso, en nuestro actuar político y en el voto. Entonces el humor social es el estado de ánimo de nuestra comunidad o sociedad, y en función de ello percibimos, procesamos e interpretamos la canija realidad y la enorme información, y todo esto afecta las decisiones que tomamos en cuanto aceptación o rechazo de la convivencia, nuestro modo de vivir e incluso, las aspiraciones, para influir significativamente en las opiniones, actitudes, posturas, frente a fenómenos, instituciones y gobernantes.
¿Por qué somos los leoneses como somos? Porque tenemos un buen humor social. Parametrizando, estamos entre 8 y 9 puntos sobre 10. Podemos medir nuestra conducta social, que es reflejo de nuestras formas de actuar generalizadas y contagiosas, y que tiene como origen, nuestra cultura, nuestras creencias, gustos, chismes y valores compartidos. El análisis del humor social es una cuestión que puede ser tratado por cantidad de disciplinas: ya estadísticos, ya biólogos, ya matemáticos, ya sociólogos. ya psicólogos, o ya “mirones sociales” como su servidor, e implica un análisis sistémico, holístico, generalístico, basado en datos, que generalmente aportan las encuestas y los estudios sectoriales.
Por 30 años he estudiado fenómenos locales a través de paneles de ciudadanos leoneses que nos reflejan el sentir local sobre el entorno y el futuro. Así, sabemos que los leoneses somos conservadores, proclives al trabajo honrado, poco conflictivos, generosos para ayudar, cohesionados en nuestros núcleos y poco movidos hacia cambios y con un alto “humor social”. En este espacio hemos analizado los gustos por el vinagre y el queso en la jícama, la cebadina y las guacamayas, y qué tanto nos sentimos orgullosos por nuestro Arco, el Eje, la Feria, el Expiatorio, en todo esto que nos hace comunidad.
Vemos el futuro con confianza y tenemos tranquilidad al sobrevivir “al día”. En las clases sociales pobres, aunque tienen esa inquietud natural por sobrevivir, no todos “sufren y se acongojan” por la necesaria superación a través del estudio y el trabajo que “todo lo vence”, pues allí hay una dimensión religiosa que nos acompaña para sobrellevar la pobreza y prometernos, pues el sufrimiento tiene una recompensa quizá en otra vida. Al igual que otros pueblos con enorme humor social como los alegres veracruzanos, los bailantes cubanos, los “campechanos”, los leoneses tenemos un humor social que se mide con parámetros como los que en estas líneas he descrito.
Tenemos mucho humor social, y esto nos hace ser felices, en los días en que nos congregamos en ese gran, enorme activo colectivo, que es la Feria de León.