Ah cómo se escribe y habla sobre el liderazgo.
Y con justa razón.
Un líder pesa mucho. Puede llevar a su empresa, organización o hasta a un país entero a la salvación… o a la perdición.
Puede transformar para bien… o para mal.
En este espacio, por supuesto, hemos tratado mucho el tema de los líderes. De los buenos y de los tristemente malos.
Pero poco se habla de los seguidores.
Y, ojo, porque su rol también es clave.
A fin de cuentas, un líder sin seguidores se atora. A fin de cuentas, los seguidores terminan por hacer al líder. Y buenos seguidores hacen a un buen líder.
Sorry por tanto trabalenguas, pero así es.
Hablemos hoy, pues, de los seguidores, empezando por un lugar donde el liderazgo está impuesto: los negocios.
La estructura organizacional demarca claramente a jefes y subordinados, brindando la oportunidad para que un superior se vuelva un líder.
Porque, por supuesto, no es lo mismo ser jefe que líder.
Un jefe ordena, un líder crea buenos seguidores.
¿Cómo lo hace?
1. Reclutando bien. Conformando un equipo talentoso, balanceado y heterogéneo para enfrentar tareas y retos.
2. Capacitando bien. Siendo maestro y acercando al expertise (cursos, suscripciones, convenciones, seminarios, etc.) a sus colaboradores. Entendiendo que el conocimiento es dinámico: lo que se necesita para triunfar hoy no es lo mismo que lo que se necesitará mañana.
3. Dando libertad de acción. Escuchando, deliberando y creando una meritocracia donde “ganen” las mejores ideas de los mejores.
4. Reconociendo al talento. Con motivación intrínseca y extrínseca. Entendiendo que un talentoso desmotivado es un talentoso que está en camino de perderse. Si tú no lo reconoces, otro lo hará.
Perfecto, pero, ¿qué hace un buen seguidor?
a) Es capaz. Cuenta con todo lo necesario para realizar sus labores.
b) Se actualiza, preocupándose por mantenerse vigente.
c) Da kilos de 1,100 gramos. Nunca escatima, siempre da de más.
d) Propone. No se queda callado, siempre busca alternativas.
e) Hace equipo. Se aleja de las grillas. Entiende que las batallas siempre se ganan en conjunto, nunca en solitario.
f) Crea buena vibra con una actitud positiva.
Buenos consejos, tanto para líderes como para seguidores.
Seguro les sirven.
Cierro con los seguidores voluntarios.
Porque fuera de la rigidez de la estructura organizacional, un seguidor elige de forma libre en muchos ámbitos.
Por ejemplo, al elegir un equipo deportivo a veces la tradición familiar pesa, o quizá a alguien le gustó la camiseta o algún jugador, o, por supuesto, los triunfos de una escuadra siempre atraen seguidores.
Pero hay un ámbito donde un seguidor debería ser más cerebral al elegir a quién apoya: la política, ya sea al votar o apoyar a un partido.
El enfoque teóricamente bueno partiría del análisis de las ideas del candidat@ o partido. De entender si crean o destruyen valor. De entender si crean las bases para el desarrollo o para el estancamiento. De entender si fomentan el aspiracionismo para mejorar o la conformidad para depender de dádivas. De entender si se educa o solamente se adoctrina. De entender si hay capacidad de ejecutar o sólo para hablar. De entender si transforman para bien o para mal.
Un rasero que conduce a la mejora. Que conduce a mejores decisiones. Que conduce a acciones conducentes y no a retrocesos recurrentes.
Esa es la teoría.
Tristemente, en este ámbito México y el mundo están llenos de malos seguidores. De seguidores y votantes que no analizan. De seguidores que se conforman con rollos y apoyos. De seguidores que multiplican a los malos políticos y a las malas políticas.
Un buen seguidor siempre será importante.
Es importante en las empresas y es vital en la política.
Todos, hasta los jefes más poderosos, seremos seguidores en algo.
Urge ser un buen seguidor en lo que nos toque.
Otro buen propósito para el 2026, ¿lo apuntas?
Posdata. Hablando de seguidores, Estados Unidos bajo Trump increíblemente está renunciando a su función de líder de un mundo de cooperación y comercio. El resto del planeta no renunciará a esto, por lo que nuevos liderazgos surgirán. Los espacios se ocupan. Apunten a China y a la misma Unión Europea como candidatos. Y con Carney, ¡hasta a Canadá!
En pocas palabras…
“Un líder no crea seguidores, crea más líderes”.
Ralph Nader, activista estadounidense.
@jorgemelendez