Dan pena y generan gran preocupación las enormes lagunas de desconocimiento que arrastran quienes rigen hoy el destino de este País. ¿Qué no saben que de acuerdo a nuestras leyes los delitos graves se persiguen de oficio? Sin necesidad de denuncia alguna. ¿Qué no entienden que congelar las rentas representa un gravísimo error, pues cierra por completo la puerta a la inversión y la creación de nueva vivienda?
Al salir la Secretaria Anticorrupción con que no basta con la denuncia que formula en su libro Julio Scherer respecto al desvío de veintisiete mil millones de pesos del erario, afirmando que no se puede investigar “porque no hay denuncia” (aunque ya la hay, pues la presentó ayer el PAN), fomenta y establece un manto de impunidad para la corrupción morenista.
¿Saben qué les sucede a quienes denuncian desfalcos dentro de la cuatrotería? ¡Los asesinan! Como prueba está el Contralmirante de la Marina Fernando Rubén Guerrero Alcántar, quien le denunció el huachicol fiscal a cargo de elementos de la Marina al entonces Secretario (la colega Carmen Aristegui posee una grabación) para luego aparecer asesinado en Manzanillo el 8 de noviembre de 2024.
El solo volumen de irregularidades respecto a la actuación de algunos servidores públicos de la cuatrotería merece no una, sino cien investigaciones tanto de la Secretaría Anticorrupción como de la FGR.
Qué pena que cuando se le pregunta a la “Jefa Suprema” si no se investigarán los desvíos denunciados por Scherer responda “¡Que se investigue a García Luna!”. García Luna no solo ha sido investigado, sino juzgado, encontrado culpable y purga hoy condena en la cárcel. ¡Y no por la 4T, sino por los yanquis! ¡Y de eso ya vamos para veinte años!
No, de lo que le toca hablar es de lo que es su responsabilidad, los Gobiernos de la cuatrotería, lo que hizo -o no hizo- su gente. ¿Qué no resulta más apropiado investigar a quien era el Jefe de Hernán Bermúdez Requena y por tanto del Cártel de “La Barredora” que azotó a Tabasco? ¿O aprehender al Contralmirante Farías, a quien dejaron ir (su ahora Embajador en el Reino Unido), y que junto con su hermano manejaba la red de huachicol fiscal con la que pudieron haber robado seiscientos mil millones de pesos?
Resultará que consumen exceso de lactantes si salen con que solo se investiga lo acontecido en sexenios pasados. Pero que lo que acontece y ha acontecido durante su turno al timón, eso no se investiga.
Denuncia Scherer, por ejemplo, que una parte de los 27 mil millones de pesos que ilegalmente le asignó el inquilino de “La Chingada” al encargado de las cochinadas contra medios y críticos, Jesús Ramírez Cuevas, fue destinada a comprar a elementos del sindicato de la ex Luz y Fuerza del Centro para “ayudar” -impulsar- el arribo de la morenista Clara Brugada a la Jefatura de la CDMX.
Volviendo al tema de la congelación de rentas, esta nefasta ley es una imposición errada e indebida de la también morenista familia Batres. Martí Batres, como Jefe de Gobierno de la CDMX, propone la medida y su hermana, Valentina, empuja la ley en el Legislativo local, y para rematar, la otra hermana, la Ministra Lenia, ayuda a que la SCJN la declare “constitucional” (cuando no lo es). ¡Ah, pero en Morena no hay nepotismo, o eso pregonan sus demeritados voceros!
Luce imposible negar u ocultar la descomposición de esta agrupación política que se convirtió en instrumento de las tropelías de un solo individuo -y de sus acólitos- plagado de grandes limitaciones, pero cuya ambición de poder rebasa todo límite y de toda índole: legal, moral, ético, político, democrático y humano generando una podredumbre en su “movimiento” que lo hará colapsarse ante la ausencia de un compás que le marque los linderos del bien, de lo legal, de conductas ejemplares y estimuladoras del crecimiento económico, que dejen para futuras generaciones de servidores públicos elevados estándares de excelencia y el reconocimiento de que el supremo -y primer- deber de cualquier funcionario es respetar y hacer respetar la ley.