Acaba de ser publicado un artículo en una prestigiosa revista científica (ver: Ruolin Liu, et al., “Ultraviolet Completion of the Big Bang in Quadratic Gravity”, Physical Review Letters, 2026; 136 (11) DOI: 10.1103/6gtx-j455) proponiendo una importante modificación a la Teoría General de la Relatividad de Albert Einstein en donde se incluyen efectos cuánticos cuadráticos, logrando que la teoría sea consistente.
La Teoría General de la Relatividad de Einstein ha sido exitosa en todas las situaciones en que se ha estudiado excepto cuando se aplica en el nivel cuántico, allí la teoría deja de funcionar y produce resultados inconsistentes.
La forma como se ha abordado esta situación es introduciendo, ad hoc, sin mayor justificación que la de obtener resultados coherentes, las condiciones cuánticas requeridas.
Sin que la siguiente analogía sea exacta o aplicable al problema anterior, pero tratando de ilustrar la complejidad de la situación y los enfoques para resolverla, pensemos en un péndulo ideal. La solución matemática de este problema es una función senoidal perfecta, sin embargo, esta solución ideal no coincidirá con lo que en la práctica observemos.
En la práctica veremos que la amplitud de la función aparentemente senoidal decrece en amplitud con el tiempo y su periodo también sufre modificaciones, además de que la solución observada podrá presentar microscópicas desviaciones de lo que sería la solución matemática ideal.
Para atender esta situación se puede proceder de dos maneras diferentes; una es mejorando el modelo ideal inicialmente planteado.
En este caso se introducirá en el modelo el efecto de la resistencia del aire, el efecto de la elasticidad de la cuerda del péndulo (ninguna cuerda es rígida) y posiblemente otros factores menores pero importantes como el efecto de las personas que caminan alrededor del péndulo e introducen minúsculas vibraciones aleatorias, entre muchas otras posibilidades.
Otra forma de proceder es simplemente tomar la solución matemática ideal senoidal, e introducir arbitrariamente factores matemáticos (como exponenciales decrecientes entre muchas otras posibilidades) para “forzar” a la solución a producir resultados como los que de antemano sabemos que se deben de observar. Esta segunda forma de proceder se conoce como “ad hoc”, o en el argot estudiantil “cuchareo”.
La primera forma de proceder es la científicamente más respetable pues nos mostrará la solución que en la práctica deberíamos observar y si no observamos esta solución significa que no hemos introducido todos los elementos relevantes en el modelo.
La segunda forma de proceder parte directamente del resultado que de antemano sabemos que debemos obtener y entonces se realizarán todas las adecuaciones que consideremos necesarias para llegar al resultado deseado.
El problema con la Teoría de la Gravitación de Einstein es que esta teoría deja de funcionar al acercarnos a los límites cuánticos (tiempos y distancias extremadamente pequeños y energías muy altas, como los encontrados durante el Big Ban o en agujeros negros).
Para abordar este problema muchos científicos trabajan siguiendo la lógica del segundo ejemplo anterior:
Se preguntan a qué es a lo que queremos llegar y de modo “ad hoc”, sin ninguna justificación, se introducen los cambios necesarios para obtener soluciones matemáticas que razonablemente coinciden con lo que deseamos.
Sin embargo, el artículo anteriormente referido muestra el caso en donde se sigue la lógica del primer ejemplo anterior, es decir, se plantea un modelo gravitacional con adecuaciones cuánticas cuadráticas. Los resultados aparentemente son alentadores.